03/01/2026

Volumen 32 – Abril 23, 1933

«La virtud del abandono es la virtud más grande, es comprometer a Dios a que tome el cuidado del abandonado en sus brazos, el abandono dice a Dios: ‘Yo no quiero saber nada de mí mismo, esta mi vida es tuya, no mía, y la tuya e mía’. Por eso si quieres obtener todo, si me quieres amar de verdad, vive abandonada en mis brazos, hazme oír el eco de cada instante de mi Vida: ‘En tus manos toda me abandono’. Y Yo te llevaré en mis brazos como la más querida de mis hijas».

FIAT