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Miércoles de Ceniza

18/02/2026

Volumen 11 – Agosto 14, 1915

Todo lo que hizo y sufrió Jesús, está en acto y
sirve de apoyo a las almas para salvarse.

(1) Continuando mi habitual estado, Jesús ha venido, y estaba tan cansado y extenuado, que Él mismo me ha llamado a besar sus llagas y secarle la sangre que por todas partes de su Santísima Humanidad le escurría. Después de haber repasado todos sus miembros haciendo varias adoraciones y reparaciones, mi dulce Jesús aliviado y apoyándose en mí me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Pasión, mis llagas, mi sangre, todo lo que hice y sufrí, está todo en medio a las almas en continuo acto, como si ahora mismo obrara y sufriera, y me sirven como puntales para apoyarme y como puntales para que se apoyen las almas para no caer en la culpa y salvarse. Ahora, en estos tiempos de flagelos Yo estoy como una persona que vive en el aire, que le falta el piso bajo los pies y entre continuos choques, la Justicia me golpea desde el Cielo, las criaturas con la culpa desde la tierra. Ahora, por cuanto más el alma se está en torno a Mí besándome las llagas, reparándome, ofreciendo mi sangre, en un palabra, rehaciendo ella lo que Yo hice en el curso de mi Vida y Pasión, tantos otros puntales forma para poderme apoyar y no dejarme caer, y más se ensancha el círculo donde las almas encuentran el apoyo para no caer en la culpa y salvarse. No te canses hija mía de estar en torno a Mí, y de repetir, y volver a repetir tu recorrido por mis llagas, Yo mismo te suministraré los pensamientos, los afectos, las palabras, para darte el campo de estarte en torno a Mí. Seme fiel, los tiempos apremian, la Justicia quiere desplegar su furor, las criaturas la irritan, es necesario que se multipliquen más los puntales, así que no falles en esta obra”.

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Hoy empieza la Cuaresma, ese tiempo de preparación para la Pascua. Aparte de prepararnos espiritualmente como nos indica la Iglesia a través de los sacramentos, ayunos, rezo del Vía Crucis y demás actos preparatorios; Jesús nos pide algo muy importante en esta lectura del Libro de Cielo. No se trata de leer lecturas sobre la Pasión en estas semanas, sino de hacer Vida lo que Él nos pide para ser otro Cristo en la tierra, para ser un puntal.

Debemos tomar conciencia de que todo lo que vivió Jesús en su Pasión está en acto; todo acto que vivió Jesús es materia prima para convertirnos en puntales, para sostenerle en los flagelos que aún recibe por parte de las criaturas, y para que las criaturas no caigan en la culpa y se salven.

¿Pero qué podemos hacer nosotros?

Tomar todo lo que vivió Jesús en su Vida y su Pasión, y rehacer y reparar cada acto de criatura. Vivir en torno a Él tomando Sus Palabras, Su Sangre, adorando sus Llagas; y así, formaremos tantos puntales con nuestros giros de adoración, de amor, de correspondencia, de agradecimiento, de bendición, que Nuestro Amado podrá apoyarse en nosotros y en todos, y el resto de criaturas también se apoyaran en esos puntuales formados por la oración hecha en la Voluntad Divina.

Pero, ¿quiénes son esos puntales? Cada puntal es un alma que vive en la Divina Voluntad; cada alma que hace Vida la oración es un puntal para Cristo, un puntal para el resto de criaturas y un puntal para esta obra de la Santificación. Así que no falles en esta obra a la que estás llamado por Dios, porque tus giros son bendiciones para llamar a otros a vivir en la Divina Voluntad.

Las almas que viven en la Divina Voluntad son puntuales. Los actos hechos en la Divina Voluntad son puntuales. Tú eres un puntal.

FIAT

Fdo. Elena Bautista

¡Feliz Navidad!

Volumen 8 – Diciembre 25, 1908

Para hacer nacer y crecer a Jesús en nuestro corazón.

Encontrándome en mi habitual estado, estaba deseando al niño Jesús, y después de mucho esperar se ha hecho ver en mi interior como pequeño niño, y me decía:
(2) “Hija mía, el mejor modo para hacerme nacer en el propio corazón es vaciarse de todo, porque encontrando el vacío puedo poner en él todos mis bienes, y sólo puedo permanecer ahí para siempre si hay lugar para poder poner todo lo que me pertenece, todo lo mío en ella. Una persona que fuera a habitar a casa de otra persona, sólo se podría sentir contenta cuando en aquella casa encontrara espacio para poder poner todas sus cosas, de otra manera se volvería infeliz. Así soy Yo.
(3) La segunda cosa para hacerme nacer y acrecentar mi felicidad, es que todo lo que el alma contiene, sea interno o externo, todo debe ser hecho para Mí, todo debe servir para honrarme, para seguir mis órdenes, porque si aun una sola cosa, un pensamiento, una palabra, no es para Mí, Yo me siento infeliz, y debiendo ser dueño me hacen esclavo, ¿puedo Yo tolerar todo esto?
(4) La tercera cosa es amor heroico, amor engrandecido, amor de sacrificio. Estos tres amores harán crecer en modo maravilloso mi felicidad, porque el alma se arriesga a hacer obras superiores a sus fuerzas, haciéndolas únicamente con mi fuerza, éstas la engrandecerán con hacer que no sólo ella, sino también los demás me amen, y llegará a soportar cualquier cosa, aun la misma muerte, para poder triunfar en todo y poderme decir: “No tengo nada más, todo es sólo amor por Ti”. Este modo no sólo me hará nacer, sino que me hará crecer y me formará un bello paraíso en su propio corazón”.
(5) Mientras esto decía yo lo miraba, y de pequeño, en un instante se ha hecho grande, de modo que yo quedaba toda llena de Él, y todo ha desaparecido.

FIAT

Germen de Amor Eterno

Volumen 15 – Junio 28, 1923

«Yo quería estar dentro del hombre como germen, y fuera como trabajador, para formar en él el árbol de mi eterno amor; ¿porque de qué le serviría al hombre tener el ojo lleno de luz si no tuviera una luz externa que lo iluminara? Quedaría siempre en oscuridad, así que para gozar el efecto de la luz se necesita la luz interna del ojo y la luz externa del sol que lo ilumina; así de la mente, si no tuviera la palabra que manifiesta el pensamiento, la vida de la inteligencia moriría y quedaría sin fruto, y así de todo lo demás. Amé tanto al hombre, que no sólo puse en él este germen de mi eterno amor, sino que lo puse a él bajo las olas de mi eterno amor que está esparcido en todo lo creado, para hacerlo germinar en él y arrollarlo todo en mi eterno amor; así que si la luz del sol resplandece en su ojo, le lleva la ola de mi amor; si toma el agua para quitarse la sed, el alimento para nutrirse, le llevan la ola de mi eterno amor; si la tierra se extiende bajo sus pies y queda firme para darle el paso, le lleva la ola de mi amor; si la flor emana su perfume, si el fuego hace salir su calor, todos le llevan mi eterno amor. Pero esto no basta, Yo estoy junto a él trabajando dentro y fuera para arreglar, confirmar y sellar todas mis semejanzas en el alma del hombre, a fin de que amor eterno le doy, y amor eterno me dé, así que también la criatura me puede amar con eterno amor, porque de él contiene el germen. Pero con sumo dolor mío el hombre sofoca este germen, y entonces sucede que a pesar de que mi amor lo tiene bajo sus olas, él no siente la luz que le lleva mi amor, porque él habiendo sofocado el germen ha quedado ciego; a pesar de que mi amor arde, él no se calienta, y por cuanto beba y coma no se le quita la sed ni se alimenta, pues donde no está el germen no hay fecundidad».

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Jesús nos ama sin importar lo que nosotros podamos sentir por Él. Es un Padre que nos ama desde las entrañas, y en todos los bienes con los que nos ha colmado ha puesto su germen de amor. Su amor es fecundo porque contiene la Vida Divina, y es luz para nuestra vida. Dios no nos creó porque nos necesitara, ni necesitara nuestro amor. Ni tan si quiera necesita las alabanzas de los ángeles, porque por Sí Mismo es Amor, Felicidad y es el Todo. Pero en su Bondad infinita, quiere nuestra correspondencia de amor. Sentir que reconocemos que el amor que tenemos y que podemos dar nace del germen de su Amor, y quiere que le amemos con su mismo Amor.

En cada cosa que hagas hoy deja tu estribillo de amor, para que Jesús se sienta amado en tu nombre y en el de todas las criaturas.

FIAT

Fdo. Elena

¡Fiesta en el Cielo!

Volumen 14 – Agosto 15, 1922

Los actos de Jesús y los de la Santísima Virgen en la Divina Voluntad.
Encontrándome en mi habitual estado, estaba abandonándome en los brazos de la Santísima Voluntad de Dios, y mi dulce Jesús me ha dicho:
“Hija mía, en mi Querer no sólo encontrarás todos los actos que hizo mi Humanidad, en los cuales entretejía a todas las criaturas juntas, sino que encontrarás también todo lo que hizo mi amada Mamá, que entretejiéndose junto Conmigo, sus actos formaban uno solo con los míos. En cuanto fui concebido en su seno, Ella empezó el entretejido con mis actos, y como mi Humanidad no tenía otra vida, otro alimento, otra finalidad que la sola Voluntad de mi Padre, que corriendo en todo me constituía acto de cada criatura, para restituir al Padre los derechos de Creador por parte de las criaturas, y para darme como vida a todas ellas, por eso, en cuanto comenzó su entrelazamiento Conmigo, así también Ella restituía a nombre de todos, los derechos de Creador, y se daba a todas las criaturas, así que todas las criaturas recibían como vida, junto a mis actos los de mi Mamá.
Ahora en el Cielo abraza toda la gloria de cada criatura, y por parte de cada una mi Querer le da tal gloria, que no hay gloria que Ella no contenga, ni gloria que de Ella no descienda. Y como entretejió Conmigo sus obras, su amor, sus penas, etc., ahora en el Cielo está circundada de tal gloria por cuantos entretejidos hizo en mi Voluntad, por eso supera todo, abraza todo y concurre a todo. He aquí qué significa vivir en mi Querer. Jamás mi amada Mamá habría podido recibir tanta gloria, si todos sus actos no hubieran corrido en mi Querer, los cuales la constituyen Reina y corona de todos.
Ahora te quiero a ti en mi Querer, a fin de que el entretejido no sea entre dos sino entre tres; mi Voluntad quiere ensancharse, a fin de que encuentre en una criatura a todas las criaturas juntas. Mira el gran bien que te vendrá, cuánta gloria me darás, y cuánto bien harás a todos”.

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El viernes celebramos la Asunción de María Santísima al Cielo en cuerpo y alma, pero Jesús nos revela en el Libro de Cielo, que ese día se celebra en el Cielo la Fiesta de la Divina Voluntad, porque María fue la primera criatura que vivió plenamente en la Divina Voluntad y por tanto sus actos la cortejaron hasta el Cielo no solo como Madre del Creador sino como Reina de la Divina Voluntad, porque entretejió todos sus actos a los de su Hijo. Cada respiro, cada latido, cada palabra, pensamientos, acto, María lo unió a los de su Hijo para que fueran actos llenos de Vida Divina y darle así la correspondencia perfecta. Ahora Jesús nos llama a entretejer nuestros actos con los Suyos, a ser una Trinidad junto con Él y su Madre, y en cada acto obremos como lo hizo nuestra Mama María, dándole nuestro AdIntra y nuestro AdExtra en una correspondencia perfecta de amor a nombre de todos.

FIAT

Evangelio en la Divina Voluntad

Volumen 31 – Marzo 5, 1933

Llanto de Jesús.

“La voluntad humana es como la gangrena al cuerpo, que tiene virtud de hacer caer la carne a pedazos, y de deformar la belleza de la criatura. Pobres almas sin mi Voluntad Divina, porque sólo Ella tiene la virtud unificadora que unificando todo junto, el pensamiento, el deseo, el afecto, el amor, la voluntad humana, da la bella forma unitiva al alma de la criatura. En cambio, sin mi Voluntad, el pensamiento quiere una cosa, la voluntad otra, el deseo quiere otra, el afecto otra, de modo que se debaten entre ellos, se pelean, se dividen, ¡ah! no hay paz ni unión sin mi Voluntad, falta quién ponga el cemento para reunir las partes divididas y volverla fuerte contra todos los males que pueden surgir. Por eso tu Jesús no hace otra cosa que llorar sobre las ruinas de estas más que Jerusalenes trastornadas, que en lugar de reconocer a su Mesías lo desconocieron y le dieron la muerte. Así mi Voluntad viene desconocida mientras está en medio de ellas y en ellas, y forman de sus almas pequeñas ciudades trastornadas que me obligan a repetir la amenaza, que de ellas no quedará piedra sobre piedra, porque sin mi Voluntad son ciudades sin rey, por tanto no tienen ni quién las proteja, ni quién las defienda, ni quién les suministre los alimentos necesarios para hacer el bien y para no hacerlas familiarizarse en el mal. Y Yo lloro sobre su suerte, y ruego que reconozcan mi Voluntad, la amen y la hagan reinar, y tú ruega junto Conmigo”.

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Cuántas veces hemos leído esta pasaje de la Biblia, y nos hemos quedado en el AdExtra: Lc 19, 41-44 Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: «¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, y te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita.»

Habla de la destrucción del templo, de la caída de las murallas de la ciudad y de la separación de los judíos como pueblo. Y Jesús lloró.

Pero, ¿de qué destrucción, de qué caída y cual separación habla verdaderamente? De la destrucción de su imagen en el templo de nuestra alma, de nuestra voluntad humana caída y separada del Querer de Dios. Y Jesús lloró.

Esta lectura del Libro de Cielo muestra ese AdIntra donde Jesús iba rehaciendo y reparando al Padre en nuestro nombre para rehacer a las criaturas de su voluntad caída y separada de la de Dios. Y el templo de nuestra alma son esa Jerusalén trastornada incapaz de reconocer a Jesús como Dios ni de ver a Dios en todos y en todo, hasta darle muerte. Y continuamente le damos muerte a su Voluntad Divina que quiere obrar en nosotros y vivir en Unidad Suprema. Y Jesús llora.

Negar nuestra voluntad humana, abandonarnos y confiar en el Señor, dejar nuestros apegos y harapos, tener un martirio de atención, llamar a la Divina Voluntad en todo, ver a Jesús en las privaciones y ser agradecidos, querer lo quiera Él; es un reconstruir piedra a piedra la Jerusalén del Querer Divino en nosotros, y dejar que sea Dios quien more en el templo de nuestra voluntad.

FIAT

Evangelio en la Divina Voluntad

Volumen 30 – Abril 2, 1932

Nuestro Señor muestra con los hechos que quiere dar el reino de su Voluntad.

“En efecto, cuando estaba sobre la tierra, como en todos mis actos corría mi potencia, se volvía potente el toque de mis manos, el imperio de mi voz, y así de todo lo demás, y con la misma facilidad llamé a vida a la niña muerta hacía pocas horas, que llamé a vida a Lázaro, muerto desde hacía cuatro días, el cual ya se había corrompido y despedía un hedor insoportable; ordené que le quitaran las vendas y después lo llamé con el imperio de mi voz: ‘Lázaro, ven fuera.’ A mi voz imperante Lázaro resucitó, la corrupción desapareció, el hedor cesó y regresó sano y vigoroso como si no hubiera muerto. Verdadero ejemplo de cómo mi potencia puede hacer resurgir el reino de mi Fiat en medio a las criaturas, este es un ejemplo palpable y cierto de cómo mi potencia, a pesar de que el hombre esté corrompido, el hedor de sus culpas más que a cadáver lo infecte, se puede llamar un pobre vendado
que tiene necesidad del imperio divino para quitarse las vendas de sus pasiones, pero si el imperio de mi potencia lo inviste y quiere, su corrupción no tendrá más vida, y resurgirá sano y más bello que antes”.

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Jesús, una vez más, da plenitud a su Evangelio con estas lecturas del Libro de Cielo donde se muestra el AdIntra de las obras que hizo durante su ministerio.

El Evangelio según San Juan 11, 39 – 44 dice: Jesús ordenó: «Quiten la piedra.» Marta, hermana del muerto, le dijo: «Señor, ya tiene mal olor, pues lleva cuatro días.» Jesús le respondió: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?» Y quitaron la piedra. Jesús levantó los ojos al cielo y exclamó: «Te doy gracias, Padre, porque me has escuchado. Yo sabía que siempre me escuchas; pero lo he dicho por esta gente, para que crean que tú me has enviado.» Al decir esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal fuera!» Y salió el muerto. Tenía las manos y los pies atados con vendas y la cabeza cubierta con un velo. Jesús les dijo: «Desátenlo y déjenlo caminar.»

Es una lectura que nos invita a todos a la resurrección de nuestra voluntad humana a la Divina por medio de su Potencia que todo lo puede. La Potencia de su Divina Voluntad hace que, si nosotros nos disponemos, resurja la Vida Divina en nosotros aunque hayamos estados podridos en el pecado. Dios hace nuevas todas las cosas. Entonces el Fiat Divino resurge en medio a las criaturas y recibe por nuestra parte y a nombre de todos la correspondencia perfecta que le debemos todas las criaturas. La verdadera belleza es el reflejo de Jesús en nosotros.

FIAT

Fdo. Elena

Evangelio en la Divina Voluntad

Volumen 35 – Enero 10, 1938

La primera predicación que hizo el pequeño rey Jesús a los niños de Egipto.

“Hija mía, esta predicación que Yo, pequeño niño, hacía a los niños de Egipto, era el fundamento, la sustancia de la creación del hombre, contiene la doctrina más necesaria, la santidad más alta, hace surgir el amor a cada instante para amarse el Creador y la criatura. Qué dolor al ver tantas pequeñas vidas que no conocen la Vida de un Dios en sus almas, crecen sin
Paternidad Divina, como si estuviesen solos en el mundo, no sienten ni conocen cuánto son amados; ¿cómo pueden amarme? Por eso, quitado el amor, el corazón se endurece, la vida se afea y, pobre juventud, se da en
brazos de los más graves delitos. Esto es un dolor para tu Jesús, y quiero que sea un dolor para ti, a fin de que ruegues por tantos que enseñan que estoy en sus corazones, que amo y quiero ser amado”.

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Jesús nos enseña en esta lectura del Libro de Cielo los bienes divinos que esconden su exilio a Egipto, y todo el AdIntra que contiene ese pasaje de la Biblia que puede llegar a pasar desapercibido. Como si hubiera sido una etapa de Jesús sin relevancia.

Este hecho está en el Evangelio según San Mateo 2, 13 – 15: Después de marchar los Magos, el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo.» José se levantó; aquella misma noche tomó al niño y a su madre, y partió hacia Egipto, permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que había anunciado el Señor por boca del profeta: Llamé de Egipto a mi hijo.

Os invito a que leáis esta larga lectura del volumen 35 detenidamente, y comprobaréis como Jesús sigue sufriendo ese exilio en los corazones de todos, pero el daño que más le causa dolor es el de aquellos niños que no conocen su procedencia divina ni nadie les habla de Dios, por tanto, crecen en el hogar familiar sin oír una sola palabra sobre su Padre del Cielo.

En una sociedad tan secularizada tenemos materia prima suficiente para reparar por todos aquellos niños que ya no son bautizados, que sus padres no mantienen la fe ni por tradición, perdiendo así los valores cristianos y dando exilio al amor que todos deberían darle al Creador; y crecen endurecidos y cometiendo hasta grandes delitos.

Pero la lectura acaba de una forma muy bella pidiendo a Luisa oración por aquellos que si enseñan el amor de Dios a las criaturas, y en especial a los niños. Esa es nuestra mayor misión como bautizados.

FIAT

Fdo. Elena

Evangelio en la Divina Voluntad

Volumen 6 – Enero 16, 1906

Quien vive en el ambiente de la Voluntad Divina está en el puerto de todas las riquezas.

“Hija mía, quien vive en el ambiente de mi Voluntad está en el puerto de todas las riquezas, y quien vive fuera de este ambiente de mi Voluntad, está en el puerto de todas las miserias, por eso se dice en el Evangelio que a quien tiene le será dado, y a quien no tiene le será quitado aquel poco que tiene, porque quien vive en mi Voluntad, estando en el puerto de todas las riquezas, no es maravilla que se irá enriqueciendo siempre más con todos los bienes, porque vive en Mí como en su propia casa, y Yo, teniéndolo en Mí, ¿seré acaso avaro? ¿No iré dándole día con día, ahora un favor, ahora otro, y jamás cesaré de darle hasta en tanto que no le haya participado todos mis bienes? Sí, ciertamente, en cambio quien vive en el puerto de las miserias, fuera de mi Voluntad, ya por sí misma la propia voluntad es la más grande de las miserias y la destructora de todo bien, ¿qué maravilla entonces que si tiene un poco de bien, no teniendo contacto con mi Voluntad y viéndolo inútil en aquella alma le sea quitado?”

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Durante este mes de julio vamos a compartir lecturas del Libro de Cielo donde se hace referencia al Evangelio, para identificar los bienes divinos que esconde el Evangelio sobre el Querer Divino y la plenitud de sus enseñanzas.

En el Evangelio de Mateo 13:12, se dice: «Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.»
En el Evangelio de Marcos 4:25, se lee: «Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.»
Y en el Evangelio de Lucas 8:18, se afirma: «Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, le será dado; y a todo el que no tiene, aun lo que cree tener le será quitado.»

Jesús nos insiste a través de su Palabra Viva y de las verdades del Libro de Cielo a tener esa disposición para tomar todo de Él, y obrar con todo lo que Él mismo obró. Por eso no será avaro con nosotros porque es un darse a Sí mismo, el Tú por Tú, pero nosotros tenemos que sumergirnos en el mar de su Divino Querer y hacer nuestras todas las cosas para corresponder y reparar con su misma Vida Divina que es el manantial de su Amor por las criaturas. Y es por eso, que quien no responde a semejantes gracias, le será quitado lo poco que tiene.

FIAT

Solo amor

Volumen 10 – Julio 2, 1911

Donde hay amor hay vida, sin el amor todo está muerto.

Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
“Hija mía, donde hay amor hay vida, y no vida humana sino vida divina; así que todas las obras, aun buenas y no hechas por amor, son como un fuego pintado que no da calor, o como agua pintada que no quita la sed y no purifica. ¡Oh! cuántas obras pintadas, o bien muertas van siendo hechas por las personas, aún por aquellas consagradas a Mí, porque sólo el amor es el que contiene la vida, ninguna otra cosa contiene tanta potencia de dar vida a todo, es más, sin el amor todo está muerto”.

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Ya acabamos el mes de junio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, pero no vivamos con una mirada humana nuestra fe donde los meses se van sucediendo celebración tras celebración como un recordatorio de todo aquello que tenemos que tener presente como practicantes. No. Tenemos que hacer Vida nuestra fe, que nos lleva a la esperanza de sumergir nuestra vida en un acto continuo de amor a nuestro Creador. Vivamos de las virtudes teologales para ser contemplativos en medio del mundo tomando todo el amor de Jesús para darle amor, y no ser, ni obrar como pinturas vacías. Amor con amor se paga, el Tú por Tú de Cristo obrando en nosotros.

FIAT

La falta de amor

Volumen 10 – Noviembre 28, 1910

La falta de amor ha arrojado al mundo en una red de vicios.

Encontrándome en mi habitual estado veía a mi siempre amable Jesús, y yo me sentía en mi interior toda transformada en el amor de mi amado Jesús, y ahora me encontraba dentro de Jesús y prorrumpía en actos de amor junto con Él, y amaba como amaba Jesús, pero no sé decirlo bien, me faltan palabras; ahora encontraba a mi dulce Jesús en mí y prorrumpía yo sola en actos de amor, y Jesús los oía y decía: “Di, di, repite de nuevo, alíviame con tu amor; la falta del amor ha arrojado al mundo en una red de vicios”.
Y hacía silencio para oírme, y yo repetía de nuevo los actos de amor; diré lo poco que recuerdo: “En todos los momentos, en todas las horas, quiero siempre amarte con tu corazón. En todos los respiros de mi vida, respirando te amaré; en todos los latidos de mi corazón, amor, amor repetiré; en todas las gotas de mi sangre, amor, amor gritaré; en todos los movimientos de mi cuerpo, sólo amor abrazaré. Sólo de amor quiero hablar, sólo al amor quiero mirar, sólo al amor quiero escuchar, siempre en el amor quiero pensar. Sólo de amor quiero arder, sólo de amor quiero consumir, sólo el amor quiero gustar, sólo al amor quiero contentar. Sólo de amor quiero vivir, y en el amor quiero morir. En todos los instantes, en todas las horas, a todos al amor quiero llamar. Sola y siempre con Jesús, y en Jesús siempre viviré, en su corazón me sumergiré, y junto con Jesús y con su corazón, amor, amor, te amaré”.
¿Pero quién puede decirlo todo? Al hacer esto me sentía toda yo misma dividida en muchas pequeñas llamitas, y después se hacían una sola llama.

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En este mes de junio dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, vivamos cada acto como hacía Luisa, fundida en amor con Jesús, pero no solo en junio, sino siempre. Si vivimos la Divina Voluntad como un acto perfecto de amor a Jesús podremos encerrar cada acto natural y espiritual en una poesía de amor, donde nada tendrá esfuerzo porque todo brota del corazón.

FIAT

Fdo. Elena

Desahogo de amor

Volumen 11 – Agosto 6, 1916

Necesidad de Jesús que se multipliquen las almas que vivan del Divino Querer.

“Hija mía, mi Amor siente una irresistible necesidad de que se multipliquen las almas que viven de mi Querer, porque estas almas son los lugares de mis reencuentros. Mi Amor quiere hacer el bien a todos, pero las culpas me impiden verter sobre ellas mis beneficios, por eso voy buscando a estas almas, y como en estas almas no soy impedido de derramar mis gracias, las derramo, y por medio de estas almas toman parte los pueblos y las personas que las circundan. Por eso, por cuantas más encuentros de tal género tenga en la tierra, tanto más desahogo tiene mi Amor y más se derrama en beneficios en pro de la humanidad”.

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Jesús quiere almas donde reine la Divina Voluntad. Es en esas almas donde Él encuentra esa correspondencia de amor perfecta para poder derramar su Amor para la extensión del Reino y beneficio de sus hijos, pero la realidad es que hay muy pocas almas amantes decididas a vivir en un Reino tan santo y a ser co-santificadoras con Él. Seamos una de esas almas amantes, para ser una sola cosa con Jesús y haga su desahogo de amor en nosotros.

FIAT

Fdo. Elena

Corazón de Jesús

Volumen 11 – Junio 15, 1916

Las oraciones más potentes sobre el corazón de Jesús.

“Hija, derrámate en mi Querer para hacerme reparaciones completas, mi Amor siente la irresistible necesidad, ante tantas ofensas de las criaturas, de que al menos haya una, que interponiéndose entre Yo y ellas me dé reparaciones completas, amor por todas, y arrebate de Mí gracias para todas, y esto lo puedes hacer sólo en mi Querer, donde me encontrarás a Mí y a todas las criaturas. ¡Oh! Con qué ansias estoy esperando que entres en mi Querer para poder encontrar en ti las complacencias y las reparaciones de todas, pues sólo en mi Querer encontrarás todas las cosas en acto, porque Yo soy motor, actor y espectador de todo”.
Y mientras esto decía me he fundido en su Querer, ¿pero quién puede decir lo que veía? Me encontraba en contacto con cada pensamiento de criatura, cuya vida de cada pensamiento venía de Dios, y yo en su Querer me multiplicaba en cada pensamiento, y con la santidad de su Querer reparaba todo, tenía un gracias por todos, un amor por todos, y así me multiplicaba en las miradas, en las palabras y en todo lo demás, ¿pero quién puede decir cómo sucedía todo esto? A mí me faltan las palabras, tal vez las mismas lenguas angélicas serían balbucientes, por eso pongo punto.

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Durante este mes de junio compartiremos lecturas sobre el corazón de Jesús. Tomemos estas enseñanzas de Jesús como reparaciones perfectas a su sacratísimo corazón para corresponder a nombre de todos con el mismo amor divino de Él. Solo un amor perfecto como el Suyo puede dar correspondencia completa a los agravios que sufre su corazón, tomemos pues, su Querer Divino para dar Dios a Dios, y reparar nosotros ante Jesús lo que Él reparaba al Padre, y así sienta repetir su Vida en nosotros.

FIAT

Fdo. Elena

Bajo tu manto azul

En estas meditaciones del mes de mayo, la Virgen nos quiere enseñar sus lecciones para aprender a vivir en un Querer tan Santo. Cada día hemos recibido una catequesis sublime con un bien divino para ponerlo por obra, porque nada de esto puede quedarse en teoría, sino que tenemos que hacerlo Vida por amor a Aquél que nos ha creado.

Nos ha hablado sobre el orden divino en nuestra alma, que nos vaciemos de nuestro querer, tener dominio sobre nuestra voluntad humana para no darle ni un solo acto de vida, el triunfo de la Divina Voluntad en las pruebas, hacer compañía a María y Jesús con nuestros actos, cumplir con el primer deber de Justicia, vivir la privación y el agradecimiento dentro del Mar del Fiat, escuchar la campanita del Fiat en todo, formar el reino de luz con nuestros actos, no arruinar los designios divinos, pronunciar el dulce Fiat en lo bueno y en lo malo, ser madres de Jesús, el desapego, todo lo que vivimos es materia prima donde se oculta la Voluntad Divina, vivir todo en el Divino Querer, la fuerza de sacrificar todo a la Divina Voluntad, el abandono total en Dios, tener la mirada siempre en María y en Jesús, y ser apóstoles de la Divina Voluntad.

En el último día María nos pide nuestra voluntad para Ella darnos la Voluntad Divina, y como nuestra herencia, no desaprovechemos este don que quiere darnos para formar el reino de las pequeñas reinas, y junto a Ella pedir el Fiat Voluntas Tua sicut in Caelo et in Terra, y así vivamos como vivió Ella, llenos del Fiat Divino.

FIAT

Fdo. Elena

La Reina del Cielo III

Estamos hablando, en estos breves textos, de puntos importantes de la vida de María y de cómo nos orienta y nos enseña a vivir nuestra vida en Modo Divino.

Hacerle compañía con nuestros actos y cumplir con este primer Deber de Justicia, son los dos primeros pasos que nos enseña nuestra Madre del Cielo para vivir en un Querer tan santo.

Esta semana profundizaremos en la privación y el agradecimiento que podamos vivir o sentir en nuestra vida.

María nos da un ejemplo con su misma vida para enseñarnos este punto de la privación y el agradecimiento. Nos quiere mostrar lo que significa tener todo en Orden a Dios.

Ella dice en el día 13 de la Reina del Cielo que, si quieres tener esa fuerza invencible para sufrir las penas más duras, todo tiene que estar en Orden a Dios. Y esto lo irás aprendiendo en la medida que vayas conociendo estas verdades divinas y las pongas en práctica. En tu vida diaria tendrás pequeñas privaciones que serán pequeñas conquistas que podrás hacer si las vives en Orden a Dios. Viviendo esas privaciones dejando que la Divina Voluntad reine en tu alma, abandonándote y confiando en Dios, viendo todo como especialidad de su amor y siendo agradecidos.

La misma Voluntad Divina, en la medida que vivas en Ella llamándola en todos tus Actos, cumpliendo este deber de Justicia de correspondencia, confiados y abandonados, te irá llenando de mares de Gracia, de Santidad y de Luz hasta hacerte sentir feliz en las pruebas.

María, al separarse de sus padres cuando fue al templo, te muestra qué es tener todo en Orden a Dios. Es vivir todo como un regalo de Dios para ti, ésta es la clave para tener fuerza invencible y sufrir las penas más duras. Es aprender de las pequeñas privaciones de todos los días que Jesús permite en tu vida, y siempre vivir cualquier privación en agradecimiento a Dios, por todo y por todos.

Entrar en este ambiente divino del agradecimiento te llevará a ver todo en tu vida como especialidad de su Amor hacia ti.

El agradecer al Señor y poner nuestros actos en sus manos como prenda de nuestro amor, (dice María el día 13), son nuevos canales de gracias y comunicaciones que se abren entre Dios y el alma, y el homenaje más bello que se puede rendir a quien tanto nos ama. Por eso, aprende de Mí a agradecer al Señor de todo lo que dispone de ti, y en todo lo que estás por hacer sea tu palabra: “Gracias, ¡oh! Señor, y pongo todo en tus manos”.

FIAT

La Reina del Cielo II

Hoy hablaremos del Primer Deber.

María explica en el libro de la Reina del Cielo lo siguiente:

El primer deber en todos tus actos sea adorar a tu Creador, conocerlo y amarlo, esto te pone en el orden de la Creación, y ven a reconocer a Aquél que te ha creado; éste es el deber más santo de cada criatura, reconocer su origen.

María realiza este primer deber tomando todo el Amor de Dios, todo ese Amor que Dios sacó fuera para cada uno de nosotros; Ella lo toma y le corresponde al Padre en nuestro nombre.

Ella, realizando este Primer Deber y teniendo como Vida la misma Vida Divina de Dios, te enseña que ahora debes cumplir también tú con este primer deber hacia tu Creador. Así, todas tus oraciones, tus obras, tus sufrimientos, queden arropados por este Primer Deber, que es reconocer a Dios en todo y en todos.

Ella fue recogiendo todo el Amor que Dios había esparcido en todo lo creado, y ofreció a Dios la correspondencia de amor dando gracias a nombre tuyo y a nombre de todos.

Ahora nos asociamos a esta Voluntad Divina con nuestros actos, para hacerle compañía a Jesús y María, y darle en nuestras obras el cumplimiento de este primer deber de correspondencia a nombre nuestro y de todos.

Esta semana nos quedamos con la enseñanza divina de dejar el estribillo: “Te amo, te adoro, te bendigo y te agradezco”, no solo en todo lo creado, sino también en acontecimientos y pruebas que pasen en nuestra vida. Dejar el estribillo en cosas que nos agradan o situaciones favorables, y también cumpliendo con este primer deber en situaciones difíciles.

FIAT

La Reina del Cielo

Durante estas semanas de mayo estamos leyendo las lecciones de la Reina del Cielo sobre cómo vivir en el Reino de la Divina Voluntad.

El conocimiento de estas verdades dará a tus actos, Vida Divina. Y Ella nos enseña cómo quiere esa compañía de esos actos que hagas, a través de las florecitas diaria que nos presenta en la Reina del Cielo.

Estos actos adquieren el valor del conocimiento que tengas de la Divina Voluntad, y cada acto que hagas, tanto los naturales como los espirituales, se deben vaciar de la intención humana, sea que estés caminando, durmiendo, rezando, leyendo, hablando.

Si caminas, es porque quieres siempre dirigir tus pasos a Dios trayendo en tus pasos los pasos de todos, sabiendo que María, La Reina Mamá, cuando caminaba, en cada paso llamaba a tus pasos.

Si oras, tu oración encierra las oraciones de todos, sabiendo que María Santa en cada oración llamaba a la tuya, y así de todos los demás actos.

Ella quiere tu compañía, pero no la compañía que has conocido hasta ahora. Ella misma te enseña esa compañía a través de tus actos fundidos en los de su hijo Jesús.

Tu vida, no solo fue rehecha y reparada por Jesús, sino también por la Reina, nuestra Madre que quiere formar su pueblo con la legión de las almas reinas.

FIAT

Los 6 pasos del Fiat en María

Los 6 pasos que la Reina Mamá le explica a Luisa en el libro de la Reina del Cielo nos enseña lo que obró el Fiat divino en su alma, y María quiere enseñarnos que el Fiat también puede obrar en nuestra alma esos mismos pasos si nosotros no obramos más con nuestra voluntad humana.

1er paso – Purificación del germen humano: El Querer Divino pone en el alma el Orden Divino.

2o paso – Vacíate de tu querer: Para que la Madre celestial pueda llenarnos de todo lo de Ella, de todos esos mares infinitos de potencia, de sabiduría, de amor, que la Trinidad había vertido en Ella y que Ella quiere también derramarlo, verterlo en nosotros; tenemos que estar vacíos de nuestro querer humano.

3er paso – Dominio sobre todo: El Fiat supremo realizó el tercer paso en la pequeña humanidad de María haciéndola dominadora de todo. El Querer Divino también quiere hacer en ti este tercer paso si con propósito firme te decides a no dar más vida a tu voluntad humana.

Y la Virgen también nos narra de un 4o y un 5o paso la prueba y el triunfo de ella. Nos quiere explicar que la prueba es necesaria, que no podemos decirle a Dios “me has amado y te he amado”, si no pasamos por la prueba porque ésta pone al seguro todos los bienes que Dios nos quiere dar.

6o paso – La posesión: la posesión de todas las propiedades divinas del Acto único de Dios, de su Divino Querer, de todas sus obras, de todo lo que ha hecho en la Creación, en la Redención y en esta obra divina de la Santificación. La posesión de TODOS sus bienes divinos.

Estos 6 pasos simbolizan los 6 días de la Creación, y el séptimo día, Dios reposó en sus obras. La divinidad quiso hacer con su Fiat seis pasos en María, y Ella nos llevará regenerados en su materno corazón.

FIAT

Llamado materno

Hija queridísima, siento la irresistible necesidad de descender del Cielo para hacerte mis visitas maternas, si tú me aseguras tu amor filial y tu fidelidad, Yo permaneceré siempre contigo en tu alma para hacerte de maestra, modelo, ejemplo y Madre tiernísima. Yo vengo para invitarte a entrar en el reino de tu Mamá, en el reino de la Divina Voluntad y llamo a la puerta de tu corazón para que tú me abras.
¿Sabes? Con mis mismas manos te traigo en don este libro, te lo ofrezco con premura materna, para que tú a tu vez, leyéndolo, aprendas a vivir de Cielo y
no más de tierra. Este libro es de oro hija mía, él formará tu fortuna espiritual, tu felicidad incluso terrena. En él encontrarás la fuente de todos los bienes:

  • Si eres débil, adquirirás la fuerza.
  • Si eres tentada, adquirirás la victoria.
  • Si has caído en la culpa, encontrarás la mano piadosa y potente que te levantará.
  • Si te sientes afligida, encontrarás el consuelo.
  • Si estás fría, el medio seguro para enfervorizarte.
  • Si hambrienta, gustarás el alimento exquisito de la Divina Voluntad.

Con él no te faltará nada, no estarás más sola, porque tu Mamá te hará dulce compañía y con todo su cuidado materno tomará la tarea de hacerte feliz. Yo, la Emperatriz celestial, pensaré en todas tus necesidades con tal que aceptes vivir unida a Mí.

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La Reina del Cielo nos invita con este llamado materno a conocer los pasos que hizo el Fiat divino en Ella; y como maestra enseñarnos a poner por obra el Don de la Divina Voluntad en nuestra vida. Meditemos durante este mes de mayo estas lecciones sublimes de cómo vivir en la Divina Voluntad tal y como Ella hizo. Sus enseñanzas son la fuerza, la victoria, la potencia, el consuelo, el fervor y el alimento para hacernos vivir en un Querer tan Santo.

FIAT

Resurrección divina

Volumen 12 – Abril 15, 1919

La Humanidad resucitada de Jesús, símbolo de quien vivirá en el Querer Divino.

“Ahora, si mi Resurrección simboliza a los santos del vivir en mi Querer, es con razón, porque cada acto, palabra, paso, etc., hecho en mi Querer es una resurrección divina que el alma recibe, es la marca de gloria que recibe, es un salir de sí para entrar en la Divinidad y esconderse en el refulgente sol de mi Querer, y ahí ama, obra, piensa; ¿qué maravilla entonces si el alma queda toda resucitada y fundida en el mismo sol de mi gloria y simboliza mi Humanidad resucitada? Pero pocos son los que se disponen a esto, porque las almas, en la misma santidad, quieren alguna cosa de bien propio; en cambio la santidad del vivir en mi Querer, nada, nada tiene de propio, sino todo de Dios, y para disponerse las almas a despojarse de los bienes propios, se necesita demasiado, por eso no serán muchos. Tú no eres del número de los muchos, sino de los pocos; por eso está siempre atenta a la llamada y a tu vuelo continuo”.

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Estas palabras de Jesús sobre la Resurreción nos muestran la sobrenaturalidad del obrar en su Divino Querer. Obrar con su misma Voluntad Divina nos santifica de manera divina, porque el alma resucita en ese mismo Querer y no hay mayor gloria que esa, pero no todos consigue obrar desde la misma Voluntad de Dios, porque es un morir a uno mismo, y la criatura siempre se busca hasta en las cosas santas.

Cuando te dispongas a hacer algo, deja tu estribillo, en cualquier circunstancia que vivas, sin ver si eso es agradable o no. Encierra tu vida en ese ambiente divino para que cada acto natural o espiritual lleve el sello del honor y la gloria de la Divina Voluntad, convirtiéndose cada acto en una Resurrección Divina de más para el alma, y así formarás parte de esa minoría que prefieren morir a dar un solo acto a su voluntad humana.

FIAT

Dolores de la Reina Mamá

Volumen 6, Septiembre 17, 1905

Cómo se puede participar de los dolores de la Reina Mamá.

“Todos pueden participar en los méritos y en los bienes que fructificaron de los dolores de mi Madre. Quien anticipadamente se pone en las manos de la providencia, ofreciéndose a sufrir cualquier tipo de penas, miserias, enfermedades, calumnias y todo lo que el Señor disponga sobre ella, viene a participar del primer dolor de la profecía de Simeón. Quien actualmente se encuentra en los sufrimientos y está resignado y está más estrechado Conmigo, no me ofende, y como si me salvara de las manos de Herodes, y sano y salvo me custodia en el Egipto de su corazón, participa del segundo dolor. Quien se encuentra abatido de ánimo, árido y privado de mi presencia, y está firme y fiel a sus acostumbrados ejercicios, es más, busca la ocasión de amarme y buscarme más, sin cansarse, viene a participar de los méritos y bienes que adquirió mi Madre en mi extravío. Quien en cualquier ocasión que se encuentre, especialmente de verme ofendido gravemente, despreciado, pisoteado, y busca repararme, compadecerme y rogar por aquellos mismos que me ofenden, es como si encontrara en aquella alma a mi misma Madre, que si hubiera podido me hubiera liberado de mis enemigos, y participa en el cuarto dolor. Quien crucifica sus sentidos por amor de mi crucifixión, y trata de copiar en sí las virtudes de mi crucifixión, participa del quinto. Quien está en continua actitud de adorar, de besar mis llagas, de reparaciones, de agradecimientos y más, a nombre de todo el género humano, es como si me tuviera en sus brazos, como me tuvo mi Madre cuando fui depuesto de la cruz, y participa del sexto dolor. Quien se mantiene en mi gracia y me corresponde, y no da a ningún otro albergue en el propio corazón sino a Mí sólo, es como si me sepultara en el centro del corazón, y participa en el séptimo”.

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Entramos en la semana mas importante del año. Intentemos dentro del bullicio de nuestra vida de estos días festivos donde cada quien aprovecha para viajar o vivirlo en recogimiento, o atendiendo a la familia en casa, no importa; el meditar el Ad-Intra que nos revela Jesús en esta lectura sobre los dolores de su Madre Santísima. Lee con el corazón e identifica en qué dolor te unes a Ella, cada uno se sentirá identificado en un dolor diferente según las cirscunstancias que esté viviendo cada uno. Toma ese dolor, y como si fuera tuyo llévalo al alma de todas la criaturas, para que sintiendo ellas ese mismo dolor de María reconozcan en su propio dolor el dolor de Ella, y vuelvan su corazón a Dios.

Te adoramos Cristo, y te bendecimos, que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

FIAT

Fdo. Elena 🕊️

Domingo de Ramos

Volumen 6 – Abril 16, 1905

El sufrir es reinar

(1) Continuando mi habitual estado, por poco tiempo se ha hecho ver mi amable Jesús con un clavo dentro del corazón, y acercándose a mi corazón me lo tocaba con su mismo clavo, yo sentía penas mortales, y después me
ha dicho:
(2) “Hija mía, este clavo me lo pone el mundo hasta dentro de mi corazón, y me da una muerte continua, así que por justicia, como ellos me dan muerte continua, así permitiré que se den muerte entre ellos, matándose como perros”.
(3) Y mientras esto decía, me hacía oír los gritos de los revoltosos, tanto que he quedado ensordecida por cuatro o cinco días. Por eso, estando sufriendo mucho, poco después ha regresado y me ha dicho:
(4) “Hoy es el día de las palmas en el cual fui proclamado Rey. Todos deben aspirar a un reino, y para adquirir el reino eterno es necesario que la criatura adquiera el régimen de sí misma con el dominio de sus pasiones. El único medio para esto es el sufrir, porque el sufrir es reinar, esto es, con la paciencia se pone en orden a sí mismo, haciéndose rey de sí mismo y del reino eterno”.

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Estamos acabando este caminar por el desierto que nos conduce al anhelo de vivir en la Divina Voluntad. Han sido días de oración, de meditación, de vida interior para ver cuánto ofendemos a Dios y para pedir perdón. Deseo que esta Cuaresma y la Pascua sean un encuentro con Jesús Crucificado y el mar de su Pasión. Que ese mar nos envuelva de las mismas oraciones de Cristo para reparar con su misma plegaria que esta llena de Vida Divina.

El domingo ya celebramos la entrada de Jesús en Jerusalén y su proclamación como Rey, y esta lectura nos revela el AdIntra de lo que Jesús obró en ese acto aparente. El domingo, cuando estés en la celebración del Oficio, entra en el Acto Único de Dios cuando Jesús entraba a lomos de la borriquilla en Jerusalén entre las proclamaciones de Rey, y renueva el bien divino que Él ocultó en ese acto: que el sufrimiento vivido con paciencia nos haga dominadores de nosotros mismos y dominadas las pasiones en el Fiat obtendremos el Reino Eterno. El sufrir es reinar.

FIAT

Fdo. Elena 🕊️

“Vete y ya no vuelvas a pecar”

Volumen 3 – Enero 5, 1900

Efectos del pecado y de la confesión.

Encontrándome en mi habitual estado, me he sentido salir fuera de mí misma y he encontrado a mi adorable Jesús, pero ¡oh, cómo me veía llena de pecados ante su presencia! En mi interior sentía un fuerte deseo de confesarme con Nuestro Señor, por eso dirigiéndome a Él he comenzado a decir mis culpas, y Jesús me escuchaba. Cuando terminé de hablar, dirigiéndose a mí con un rostro lleno de tristeza me dijo:
“Hija mía, el pecado, si es grave, es un abrazo venenoso y mortífero al alma, y no sólo a ella, sino también a todas las virtudes que se encuentran en el alma; si es venial, es un abrazo que hiere, que vuelve al alma muy débil y enferma, y junto con ella se enferman las virtudes que había adquirido. ¡Qué arma mortal es el pecado! ¡Sólo el pecado puede herir y dar muerte al alma! Ninguna otra cosa puede dañarla, ninguna otra cosa la vuelve ignominiosa, odiosa ante Mí, sino sólo el pecado”.
Mientras decía esto, yo comprendía la fealdad del pecado y sentía tal pena, que ni siquiera sé explicarla. Y Jesús viéndome toda compenetrada, alzó su bendita mano derecha y pronunció las palabras de la absolución.
Después agregó:
“Así como el pecado hiere y da muerte al alma, así el sacramento de la confesión da la vida y la cura de las heridas, y restituye el vigor a las virtudes, y esto más o menos, según las disposiciones del alma, así obra la virtud del sacramento”.
Me pareció que mi alma recibía nueva vida, después de que Jesús me dio la absolución no sentía más aquel fastidio de antes. Sea siempre glorificado el Señor y siempre le sean dadas las gracias.

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El próximo domingo escucharemos el Santo Evangelio según San Juan – Juan 8, 1-11 de la mujer adúltera. Cada semana de Cuaresma somos llamados al arrepentimiento y la conversión, pero tenemos que dar un paso mas allá. Tenemos que mirar humildemente dentro de nosotros y a la luz de esta lectura del Libro de Cielo tomar conciencia de lo que produce el pecado en el alma y reconociendo nuestra nada agradecer por la gracia del sacramento de la reconciliación. En nuestra Madre la Iglesia se le llama a la confesión frecuente la «confesión por devoción», y si no tenemos pecados mortales, al menos, confesarnos una vez al año por Viernes Santo. Si Luisa se confesaba con Jesús, cuánto no tendremos que confesarnos nosotros hasta que su Reino se extienda en nuestro corazón. Aprovechemos este tiempo de Cuaresma, y siempre, para purificar nuestra alma y nuestros modos humanos, y vivir más unidos en la Voluntad de Dios.

FIAT

Fdo. Elena

Acción salvadora de Dios

Volumen 3 – Diciembre 25, 1899

“Mi corazón desde que nací lo tuve siempre ofrecido en sacrificio para glorificar al Padre, para la conversión de los pecadores y por las personas que me rodeaban y que más me fueron fieles compañeros en mis penas. Así quiero que tu corazón esté en continua actitud, ofrecido en espíritu de sacrificio por estos tres fines”.

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En este tercer domingo de cuaresma el Evangelio nos sigue llamando a la conversión propia del corazón, y a la oración por la conversión del mundo. Tengamos paciencia como el viñador con la higuera para esperar los frutos de la conversión de las personas que nos rodean y por la extensión del Reino en la tierra como es en el Cielo.

Tomemos estas palabras del Libro de Cielo para tener ese mismo espíritu de sacrificio que Jesús, para que sienta repetir Su vida en nosotros, y nuestro obrar sea un continuo girar por esos tres fines.

FIAT

Fdo. Elena

Haz Vida la oración

Volumen 2 – Agosto 2, 1899

Habla sobre la correspondencia.

“Son tantas las iniquidades que se elevan de la tierra al Cielo, que si faltara por un cuarto de hora la oración y almas que sean víctimas ante Mí, Yo haría salir fuego de la tierra y con él inundaría a las gentes”.
Después ha agregado: “Mira cuántas gracias debía verter sobre las criaturas, pero como no encuentro correspondencia estoy obligado a retenerlas en Mí, es más, me las hacen cambiar en castigos. Pon atención tú hija mía, a corresponderme a las tantas gracias que estoy derramando en ti, porque la correspondencia es la puerta abierta para dejarme entrar en el corazón y ahí formar mi habitación. La correspondencia es como aquella buena acogida, aquella estima que se da a las personas cuando vienen a hacer una visita, de modo que atraídas por ese respeto, por esas maneras afables que se usan con ellas, están obligadas a venir otras veces y llegan a no saberse separar. El todo está en corresponderme, y a medida que las criaturas me corresponden y me tratan en la tierra, así Yo me comportaré con ellas en el Cielo, haciéndoles encontrar las puertas abiertas, invitaré a toda la corte celestial a acogerlos y los colocaré en el más sublime trono, pero será todo lo contrario para quien no me corresponde”.

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En este tiempo de Cuaresma estamos llamados a vivir la penitencia y la oración. Hagamos vida la oración tal y como nos enseña Jesús en esta lectura del Libro de Cielo. Tenemos que tomar conciencia de que la oración sostiene el mundo, pero ahora estamos llamados a hacer vida la oración y Él cuenta con nuestro obrar.

En esta lectura podemos ver cómo es de importante la plegaria, y ver la sobrenaturalidad de que a cada hora hay una Misa que sostiene el mundo, ya que tan solo por quince minutos sin oración el mundo no se sostendría.

Es un tiempo de reparación, pero también estamos llamados a la correspondencia. La oración de correspondencia es la puerta a abrir nuestro corazón al Señor, y a hacer de él Su morada.

Jesús nos dice que le acojamos en nuestro corazón aquí en la tierra, y nosotros en el Cielo recibiremos el mismo trato que le dimos, pero nuestra oración de correspondencia hecha vida tiene que ser toda amor.

Te amo, te adoro, te bendigo y te agradezco, por mí y por todos, Jesús mío.

FIAT

Fdo. Elena

En el desierto II

Volumen 22 – Septiembre 8, 1927

Significado de los 40 días en el desierto.

“Hija mía, el número de cuarenta días de mi vida aquí abajo es simbólico y significativo. Cuarenta días desde que nací quise estar en la gruta de Belén, símbolo de mi Voluntad Divina que mientras estaba en medio de las criaturas, estaba como escondida y fuera de la ciudad de sus almas, y Yo para reparar los cuarenta siglos de voluntad humana, quise estar por cuarenta días fuera de la ciudad en una vil choza a llorar, gemir y orar, para llamar de nuevo mi Voluntad Divina a la ciudad de las almas para darle su dominio, y después de cuarenta días salí para presentarme al templo y revelarme al santo anciano Simeón; era la primera ciudad que llamaba al conocimiento de mi Reino, y fue tanta su alegría que cerró los ojos a la tierra para abrirlos a la eternidad. Cuarenta estuve en el desierto, y después, súbito hice mi vida pública para dar a las criaturas los remedios y los medios para alcanzar el reino de mi Querer. Cuarenta días quise estar sobre la tierra después de mi
Resurrección para confirmar el reino del Fiat Divino y sus cuarenta siglos de reino que debía poseer. Así que todo lo que Yo hice en este mundo, el primer acto era el restablecimiento de Él, todas las otras cosas entraban en el orden secundario, pero el primer anillo de conjunción entre Yo y las criaturas era el reino de mi Voluntad. Por eso cuando se trata de Ella no ahorro nada, ni luz, ni sacrificios, ni manifestaciones, ni felicidad, son mares que pongo fuera de Mí para hacerla conocer, reinar y amar”.

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Continuamos esta semana con la segunda parte de esta misma lectura. Son muchos los significados que tienen los cuarenta días que estuvo Jesús en el desierto, pero la verdad divina principal es que el primer acto que hizo Jesús al venir a este mundo fue el restablecimiento del Fiat Divino para hacer conocer, reinar y amar esta Voluntad Divina en medio a las criaturas. Por eso, actos importantes de Su vida, desde su nacimiento hasta su Resurrección, llevan el sello de los cuarenta días donde todo es símbolo de esa Voluntad Divina que viene a llamarnos al orden, puesto y finalidad para la que fuimos creados por Dios.

FIAT

Fdo. Elena 🕊️

En el desierto I

Volumen 22 – Septiembre 8, 1927

Significado de los cuarenta días en el desierto.

“Feliz partí al desierto, feliz quedó la Alteza de mi Mamá Celestial, porque el dolor sufrido al modo divino no tiene virtud de ensombrecer mínimamente la divina felicidad, que contiene mares de alegría y de paz interminable, son como las gotitas de agua en el inmenso mar los dolores sufridos al modo divino, que la fuerza de las olas tienen virtud de cambiarlos en felicidad. El dolor sufrido en modo humano tiene virtud de despedazar la verdadera felicidad y de turbar la paz, el modo divino jamás. Mucho más que mi Mamá Reina poseía el Sol de mi Voluntad por gracia y Yo lo poseía por naturaleza, así que el Sol quedó en Ella y quedó en Mí, pero los rayos no se separaron porque la luz es inseparable, por eso en la misma luz Ella quedó en Mí y seguía mis actos, y Yo quedé en Ella como su centro de vida. Por tanto la separación mientras fue verdadera, pero fue aparente; en sustancia estábamos fundidos juntos e inseparables, porque la luz de la Divina Voluntad ponía en común nuestros actos como si fueran uno solo. Y después Yo fui al desierto para llamar de nuevo a mi misma Voluntad Divina, que por cuarenta siglos las criaturas habían desterrado de en medio de ellas, y Yo por cuarenta días quise estarme solo, para reparar los cuarenta siglos de voluntad humana en los cuales la mía no había poseído su reino en medio a la familia humana, y con mi misma Voluntad Divina la quise llamar de nuevo en medio a ellos para hacer que reinara. Al regresar del desierto la deposité en mi Mamá con todos los actos de Voluntad Divina que las criaturas habían rechazado y tenido como en el desierto, a fin de que fuera Ella la fiel depositaria, la reparadora y la imploradora del Reino de mi Voluntad. Sólo la Soberana Señora podía poseer este depósito tan grande, porque poseía en Sí la misma Voluntad Divina en la cual se podía contener la misma Voluntad desterrada por la criatura. ¿Cómo podíamos ocuparnos de nuestro dolor de separarnos por cuarenta días, cuando se trataba de reintegrar, de llamar de nuevo a nuestra Divina Voluntad a reinar en medio a las criaturas? En nuestro dolor éramos más que felices porque queríamos poner a salvo el Reino del Fiat Supremo, y la Celestial Reina estaba esperando con ansias mi regreso para recibir el depósito del nuevo sol, para corresponder con su amor todos sus actos que la ingratitud humana había rechazado. Ella hizo de verdadera Mamá a mi Divina Voluntad, haciendo al mismo tiempo de verdadera Madre a las criaturas, implorando para todos la vida, la felicidad, la alegría de poseer el Reino del Eterno Fiat”.

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El miércoles comenzamos la Cuaresma. Estos próximos cuarenta días tenemos que vivirlos como los vivió Jesús en el desierto: REPARANDO. Pero, ¿qué reparaba Jesús? Los cuarenta siglos que la voluntad humana había predominado entre las criaturas. Tenemos que vivir este tiempo litúrgico como una llamada a la Divina Voluntad para que reine en medio a las criaturas. Y tenemos que hacer de verdaderas Madres de Jesús. ¿Cómo? Tal como hizo Ella, siendo depositaria de la Divina Voluntad. Antes de conocer el Don vivíamos la Cuaresma como un tiempo penitencial, ahora que somos conocedores de las verdades del Libro de Cielo, tenemos que hacerlas Vida. Seamos ese depósito de la Divina Voluntad correspondiendo con el mismo amor de la Mamá Reina a todas las ingratitudes de las criaturas, para que el Reino baje del Cielo a la tierra. Seamos Madres de Jesús, madres de la Divina Voluntad y madres de las criaturas.

En estos días de Cuaresma vivamos cada momento y cada acto como una llamada a la Divina Voluntad a reinar en los corazones de todos, y a profundizar en el conocimiento de este don para conocer el AdIntra de cada acto que obró Jesús, así nosotros seremos repetidores de su misma vida y viviremos fundidos en Él como su misma Madre.

FIAT

Fdo. Elena 🕊️

Rito de despedida

Volumen 25 – Octubre 10, 1928

Felicidad de Jesús al bendecir a su pequeña hija.

Luego, estando cerca de mi Sacramentado Jesús, cada mañana se da la bendición con el Santísimo, y mientras rezaba, mi dulce Jesús que me bendice, moviéndose en mi interior me ha dicho: “Hija mía, de todo corazón te bendigo, más bien bendigo a mi misma Voluntad en ti, bendigo tus pensamientos, respiros y latidos, a fin de que pienses siempre en mi Querer, lo respires continuamente y sea tu latido mi sola Voluntad, y por amor tuyo bendigo a todas las voluntades humanas, a fin de que se dispongan a recibir la Vida de mi Eterno Querer. Hija mía amadísima, si tú supieras cómo es dulce, cómo me siento feliz de bendecir a la pequeña hija de mi Querer; mi corazón exulta al bendecir a aquélla que posee el origen, la Vida de nuestro Fiat, que llevará el inicio, el principio del reino de mi Divina Voluntad. Y mientras te bendigo, vierto en ti el rocío benéfico de la luz de mi Querer Divino, que adornándote toda, te hará aparecer más bella a mis miradas sacramentales, y Yo me sentiré más feliz en esta custodia al mirar a la pequeña hija mía prisionera, investida y atada por las dulces cadenas de mi Voluntad. Y cada vez que te bendiga, haré crecer la Vida de mi Querer Divino en ti. Cómo es bella la compañía de quien hace mi Divina Voluntad, Ella pone el eco en el fondo del alma, de todo lo que hago en esta hostia santa, y Yo no me siento solo en mis actos, siento que reza junto Conmigo, y uniéndose juntas nuestras súplicas, nuestros suspiros, pedimos una sola cosa: Que la Divina Voluntad sea conocida y que pronto venga su reino”.

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Con esta lectura sobre la bendición acabamos esta serie de catequesis sobre la Divina Voluntad y la Santa Misa.

En el rito de despedida el sacerdote se despide con la bendición final. Veamos qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

2626 La bendición expresa el movimiento de fondo de la oración cristiana: es encuentro de Dios con el hombre; en ella, el don de Dios y la acogida del hombre se convocan y se unen. La oración de bendición es la respuesta del hombre a los dones de Dios: porque Dios bendice, el corazón del hombre puede bendecir a su vez a Aquel que es la fuente de toda bendición.

2627 Dos formas fundamentales expresan este movimiento: o bien la oración asciende llevada por el Espíritu Santo, por medio de Cristo hacia el Padre (nosotros le bendecimos por habernos bendecido; cf Ef 1, 3-14; 2 Co 1, 3-7; 1 P 1, 3-9); o bien implora la gracia del Espíritu Santo que, por medio de Cristo, desciende de junto al Padre (es Él quien nos bendice; cf 2 Co 13, 13; Rm 15, 5-6. 13; Ef 6, 23-24).

Vivamos ese momento de la Misa a cada instante, no solo durante el oficio, sino en cualquier lugar y tiempo. Nuestro Señor nos bendice continuamente con su Voluntad Divina hasta que la hagamos Vida en nosotros. La mayor felicidad para Jesús es darnos esta bendición, porque así se reconoce en la criatura y la criatura en Él; y siente la compañía de nuestros actos, de nuestra vida, y unidos en oración nuestra única intención será su misma petición: Que la Divina Voluntad sea conocida y que pronto venga su reino.

Tal como dice el Catecismo, respondamos a los dones de Dios con su misma bendición y agradecimiento, pero llevemos a plenitud el sentido de la bendición con los conocimientos que nos revela Jesús en el Libro de Cielo, y al igual que Luisa dejémonos encadenar por Su Voluntad.

FIAT

Fdo. Elena 🕊️


Liturgia de la Eucaristía

Volumen 4 – Marzo 12, 1903

Jesús habla de su vida y de la Eucaristía.

“Hija mía, lo mismo sucedió cuando en el consistorio de la Sacrosanta Trinidad se decretó el misterio de la Encarnación para salvar al género humano, y Yo unido con su Voluntad acepté y me ofrecí víctima por el hombre; todo fue unión entre las Tres Divinas Personas y todo fue planeado juntos, pero cuando me puse a la obra llegó un momento, especialmente cuando me encontré en el ambiente de las penas, de los oprobios, cargado de todas las maldades de las criaturas, que me quedé solo y abandonado por todos, hasta por mi amado Padre; y no sólo esto, sino que así, cargado de todas las penas como estaba, debía forzar al Omnipotente que aceptara y que me hiciera continuar mi sacrificio por la salvación de todo el género humano, presente, pasado y futuro. Y esto lo obtuve. El sacrificio dura aún, el esfuerzo es continuo, si bien esfuerzo todo de amor, ¿y quieres saber dónde y cómo? En el sacramento de la Eucaristía, en él el sacrificio es continuo, perpetuo, es la fuerza que hago al Padre para que use misericordia con las criaturas y con las almas para obtener su amor, y me encuentro en continuo contraste de morir continuamente, si bien todas muertes de amor”.

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¿Qué celebramos en la Liturgia de la Eucaristía? ¿Somos conscientes de qué sucede en esta parte de la Misa? Muchas veces, e incluso me atrevería a decir, que muchos creyentes no saben qué sucede en este momento del divino sacrificio. Veamos qué nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

1367 CIC – El sacrificio de Cristo y el sacrificio de la Eucaristía son, pues, un único sacrificio: «La víctima es una y  la misma. El mismo el que se ofrece ahora por el ministerio de los sacerdotes, el que se ofreció a sí mismo en la cruz, y solo es diferente el modo de ofrecer» (Concilio de Trento: DS 1743). «Y puesto que en este divino sacrificio que se realiza en la misa, se contiene e inmola incruentamente el mismo Cristo que en el altar de la cruz «se ofreció a sí mismo una vez de modo cruento»; […] este sacrificio [es] verdaderamente propiciatorio» (Ibíd).

Dice Jesús en esta lectura del Libro de Cielo que el sacrificio de su muerte en la cruz dura aún, que el esfuerzo es continuo, pero que es un esfuerzo de AMOR. Se inmola continuamente en la Eucaristía para interceder por nosotros al Padre. Está claro que la primera vez en la cruz fue por amor, pero hubo sangre y hubo muerte. Ahora, en cada misa, vive una muerte de amor por nosotros y por todas las generaciones pasadas, presentes y futuras.

Ofrezcámonos como víctimas de amor para dar gloria y gracias al Padre por todas esas muertes incruentas que vive perpetuamente su Hijo por amor nuestro, y por intercesión nuestra ante su Padre, en nuestro nombre y en el de todas las criaturas, porque este sacrificio perpetuo sostiene nuestra existencia sobre la faz de la tierra. Por eso, en nuestra pequeñez ofrezcamos nuestra voluntad como víctima perpetua para la extensión del Reino como Él hace por la salvación nuestra, y así volver al orden, puesto y finalidad para la que fuimos creados por Dios.

En cada misa, en el ofertorio, unidos a esa «muerte de amor» del Salvador ofrezcamos siempre nuestra voluntad humana en un acto desinteresado de amor verdadero al Creador, para que el Cielo al bajar sobre el altar se quede para siempre en la tierra.

FIAT

Fdo. Elena 🕊️

Liturgia de la Palabra

Volumen 6 – Enero 16, 1906

Quien vive en el ambiente de la Voluntad Divina está en el puerto de todas las riquezas.

“Hija mía, quien vive en el ambiente de mi Voluntad está en el puerto de todas las riquezas, y quien vive fuera de este ambiente de mi Voluntad, está en el puerto de todas las miserias, por eso se dice en el Evangelio que a quien tiene le será dado, y a quien no tiene le será quitado aquel poco que tiene, porque quien vive en mi Voluntad, estando en el puerto de todas las riquezas, no es maravilla que se irá enriqueciendo siempre más con todos los bienes, porque vive en Mí como en su propia casa, y Yo, teniéndolo en Mí, ¿seré acaso avaro? ¿No iré dándole día con día, ahora un favor, ahora otro, y jamás cesaré de darle hasta en tanto que no le haya participado todos mis bienes? Sí, ciertamente, en cambio quien vive en el puerto de las miserias, fuera de mi Voluntad, ya por sí misma la propia voluntad es la más grande de las miserias y la destructora de todo bien, ¿qué maravilla entonces que si tiene un poco de bien, no teniendo contacto con mi Voluntad y viéndolo inútil en aquella alma le sea quitado?”

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Jesús nos enseña en esta lectura esa parte AdIntra del Evangelio Mt 25:29. Antes de conocer la Divina Voluntad nosotros nos quedábamos en lo de fuera, en esas palabras aparentemente simples de Jesús, y muchos ni siquiera llegábamos a entenderlas. En esta pedagogía de la Divina Voluntad sabemos que cada acto tiene dos movimientos, el externo (AdExtra) y el interno (AdIntra). Ahora tenemos que tener esa mirada divina en todo, así como en nuestra lectura personal de la Palabra, porque tal como se describe en este extracto del Libro de Cielo, hay una enseñanza interna, un bien divino oculto en aquellas palabras de Jesús.

En esta era de la Santificación se está dando a conocer el don de la Divina Voluntad y tenemos que aprender a leer el Evangelio con una mirada renovada, con una mirada AdIntra para penetrar en esa Voluntad Divina que contiene cada pasaje:

“Por eso se dice en el Evangelio que a quien tiene le será dado, y a quien no tiene le será quitado aquel poco que tiene, porque quien vive en mi Voluntad, estando en el puerto de todas las riquezas, no es maravilla que se irá enriqueciendo siempre más con todos los bienes, porque vive en Mí como en su propia casa”.

Cuántas veces habíamos leído ese versículo sin entenderlo, y mucho menos pensar que encerraba un conocimiento divino sobre la Voluntad de Dios. El Antiguo Testamento y los Salmos también podemos leerlos con esa mirada divina, acogiendo en el corazón ese bien divino escondido, y si en nuestros inicios tenemos dificultad para ver esa parte AdIntra, podemos dejar nuestro estribillo, y poco a poco irán cayendo los velos de nuestra ceguera humana y captaremos la sutileza de la Voluntad Divina en cada pasaje de la biblia, y sobre todo, en el Nuevo Testamento.

Para aquellos que querráis aprender de forma práctica cómo girar en el Evangelio podéis consultar el tema 3.7 de la página web; y en los diferentes grupos de Desahogo Divino se comparte a diario el giro del Evangelio.

Con este conocimiento, podemos hacer nuestros breves giros -incluso con un solo pensamiento- durante las lecturas de la Misa, para vivir fundidos en Él en cada parte de la Celebración.

FIAT

Fdo. Elena 🕊️

¿Qué cosa es la Misa? Parte II

Volumen 1 – (204)

“Así, Jesús en el Sacramento nos recuerda la resurrección de nuestros cuerpos a la gloria, y así como Jesús, cesando su estado Sacramentado reside en el seno de Dios, su Padre, así nosotros, cesando nuestra vida, nuestras almas van a hacer su morada en el Cielo, en el seno de Dios, y nuestros cuerpos quedan consumidos, así que se puede decir que no existen más, pero después con un prodigio de la Omnipotencia de Dios, nuestros cuerpos adquirirán nueva vida, y uniéndose con el alma irán juntos a gozar la bienaventuranza eterna. ¿Se puede dar cosa más consoladora para el corazón humano, que no sólo el alma, sino también el cuerpo debe complacerse en los eternos contentos?”

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Jesús nos explica todo esto bajo el título «¿Qué cosa es la Misa?». Nuestro cuerpo es el velo que cubre su Vida Divina en nosotros, así como las especies hacen de velo en su Vida Sacramental. Dios esta realmente vivo en nosotros como lo está en la Hostia consagrada. Nos da Su Semejanza en todo para que le reconozcamos en todos los momentos y actos de nuestra vida, y entendamos que la Misa no es una celebración dominical, sino un acto vivo en nosotros hasta la muerte de nuestro cuerpo. Viviendo en la Divina Voluntad somos hostias vivas, porque es la misma Vida de Jesús en nosotros.

La muerte no debe entristecernos, sino contemplarla como el regreso anhelado a la Casa del Padre. Dice Jesús en el volumen 4 que debemos vivir ese instante con paz, porque si lo vivimos inquietos nos tocará el purgatorio.

Y con la inmensidad de su Poder nuestros cuerpos resucitarán, y unidos nuevamente al alma disfrutarán de la gloria de Dios. Este gran misterio enseña que nuestra humanidad es obra de Dios, y como criaturas suyas nos quiere en cuerpo y alma, como lo están en el Cielo Jesús y María. Somos ese «sagrario viviente», por eso damos fe de la resurrección de la carne.

Vivamos el acto preventivo y el acto actual como una fusión en la Humanidad y Divinidad de Jesús, en una consagración continua donde Él está vivo y verdadero en nosotros bajo el velo de nuestra humanidad, y nuestra mente siempre presente en este Sacrosanto misterio para darle a nuestro cuerpo el respeto que merece.

FIAT

Fdo. Elena 🕊️

¿Qué cosa es la Misa? Parte I

Volumen 1 – (204)

Ahora, mientras veía a Jesús o al sacerdote que celebraba el Divino Sacrificio, Jesús me hacía entender que en la misa está todo el fundamento de nuestra sacrosanta religión. ¡Ah! Sí, la misa nos dice todo y nos habla de todo. La misa nos recuerda nuestra Redención, nos habla detalladamente de las penas que Jesús sufrió por nosotros, nos manifiesta también su Amor inmenso que no estuvo contento con morir sobre la cruz, sino que quiso continuar el estado de víctima en la Santísima Eucaristía. La misa nos dice también que nuestros cuerpos deshechos, reducidos a cenizas por la muerte, resurgirán en el día del juicio junto con Cristo a vida inmortal y gloriosa. Jesús me hacía comprender que la cosa más consoladora para un cristiano y los misterios más altos y sublimes de nuestra santa religión son: Jesús en el Sacramento y la resurrección de nuestros cuerpos a la gloria. Son misterios profundos que los comprenderemos sólo más allá de las estrellas.

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Jesús, a través de Luisa, nos quiere hacer entender la Verdad de lo que celebramos en cada misa: nuestra Redención, sus penas, su Amor, su estado de víctima en la Eucaristía, y la resurrección de nuestros cuerpos a la gloria.

Estamos acostumbrados a meditar delante del sagrario, a hacer adoración eucarística, a comulgar, y a tener esa conciencia de Jesús Eucaristía; pero Él le dice a Luisa que ese -la Eucaristía- es uno de los dos misterios más altos y sublimes de nuestra religión. El otro misterio al que se refiere es el de la resurrección de nuestros cuerpos a la gloria.

No es casualidad que Jesús nos hable de esto, Él quiere que comprendamos e interioricemos ese otro misterio, el cual no solemos meditar ni recordar, aunque lo pronunciemos cada domingo en el credo.

989 CIC Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que Él los resucitará en el último día (cf. Jn 6, 39-40). Como la suya, nuestra resurrección será obra de la Santísima Trinidad:

«Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros (Rm 8, 11; cf. 1 Ts 4, 14; 1 Co 6, 14; 2 Co 4, 14; Flp 3, 10-11).

Esto es lo que nos dice al respecto el Catecismo, pero durante esta semana vamos a meditar qué es para nosotros este misterio tan santo. Vamos a rumiar sobre estas palabras, vamos a ponerlas en oración delante del Sagrario y la semana que viene veremos qué nos dice Jesús en el Libro de Cielo sobre la resurreción de nuestros cuerpos a la gloria.

FIAT

Fdo. Elena 🕊️

Reparar en la Santa Misa

Volumen 1 – (200)

“¡Ah! Sí, cuánta pena daba a Jesús ver gente que comulgaba sacrílegamente, sacerdotes que celebraban el Santo Sacrificio de la misa en pecado mortal, por costumbre, y algunos, da horror decirlo, por fines de interés. ¡Oh! Cuántas veces mi Jesús me ha hecho ver estas escenas tan dolorosas. Cuántas veces mientras el sacerdote celebraba el Sacrosanto Misterio, Jesús es obligado a bajar, porque era llamado por la potestad sacerdotal, a las manos del sacerdote, se veían aquellas manos que goteaban podredumbre, sangre, o bien estaban sucias de fango. ¡Oh! Cómo daba compasión el estado de Jesús, tan santo, tan puro, en aquellas manos que daban horror el sólo mirarlas, parecía que Jesús quería huir de aquellas manos, pero era obligado a permanecer hasta que se consumían las especies del pan y del vino. A veces, mientras permanecía ahí, con el sacerdote, al mismo tiempo se venía apresuradamente a mí y se lamentaba, y antes de que yo se lo dijera, Él mismo me decía:
“Hija, déjame derramar en ti, porque no puedo más, ten compasión de mi estado que es demasiado doloroso, ten paciencia, suframos juntos””.

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La semana pasada vimos cómo podíamos girar en las diferentes partes de la Misa, y hablamos sobre la repercusión que tiene la santidad del sacerdote en sus actos y en Jesús. La lectura de hoy nos muestra que no todas las personas devotas tienen pureza de intención, que no todos los sacerdotes buscan la unidad en Cristo, y como la potestad sacerdotal está por encima del mismo Jesús.

Es una lectura para rumiarla y tomar conciencia de que debemos tener una preparación interior para esta celebración, y un deber de Justicia hacia el Padre para reparar en nuestro nombre y en el de todas las criaturas; pero sobre todo reparar los sacrilegios de los propios sacerdotes, porque son los más amados por Jesús y María.

En esta lectura Jesús nos comparte su sufrimiento para hacernos partícipes de su mismo dolor en la Santa Misa, y ahí mismo podamos unirnos a Él en Voluntad Divina, para rehacer y reparar por todos esos pecados que cometen las criaturas.

Vivamos la Misa como si estuviéramos a los pies de la Cruz en el Calvario, en ese eterno presente, y fundidos en María tomemos sus mismas reparaciones para que en cada Misa hagamos el oficio de madres a los pies del altar.

FIAT

Fdo. Elena 🕊️

La Santa Misa

Volumen 1 – (202)

“Otras veces me hacía ver también escenas tan consoladoras y bellas, que
raptaban, y éstas eran ver a buenos y santos sacerdotes que celebraban los Sacrosantos Misterios. ¡Oh Dios, como es alto, grande, sublime su ministerio! Cómo era bello ver al sacerdote que celebraba la misa y a Jesús
transformado en él, parecía que no el sacerdote, sino que Jesús mismo celebraba el Divino Sacrificio, y a veces hacía desaparecer del todo al sacerdote y Jesús solo celebraba la misa y yo la escuchaba, ¡oh, cómo era conmovedor ver a Jesús recitar aquellas oraciones, hacer todas aquellas ceremonias y movimientos que hace el sacerdote! ¿Quién puede decir cuán consolador me resultaba ver estas misas junto con Jesús?”

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El ministerio sacerdotal es un regalo a los hombres del mismo Gran Sumo Sacerdote Jesús para la continuación de su ministerio en la tierra. Jesús le mostró a Luisa, en diferentes ocasiones, la santidad del sacerdote que celebraba el Sacrosanto Misterio, y fue testigo de cómo el amor verdadero en la vocación sacerdotal hace transformar al mismo Jesús en el sacerdote que oficia una Misa.

Estas revelaciones que nos hace Jesús en el Libro de Cielo no son para decir: «¡qué bonito!», sino para enseñarnos a girar. ¿A girar en qué?

Cuando vayamos a misa, en nuestro camino a la iglesia, podemos girar por todas esas personas que no fueron, que no van, y que no irán nunca. Durante el oficio podemos fundir al sacerdote con Jesús, no para que lo santifique, sino para que lo divinice y extienda el Reino en su corazón, por él y por todos los sacerdotes pasados, presentes y futuros. Y durante la misa podemos girar en las diferentes partes del oficio como ya vimos en la formación del Divino Sacrificio, porque el conocimiento abre todas las puertas entre Dios y la criatura.

Pero lo que Jesús nos está enseñando en esta lectura es la sobrenaturalidad de la Santa Misa, para que vivamos ese momento con los ojos del alma bien abiertos, y conozcamos lo que sucede realmente en la actualización del Santo Sacrificio. Tenemos que dejar de banalizar lo que no percibimos con los ojos del cuerpo e interiorizar lo que Él nos enseña en el Libro de Cielo.

FIAT

Fdo. Elena 🕊️

¿Y tú, qué le ofreces hoy al Niño Jesús?

Enero 6, 1900

La confianza: Escalera para subir a la Divinidad.

Esta mañana he recibido la comunión y me he encontrado con Jesús, estaba también la Mamá Reina, y ¡oh! maravilla, veía a la Madre y veía el corazón de Ella transformado en Jesús Niño, miraba al Hijo y veía en el corazón del Niño a la Madre. Mientras estaba en esto recordé que hoy es la Epifanía, y yo, a ejemplo de los santos magos debía ofrecer alguna cosa al Niño Jesús, pero veía que no tenía nada que darle. Entonces, viendo mi miseria, me ha venido el pensamiento de ofrecerle por mirra mi cuerpo con todos los sufrimientos de los doce años que he estado en cama dispuesta a sufrir y a estar todo el tiempo que Él quisiera; por oro la pena que siento cuando me priva de su presencia, que es la cosa más penosa y dolorosa para mí; por incienso mis pobres oraciones unidas a las de la Reina Mamá, a fin de que fueran más aceptables al Niño Jesús. Entonces hice el ofrecimiento con toda la confianza de que el Niño aceptaría todo. Parecía que Jesús con mucho gusto aceptaba mis pobres ofrecimientos, pero lo que más le gustaba era la confianza con la que se los había ofrecido.

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«Dios no podría inspirar deseos irrealizables; por lo tanto, a pesar de mi pequeñez, puedo aspirar a la santidad. Acrecerme es imposible; he de soportarme a mí misma tal y como soy, con todas mis imperfecciones. Pero quiero hallar el modo de ir al cielo por un caminito muy recto, muy corto; por un caminito del todo nuevo.» Parafraseando a Santa Teresa del Niño Jesús vemos como nuestro Señor no inventa cosas difíciles, ni nos exige nada nuevo en el Libro de Cielo, sino que insiste en cómo deben vivir las generaciones de ahora la Vida Divina, pero la base no ha cambiado, sigue siendo la misma: la confianza, el conocimiento de sí mismo, el abandono en Dios… Y ese caminito del todo nuevo es la Voluntad de Dios, esa Voluntad Divina que conserva y da Vida a todo, y ahora tenemos que vivirla como fruto de la Redención. Jesús nos regala, en este día y siempre, esa escalera de confianza -no para llegar a la santidad- sino a la Divinidad. Los santos vivieron la unión con Dios, pero nosotros estamos llamados a la Fusión, a ser semejantes a Él, a quedar fundidos y ser una sola persona. Hoy pídele a los Reyes el regalo de la confianza, y tú ofrécele al pequeño Niño tu voluntad humana; y tus oraciones, obras y sufrimientos sean pequeños soles que ofrecerle para fundirse en el Sol del Querer Divino.

FIAT.

Fdo. Elena 🕊️

¡Feliz Año Nuevo en el Fiat de nuestra Madre!

Diciembre 28, 1938

La Maternidad de la Reina del Cielo.

Ahora hija mía, escucha otra sorpresa de amor de tu Jesús y de nuestra Mamá Celestial, porque en todo lo que se hacía entre mi Mamá y Yo, el amor no encontraba obstáculos, el amor del uno corría en el amor del otro para formar una sola Vida. Ahora, queriendo hacerlo con las criaturas, cuántos obstáculos, rechazos e ingratitudes, pero mi amor no se detiene jamás, tú debes saber que en cuanto mi inseparable Mamá extendía su Maternidad dentro y fuera de mi Humanidad, Yo la constituía y la confirmaba como Madre de cada uno de los pensamientos de las criaturas, de cada respiro, de cada latido, de cada palabra, y hacía extender su Maternidad en las obras, en los pasos, en todas sus penas; su Maternidad corre en todas partes, cuando la criatura está en peligro de caer en pecado, corre, los cubre con su Maternidad a fin de que no caigan, y si han caído deja su Maternidad como ayuda y defensa para hacerla levantarse. Su Maternidad corre y se extiende sobre las almas que quieren ser buenas y santas, y como si encontrase a su Jesús en ellas, hace de Madre a su inteligencia, guía sus palabras, las cubre y esconde en su amor materno para hacer crecer a otros tantos Jesús. Su Maternidad hace alarde sobre el lecho de los moribundos, y valiéndose de los derechos de autoridad de Madre, dados por Mí, me dice con acento tan tierno que Yo no puedo negarle nada: ‘Hijo mío, soy Madre, y son hijos míos, debo ponerlos a salvo; si no me concedes esto mi Maternidad quedará afligida’. Y mientras esto dice, los cubre con su amor, los esconde en su Maternidad para ponerlos a salvo. Mi amor fue tanto que le dije: ‘Madre mía, quiero que seas la Madre de todos, y lo que me has hecho a Mí lo harás a todas las criaturas, tu Maternidad se extienda en todos sus actos, de modo que a todos los veré cubiertos y escondidos en tu amor materno’. Mi Mamá aceptó y quedó confirmado que no sólo debía ser Madre de todos, sino que debía investir cada uno de sus actos con su amor materno. Esta fue una de las gracias más grandes que hice a todas las generaciones humanas. ¿Pero cuántos dolores no recibe mi Mamá? Llegan a no querer recibir su Maternidad, a desconocerla y por eso todo el Cielo ruega, espera con ansia que la Divina Voluntad sea conocida y reine, y entonces la gran Reina hará a los hijos de mi Querer lo que hizo a su Jesús, su Maternidad tendrá vida en sus hijos. Yo cederé mi puesto en su corazón materno a quien viva en mi Querer; Ella los hará crecer, guiará sus pasos, los esconderá en su Maternidad y santidad, en todos sus actos se verá impreso su amor materno y su santidad, serán verdaderos hijos suyos, que me semejarán en todo, y ¡oh! cómo suspiro que todos lleguen a saber que quien quiere vivir en mi Querer tiene una Reina y Madre potente, que suplirá a lo que les hace falta a ellos, que los hará crecer en su regazo materno y que en todo lo que hagan estará junto con ellos para modelar sus actos a los suyos, tanto, que se conocerá que son hijos crecidos, custodiados, educados por el amor de la Maternidad de mi Mamá, y éstos serán los que la volverán contenta y serán su gloria y honor”.

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¿Cuáles son tus propósitos para este nuevo año? No te pregunto por los propósitos de siempre que quedan en… propósitos, y poca enmienda. Te pregunto por tus propósitos de Vida. En esta lectura del Libro de Cielo, la última escrita por Luisa, es una invitación a plantearte cómo quieres vivir tu Vida -con mayúscula-, y no tu vida -en minúscula-, que ya sabes como la estás viviendo.

Que tus propósitos sean: el amor corriendo en el amor de la Madre Reina, que Ella sea Madre de tus pensamientos, respiros, latidos, palabras; para que extienda su Maternidad en tus obras, en tus pasos, en tus penas. Que te esconda en su amor materno para hacer crecer a Jesús en ti, y te salve. Que sea Madre tuya invistiendo cada uno de tus actos con su amor materno, y reinando la Divina Voluntad aquí en la tierra su Maternidad tenga Vida en nosotros hasta convertirnos en los hijitos de la Divina Voluntad.

Esos serían los propósitos de Vida Divina, solo hace falta la enmienda de tu disposición, y la Mamá Reina viendo la pureza de tu intención, suplirá en todo. Ama como ama Ella, con su mismo amor, y ese amor será el germen de tu Vida Divina. Y como dice Luisa, busquemos en el Querer Supremo nuestro refugio.

FIAT.

Fdo. Elena 🕊️

La pequeña hija del Querer Divino.

«Por eso no sabría decirte otra cosa: haz la Divina Voluntad, vive en Ella y está segura que te harás santa; sentirás el vínculo y la armonía con la Familia Divina. Lo que es de Ellos será tuyo; por tanto destierra el temor y el miedo; y todas las circunstancias más penosas te llevarán el beso, la fuerza, la Vida de la Divina Voluntad, embalsamada por su amor y su alegría.»

FIAT

Fdo. Desahogo Divino

¡Desahogo Divino os desea una Feliz Navidad!

Diciembre 25, 1925

Se necesitan las disposiciones para poseer el don del Querer Divino. Semejanzas de Él.

“Estaba pensando en lo que está dicho anteriormente, que la Voluntad de Dios es un don, y por eso como don se posee como cosa propia; en cambio quien hace la Voluntad de Dios debe estar a las órdenes, debe preguntar frecuentemente qué debe hacer y pedir que se le preste el don, no para ser el dueño sino para hacer la misma acción que Dios quiere, terminada la cual debe devolver el don que ha tomado en préstamo. En mi mente se formaban tantas imágenes y semejanzas entre quien vive en el Querer Divino y lo posee como don, y entre quien hace la Santísima Voluntad de Dios, que no solo no posee la plenitud del don, y si lo posee es a intervalos y en préstamo. Digo ahora algunas de estas semejanzas:
Supongamos que tuviese una moneda de oro que tuviera la virtud de hacer surgir cuantas monedas yo quisiera, ¡oh! cuán rica me podría hacer con este don, en cambio otro lo recibe en préstamo este don por una hora para realizar una acción suya y devolverlo de inmediato; ¡qué diferencia entre mi riqueza por el don que poseo y entre la de quien lo recibe en préstamo! O bien, si tuviera en don una luz que no se apaga jamás, así que, de noche o de día yo estoy al seguro, tengo siempre el bien de ver esta luz que nadie me puede quitar, se hace conmigo como connatural y me hace conocer el bien para hacerlo y el mal para rehuirlo, así que con esta luz dada a mí en don, yo me río de todos, del mundo, del enemigo, de mis pasiones, y hasta de mí misma; por tanto esta luz es para mí fuente perenne de felicidad, está sin armas y me defiende, es sin voz y me enseña, es sin manos ni pies y dirige mi camino y se hace guía segura para llevarme al Cielo. En cambio otra persona cuando siente la necesidad debe ir a pedir esta luz, pues no la tiene a su disposición, y habituada a no ver siempre junto con la luz, no posee el conocimiento del bien y del mal y no tiene fuerza suficiente para hacer siempre el bien y evitar el mal; entonces, no poseyendo la luz encendida continuamente, ¿en cuántos engaños, peligros y caminos sinuosos no se encuentra? Qué diferencia entre quien la posee como don suyo esta luz, y entre quien la debe ir a pedir cuando la necesita. Ahora, mientras mi mente se perdía en tantas semejanzas, decía entre mí: “Así que el vivir en la Voluntad de Dios es poseer la Voluntad de Dios, y esto es un don; por tanto, si la bondad de Dios no se complace en darlo, ¿qué puede hacer la pobre criatura?” En ese momento mi amable Jesús se ha movido en mi interior, como estrechándome toda a Él, y me ha dicho:
“Hija mía, es verdad que el vivir en mi Querer es un don, y es el poseer el don más grande, pero este don que contiene valor infinito, que es moneda que surge a cada instante, que es luz que nunca se apaga, que es sol que jamás tiene ocaso, que pone al alma en su lugar establecido por Dios en el orden divino y por lo tanto toma su lugar de honor y de soberanía en la Creación, no se da sino a quien está dispuesto, a quien no debe hacer despilfarro, a quien debe estimarlo tanto y amarlo más que la propia vida, es más, debe estar pronto a sacrificar la propia vida para hacer que este don de mi Querer tenga la supremacía sobre todo y sea tenido en cuenta más que la propia vida, más bien, su vida como una nada en comparación a Él”.

FIAT VOLUNTAS TUA SICUT IN CAELO ET IN TERRA.

Fdo. Desahogo Divino

Cuarto domingo de Adviento.

Diciembre 25, 1921

Cómo la Humanidad de Jesús fue alimentada por su Querer.
Quien vive en la Divina Voluntad es la más inmediata a Jesús.

Encontrándome en mi habitual estado, mi dulce Jesús se hacía ver como niño, temblando de frío y
arrojándose a mis brazos me ha dicho:
“¡Qué frío, qué frío! Caliéntame por piedad, no me dejes más helar”.
Yo me lo he estrechado al corazón diciéndole: “En mi corazón poseo tu Querer, así que el calor de Él es
más que suficiente para calentarte”.
Y Jesús todo contento: “Hija mía, mi Querer contiene todo, y quien lo posee todo puede darme. Mi Voluntad fue todo para Mí, me concibió, me formó, me hizo crecer y me hizo nacer, y si mi amada Mamá contribuyó dándome la sangre, lo pudo hacer porque contenía mi Voluntad absorbida en Ella, si no hubiera tenido mi Querer, no habría podido contribuir a formar mi Humanidad, así que mi Voluntad directamente y mi Voluntad absorbida en mi Mamá me dieron la vida. Lo humano no tenía poder sobre de Mí para darme nada, sino sólo el Querer Divino con su aliento me alimentó y me hizo nacer. ¿Pero crees tú que fue el frío del ambiente lo que me heló? ¡Ah, no! Fue el frío de los corazones lo que me hizo temblar de frío, y la ingratitud de ellos la que al salir a la luz me hizo llorar amargamente. Pero mi querida Mamá me calmó el llanto, si bien lloró también Ella, y nuestras lágrimas se mezclaron, y dándonos los primeros besos nos desahogamos en amor. Pero nuestra vida debía ser el dolor y el llanto, y me hice poner en el pesebre para volver al llanto y llamar con mis sollozos y con mis lágrimas a mis hijos, quería enternecerlos con mis lágrimas y con mis gemidos para hacerme escuchar, ¿pero sabes tú quién fue la primera después de mi Mamá a quien llamé con mis lágrimas junto a Mi en el mismo pesebre para desahogarme en amor?

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Esta semana celebramos el último domingo de Adviento, llamado también el domingo del Amor, el Amor de Dios por los hombres encarnado en su Hijo. Pero, ¿qué nos pregunta Jesús? ¿A quién puso junto Consigo en el pesebre? Te puso a ti. Continúa el Niño Jesús diciendo en esa misma lectura: “En mi Voluntad todo existía y todas las cosas eran para Mí un punto solo, te veía entonces como te veo ahora, y todas las gracias que te he dado no son otra cosa que la confirmación de lo que ”ab eterno” te había sido dado, y no solamente te veía a ti, sino que veía en ti a mi pequeña familia que viviría en mi Querer. ¡Cómo estuve contento! Todas estas almas me calmaban el llanto, me calentaban y haciéndome corona alrededor mío me defendían de la perfidia de las demás criaturas”. Señor, enséñanos a permanecer siempre en tu Voluntad, calmando tu llanto y penas con nuestras reparaciones, dándote todo el reconocimiento de amor que deberían darte todas las criaturas, y a entrar ese acto único donde estábamos juntos en el pesebre para vivirlo en un eterno presente.

FIAT.

Fdo. Elena 🕊️

Tercer domingo de Adviento.

Diciembre 25, 1920

La suerte Sacramental de Jesús es más dura aún que su suerte infantil.

Después ha regresado mi dulce Jesús, era un tierno niño, gemía, lloraba y temblaba por el frío; se ha arrojado en mis brazos para que lo calentara; yo me lo he estrechado fuerte, fuerte, y según mi costumbre me fundía en su Querer para encontrar los pensamientos de todos junto con los míos y circundar al tembloroso Jesús con las adoraciones de todas las inteligencias creadas; las miradas de todos, para hacerlas mirar a Jesús y distraerlo del llanto; las bocas, las palabras, las voces de todas las criaturas, a fin de que todas lo besaran para no hacerlo gemir y con su aliento lo calentaran. Mientras esto hacía, el niñito Jesús no gemía más, ha cesado de llorar, y habiéndosele quitado el frío me ha dicho:
“Hija mía, ¿has visto qué cosa me hacía temblar, llorar y gemir? El abandono de las criaturas. Tú me las
has puesto a todas en torno a mí, me he sentido mirado, besado por todas y he calmado mi llanto, pero has de saber que mi suerte Sacramental es más dura aún que mi suerte infantil: La gruta, si bien fría, era espaciosa, tenía aire para respirar; la hostia también es fría, es tan pequeña que casi me falta el aire. En la gruta tuve un pesebre con un poco de heno por lecho, en mi Vida Sacramental aun el heno me falta, y por lecho no tengo más que metales duros y helados. En la gruta tenía a mi amada Mamá que frecuentemente me tomaba con sus purísimas manos y me cubría con besos ardientes para calentarme, me calmaba el llanto, me nutría con su leche dulcísima; todo lo contrario en mi Vida Sacramental, no tengo una Mamá, si me toman, siento el toque de manos indignas, manos que huelen a tierra y a estiércol; ¡oh! cómo siento más esta peste que la del estiércol de la gruta, en vez de cubrirme con besos me tocan con actos irreverentes, y en vez de leche me dan la hiel de los sacrilegios, de los descuidos, de las frialdades. En la gruta, San José no dejó que me faltara una lamparita de luz en las noches; aquí en el sacramento, ¿cuántas veces quedo en la oscuridad, aun en la noche? ¡Oh! cómo es más dolorosa mi suerte Sacramental, cuántas lágrimas ocultas no vistas por ninguno, cuántos gemidos no escuchados. Si te ha movido a piedad mi suerte infantil, mucho más te debe mover a piedad mi suerte
Sacramental”.

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La tercera vela del Adviento simboliza la Alegría. A medida que se acerca el día de Navidad, nuestra alegría va aumentando y nos une a la alegría de los pastorcitos cuando se desplazaron para ver a Jesús y adorarlo. Vayamos nosotros también hasta el Sagrario para adorarlo, y ahí, delante de Jesús, meditemos sus mismas palabras sobre su suerte Sacramental. Reparemos los sacrilegios, calentemos su aterido cuerpo con nuestras adoraciones, con nuestro «te amo», démosle la fragancia de nuestros giros, la luz de los soles divinos de nuestras obras hechas en Voluntad Divina, y cuando lo recibamos en nuestra alma seamos esa leche dulcísima de la Vida Divina en nosotros al liberarlo de la prisión de la Hostia Sacramental. Miremos el Sagrario como ese Pesebre Viviente donde Jesús nos espera, y en nosotros espera el reconocimiento y las adoraciones de todos.

FIAT.

Fdo. Elena 🕊️

Segundo domingo de Adviento.

Diciembre 25, 1900

Ve el Nacimiento de Jesús.

Ahora, en el momento en que el Niñito salió a la luz, yo habría querido volar para tomarlo entre mis brazos, pero los ángeles me lo impidieron, diciéndome que le correspondía a la Madre el honor de ser la primera en tomarlo. Entonces la Virgen Santísima como sacudida ha vuelto en sí, y de las manos de un ángel recibió al Hijo en sus brazos, lo estrechó tan fuerte en el arrebato de amor en que se encontraba, que parecía que lo quisiera meter de nuevo en Ella, después queriendo dar un desahogo a su ardiente amor, lo puso a mamar de sus pechos. Mientras tanto yo permanecía toda aniquilada, esperando ser llamada para no recibir otro regaño de los ángeles. Entonces la Reina me dijo:
“Ven, ven a tomar a tu amado y gózalo también tú, desahoga con Él tu amor”.
En cuanto dijo esto me acerqué, y la Mamá me lo puso en los brazos. ¿Quién puede decir mi contento, los besos, los abrazos, las ternuras? Después de que me desahogué un poco le dije: “Amado mío, Tú has tomado leche de nuestra Mamá, hazme partícipe”. Y Él condescendiendo, de su boca derramó parte de esa leche en la mía, y después me ha dicho:
“Amada mía, Yo fui concebido unido al dolor, nací al dolor y morí en el dolor, y con los tres clavos con que me crucificaron clavé las tres potencias: inteligencia, memoria y voluntad de aquellas almas que desean amarme, haciéndolas quedar todas atraídas a Mí, porque la culpa las había vuelto enfermas, dispersas de su Creador y sin ningún freno”.

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En este segundo domingo de Adviento no vamos a encender una vela, sino que vamos a tomar la Luz purísima del Nacimiento del Niño, donde Jesús Luz sale del seno materno de la Luz Madre, y vamos a ser esa vela, esa luz en medio de las criaturas. En este profundo misterio vamos a envolvernos de esa Luz divina para meditar los dolores que explica el pequeño niño: «fui concebido unido al dolor, nací al dolor y morí en el dolor», y así, en cada una de las penas que vivamos en esta semana las vamos a unir a ese mismo dolor del Niño, para convertirlas en oraciones de adoración. Su concepción en el seno virginal fue una prisión de dolor, donde no podía llorar, ni gemir, ni moverse, y donde sentía todas las penas de la voluntad humana de las criaturas en su pequeñita Humanidad. Nació al dolor de la prisión de su Humanidad donde todo un Dios permanecía oculto en la restringida humanidad de Jesús, y ocultamente rehizo y reparó todo acto de criatura. Y murió de penas inauditas en una Pasión, no solo externa, sino interna. Y toda pena fue para restituir el Reino de la Divina Voluntad en medio a las criaturas. Seamos Luz junto a Él para corresponderle en sus penas, en nuestro nombre y en el de todos. No nació por nacer, sino para restituirte la Vida Divina, que tantas penas le costó.

FIAT.

Fdo. Elena 🕊️

Primer domingo de Adviento.

Diciembre 25, 1899

Jesús quiere de Luisa continua actitud de sacrificio.

Después de haber pasado algunos días casi de privación total de mi sumo y único Bien, acompañados por una dureza de corazón, sin poder ni siquiera llorar mi gran pérdida, si bien ofrecía a Dios también aquella dureza diciéndole: “Señor, acéptala como sacrificio, sólo Tú puedes ablandar este corazón tan duro”. Finalmente, después de un largo penar, ha venido mi amada Mamá Reina trayendo en su regazo al celestial Niño envuelto en un pañal, todo tembloroso; me lo ha dado entre mis brazos diciéndome:
“Hija mía, caliéntalo con tus afectos, porque mi Hijo nació en extrema pobreza, en total abandono de los hombres y en suma mortificación”.
¡Oh, cómo era agradable con su celestial belleza! Lo he tomado entre mis brazos y me lo he estrechado para calentarlo, porque estaba casi entumecido por el frío, no teniendo otra cosa que lo cubriera que un sólo pañal. Después de haberlo calentado por cuanto he podido, mi tierno Niñito, entreabriendo sus purpúreos labios me ha dicho:
“¿Me prometes tú ser siempre víctima por amor mío, como Yo lo soy por amor tuyo?”
Y yo: “Sí tesorito mío, te lo prometo”.
Y Él: “No estoy contento sólo con las palabras, quiero un juramento y también una firma con tu sangre”.
Y yo: “Si quiere la obediencia lo haré”.
Él parecía todo contento, y ha agregado:
“Mi corazón desde que nací lo tuve siempre ofrecido en sacrificio para glorificar al Padre, para la conversión de los pecadores y por las personas que me rodeaban y que más me fueron fieles compañeros en mis penas. Así quiero que tu corazón esté en continua actitud, ofrecido en espíritu de sacrificio por estos tres fines”.

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El domingo que viene empieza el Adviento, y nosotros vamos a colocar nuestra vela espiritual en espera y recogimiento por el Nacimiento de nuestro Salvador. Esta primera vela no será de color morado, sino una luz candente, un sol divino, por las tres obras que nos pide el Niño Jesús: ofrecer nuestro corazón para glorificar al Padre, para la conversión de los pecadores y por las personas que nos rodean. Actos vivos para dar vida a la Vida Divina. Durante esta semana vamos a entregar cada latido de nuestro corazón por esas tres intenciones que también fueron las del Niño Jesús, y así le daremos el consuelo y la felicidad de repetir su Vida en nosotros sin desperdiciar ni un solo acto natural.

FIAT.

Fdo. Elena 🕊️

Arca de Refugio. La Asunción.

La Asunción fue la primera fiesta que se hizo en el Cielo a la Divina Voluntad por los tantos prodigios que ésta había obrado en María. Su entrada al Cielo fue festejada por toda la corte celestial.

Este día, María terminó de cumplir la Divina Voluntad en la tierra. En su vida terrenal Ella sufrió penas, pero todas en orden sobrenatural. Estas penas fueron para Ella triunfos y honores que le daban el campo de acción para hacer que su maternidad no fuera estéril, sino conquistadora de muchos hijos.

Durante todas las meditaciones de la Reina del Cielo, como dulce madre, nos habla con amor.

“Quiero hacerte mi testamento, dejándote por dote aquella misma Voluntad Divina”.

María quiere dejarles a sus hijos, como dote, la misma Vida Divina; y por eso, nos explica tres grandes puntos en todas las meditaciones que leemos en la Reina del Cielo:

-Lo que obró la Divina Voluntad en Ella.
-El gran bien que la Divina Voluntad sabe hacer y qué significa hacerse dominar por Ella.
-Los graves males del querer humano.

Nos invita en este acto de la Asunción a aceptar su testamento. Que tu alma sea el papel donde Ella escriba, con la pluma de oro del Querer Divino, y con la tinta de su ardiente amor. Es la testificación de la dote que te hace, pero quiere que te asegures de que jamás harás tu voluntad.

Cada palabra que Ella nos ha dicho ataba nuestra alma al Fiat Divino, y preparaba esta dote divina en la cual tú pudieses vivir rica, feliz, y dotada de la fuerza divina.

FIAT FIAT FIAT

Fdo. Karlina Delgado

Arca de Refugio. La venida del Espíritu Santo.

María quiere dejar en cada corazón la verdad divina de que Ella está cerca de ti para ser Madre y ser maestra.

Es una verdad que la vemos plasmada durante todas estas meditaciones de la Reina del Cielo, sobre todo, en el momento después de la Ascensión de Jesús.

Todos los apóstoles estaban alrededor de Ella y no hacían nada sin su consejo, y cuando Ella tomaba la palabra para instruirlos o contar alguna anécdota de Jesús que ellos no conocían, por ejemplo, los detalles de su Nacimiento, sus lágrimas de niño… ellos estaban atentos a escucharla, quedando raptados por sus enseñanzas.

Ella, María, estaba en medio de los apóstoles más que el sol del día.

Así debe pasar con nosotros si queremos llegar a ser hijos del Divino Querer, apóstoles de la Divina Voluntad. La Virgen nos enseñará todo lo necesario, y las enseñanzas de este libro se convertirán en Vida, se transformarán en Vida, en práctica, en algo cotidiano de todos los días.

Las enseñanzas que Ella da no solo son para exhortar y motivar a conocer, sobre todo, el mal de la voluntad humana, sino que son para que se hagan Vida, enseñanzas que no deben quedar en teoría.

Ella es Madre y maestra, y así como estuvo con los apóstoles en el momento de la venida del Espíritu Santo, Ella continua aún este magisterio en la Iglesia, porque no hay gracia que de Ella no descienda.

Da su vida por amor a sus hijos, y los nutre con su leche materna. Su vida fue formada en el Reino de la Divina Voluntad, por eso te llama sobre sus rodillas, en sus brazos maternos, para que sirviéndote de Ella puedas estar segura de vivir en el mar de la Divina Voluntad.

La enseñanza divina de hoy es refugiarse en los brazos de la Madre celestial cuando veas que tu voluntad quiera tener algún acto de vida, diciendo: “Mamá mía, mi voluntad me quiere traicionar y yo te la entrego a Ti, a fin de que pongas en su lugar a la Vida Divina”.

FIAT

Fdo. Karlina Delgado

Arca de Refugio. La Ascensión.

La Ascensión vivida junto con María es el momento en que Jesús asciende al Cielo, para regresar con su Padre ya finalizada su misión en la tierra.

El evangelio de Lucas nos narra como Jesús da las últimas instrucciones a los apóstoles, y mientras los bendecía subió al Cielo donde los apóstoles lo vieron alejarse hasta que desapareció en una nube.

Con su Ascensión al Cielo Jesús abre las puertas a todas las criaturas para que podamos seguirle.

La Ascensión es para todos los cristianos un símbolo de esperanza, pues sabemos que Cristo está sentado a la derecha del Padre, intercediendo por nosotros, y un día podremos llegar a Él para gozar de la felicidad eterna.

Y la Virgen en la Reina del Cielo nos cuenta en el día 30, «En cuanto terminó el periodo de los cuarenta días, el amado Jesús enseñó a los apóstoles y dejando a su Mamá como guía y Maestra, nos prometió la venida del Espíritu Santo, y bendiciéndonos a todos partió emprendiendo el vuelo al Cielo junto con aquella gran turba de gente salida del limbo.

Tu Mamá lo siguió al Cielo y asistió a la gran fiesta de la Ascensión, mucho más que para Mí no era extraña la patria celestial, y además sin Mí no habría sido completa la fiesta de mi Hijo ascendido al Cielo.

Ahora escúchame hija mía, nuestro sumo Bien Jesús ha partido al Cielo, y está ante su Padre celestial para abogar por sus hijos y hermanos dejados sobre la tierra.

Él, desde la patria celestial ve a todos, no se le escapa ninguno, y es tanto su amor que deja a su Mamá todavía sobre la tierra para consuelo, ayuda, enseñanza y compañía de sus hijos y míos».

María es ayuda, enseñanza y compañía para nosotros, este libro de oro nos da estas enseñanzas que se hacen vida en cada corazón, nos habla sobre todo del mal de la voluntad humana, de la noche y la oscuridad que trae a nuestra vida, una voluntad humana que actúa sola, sin tener la fusión divina con Él.

Hoy haremos la florecita del día 30 para honrar el acto en que Jesús ascendió al Cielo. Y para eso harás tres genuflexiones pidiéndole a María que te haga ascender en la Divina Voluntad

FIAT

Fdo. Karlina Delgado

Arca de Refugio. La Resurrección.

Con la muerte de Jesús se inició la conquista de las criaturas, comenzó su gloria para todos aquellos que le aman.

La Resurrección es símbolo de en cuanto la criatura hace morir su voluntad humana con la unión de la Voluntad Divina, comienzan las conquistas en el orden divino, la gloria, la alegría, incluso en medio a los mas grandes dolores.

Este acto de la Resurrección donde Jesús venció a la muerte, daba el triunfo sobre la voluntad humana debilitada y casi extinta en el verdadero bien, de hacer triunfar sobre ella la Vida del Querer Divino que debía llevar a las criaturas a la plenitud de la santidad y de todos los bienes divinos.

María nos enseña esto en la Reina del Cielo, y nos explica el día 29, qué significa exactamente hacer la Voluntad Divina y vivir de Ella.

Dice María, «Escúchame hija mía, te quiero hablar como Mamá que ama mucho a su hija. Quiero decirte qué significa hacer la Voluntad Divina y vivir de Ella y el ejemplo te lo damos mi Hijo y Yo.

Nuestra vida estuvo rociada de penas, de pobreza, de humillaciones, hasta ver morir de penas a mi amado Hijo, pero en todo esto corría la Voluntad Divina.

Ella era la vida de nuestras penas, y Nosotros nos sentíamos triunfantes y conquistadores, de cambiar la misma muerte en vida. Tan es así, que, al ver el gran bien, voluntariamente nos ofrecíamos a sufrir, porque estando en Nosotros la Divina Voluntad ninguno se podía imponer sobre Ella ni sobre Nosotros. El sufrir estaba en nuestro poder y lo llamábamos como alimento y triunfo de la Redención, para poder llevar el bien a todo el mundo entero.

Ahora, si tu vida, tus penas, tuvieran por centro de vida la Divina Voluntad, está cierta que el dulce Jesús se servirá de ti y de tus penas para dar ayuda, luz, gracia a todo el universo. Por eso ánimo, la Divina Voluntad sabe hacer cosas grandes donde Ella reina, y en todas las circunstancias mírate en Mí y en tu dulce Jesús y camina adelante».

La enseñanza divina de hoy es unir tu vida a la Resurrección de Jesús, viviendo tus penas con la mirada siempre en María y en Jesús.

FIAT

Fdo. Karlina Delgado

Arca de Refugio. La Pasión.

Hoy comenzamos otra etapa donde veremos diferentes momentos de la vida de Jesús junto a nuestra dulce Madre.

Ya habíamos hablado anteriormente de algunas etapas de la vida de Nuestro Señor, como fue su Encarnación, su Nacimiento o el momento de la Epifanía.

En estas nuevas catequesis hablaremos de otra etapa de su vida, siempre buscando esa enseñanza divina que nuestra Madre y maestra nos quiere dar.

Los hechos que veremos son concernientes a la vida pública de su Hijo:

  • La Pasión.
  • La Resurrección.
  • La Ascensión.
  • La Venida del Espíritu Santo.
  • La Asunción al Cielo de la Reina Mamá.

Hoy hablaremos de la Pasión. La Virgen quiere nuestra compañía a través de unir nuestros actos a los de ella llamando en todo a la Divina Voluntad. Una llamada que se apoya en una decisión firme del alma de querer vivir de Voluntad Divina.

Esto implica un abandono total en Dios:

  • Viviendo el desapego.
  • La rectitud en el obrar.
  • Y viendo el Fiat obrando en todo.

Para ello se tiene que unir tu vida al obrar de Jesús, tus sufrimientos a la Pasión, y cambiar poco a poco tu forma de orar, de obrar y de sufrir. María a través de la Pasión que vive su Hijo quiere mostrarte que el Fiat Divino es exigente, pero que a la vez que exige algo de la criatura da todo lo necesario para obtener de ella el sacrificio que quiere dándole la fuerza divina. María y su Hijo sufrieron penas indecibles, pero no fueron penas forzadas o rechazadas, sino que fueron de oficio. En otras palabras, fueron penas voluntarias animadas por la Voluntad Divina para levantar nuevamente a la voluntad humana caída.

En cada pena de Jesús y de María llamaban a resurgir la voluntad humana en la Voluntad Divina.

Toda la Pasión de Jesús habla de este florecer divino de la criatura. Una Pasión no limitada a las últimas 24 horas de Jesús, sino una Pasión que inicia desde el momento de la Encarnación; durante toda su vida oculta; y una Pasión a la cual nosotros debemos unirnos sobre todo a través del vínculo del sufrimiento y de las pruebas.

La enseñanza divina de hoy es vivir todo en el Fiat Divino, sin olvidar que Jesús dotará a la criatura de todo lo necesario, incluyendo la fuerza divina para llevar junto con Él estas penas.

FIAT

Fdo. Karlina Delgado

Arca de Refugio. Vida pública de Jesús.

Hoy finalizamos estas catequesis breves referentes a la vida pública de María con lo que concierne a la vida pública de Jesús. Una vida pública que conocemos gracias a los evangelios y que tuvo una duración de tres años; una vida donde el sufrimiento de Jesús no solo fue en su Pasión. Gracias a esta revelación a la sierva Luisa Piccarreta hemos sabido que este sufrimiento dio inicio desde el mismo instante en que Jesús se encarnó en el vientre de su Madre.

Pero ahora, hablaremos específicamente del sufrimiento de Jesús relacionado con su vida pública, y para esto María nos dice lo siguiente en el día 27:

si te quisiera decir lo que obró y sufrimos mi Hijo y Yo en estos tres años de su vida pública, me extendería demasiado. Lo que te recomiendo es que en todo lo que puedas hacer y sufrir, tu primer acto y el último sea el Fiat Divino.

En el Fiat nos separamos mi Hijo y Yo, y el Fiat me dio la fuerza de hacer el sacrificio. Así encontrarás la fuerza para todo, incluso en las penas que te cuestan la vida, si todo lo encierras en el eterno Fiat. Por eso, dame tu palabra que te harás encontrar siempre en la Divina Voluntad. Así también tú sentirás la inseparabilidad de Mí y de nuestro sumo Bien Jesús”.

Estar siempre en la Divina Voluntad para sentir en nosotros la inseparabilidad de María y de Jesús. María nos habla en este día de este sacrificio de separación de Jesús, con la única intención de enseñarnos que, todo lo que podamos hacer, obrar, sufrir, siempre tiene que estar vinculado con el Fiat, en él encontraremos todo lo necesario para llevar a cabo cualquier sufrimiento.

Un Fiat continuado en todo nuestro obrar, no solo para llevar una pesada cruz o para vivir un gran sufrimiento, sino también para momentos de confusión, de dudas, y por supuesto, para las cosas agradables que nos sucedan en esta vida.

Ver el Fiat obrando en todo y en todos, apartar la mirada de aquel contratiempo o de aquella persona que me hace sufrir; al principio puede ser difícil porque no dejamos de ver, en las personas que hacen y deshacen, su voluntad humana; pero para eso está nuestra Maestra y Madre, que hoy te invita a que le lleves todo, todas tus penas como compañía a su soledad; y en cada pena, humillación, confusión, pondremos un “Te amo” para ella y su Hijo, y así reparar y consolar a Jesús en el rechazo que vivió en su vida pública.

Mamá Divina, tu palabra y la de Jesús desciendan en todos los corazones y formen el Reino de la Divina Voluntad.

FIAT

Fdo. Karlina Delgado

Arca de Refugio. Las bodas de Caná.

Siempre hemos meditado este misterio de María y su Hijo presentes en esta boda. Cuando se acaba el vino María interviene: Hagan lo que Él les dice”. Estas palabras encierran una enseñanza divina explicada en el día 26 de La Reina del Cielo.

¿Hijos míos, queréis ser santos? Hagan la Voluntad de mi Hijo, no se aparten de lo que Él les dice y tendréis su semejanza, su santidad en vuestro poder;

¿queréis que todos los males cesen? Hagan lo que les dice mi Hijo, ¿queréis alguna gracia, incluso difícil? Hagan lo que les dice y quiere;

¿queréis también las cosas necesarias para la vida natural? Hagan lo que dice mi Hijo, porque en sus palabras, en lo que os dice y quiere, tiene encerrada tal potencia, que en cuanto habla, su palabra encierra lo que pedís y hace surgir en vuestras alma las gracias que queréis”.

Hagamos lo que nos dice Jesús:

  • Para ser santos, tener su Semejanza y Santidad Divina.
  • Para que los males cesen.
  • Para obtener alguna gracia.
  • Para las cosas necesarias de la vida natural.

Cada uno de los actos de la Vida de Jesús era un continuo llamar al orden a la criatura; si trabajaba con su padre San José; si tomaba alimento; si tomaba reposo; si hacía algún milagro externo… Desde que se encarnó en el vientre de su Madre todo fue una pasión continua de correspondencia y reparación para que sus amados hijos entraran en este Orden Divino.

Por eso, lo primero es entrar en este ambiente divino de fusión de nuestra voluntad con la Voluntad Obrante de Dios.

María también nos dice este día 26 lo siguiente: “Cuántos se ven llenos de pasiones, débiles, afligidos, desventurados, miserables, no obstante que ruegan y ruegan, pero como no hacen lo que dice mi Hijo nada obtienen, el Cielo parece cerrado para ellos. Esto es un dolor para tu Mamá, porque veo que mientras ruegan se alejan de la fuente donde residen todos los bienes, como es la Voluntad de mi Hijo”.

Hacer lo que nos dice Jesús es entrar en esta Voluntad Divina donde reside toda la fuente de todos los bienes divinos.

La enseñanza divina de hoy es que en todas nuestras acciones seamos todo oído para escuchar a nuestra Madre Celestial que nos dice “Hagan lo que les dice mi Hijo”, y así cumplamos en todo su Divina Voluntad.

FIAT

Fdo. Karlina Delgado

Arca de Refugio. Jesús perdido.

En el misterio de “Jesús perdido” tenemos la enseñanza sublime del dolor de María por haber perdido a Jesús como símbolo del sacrificio que un día ella debía hacer de la vida de Jesús al Querer Supremo. Esta pena nos sirve de ejemplo y es puesta a nuestra disposición, ya que encierra la fuerza necesaria para sacrificar todo a la Divina Voluntad.

El dolor de la Virgen también encierra nuestro propio extravío; y también nos enseña que al hacer nuestra voluntad la extraviamos a ella y a Jesús.

Y nos enseña sobre todo el valor del sacrificio, pero, ¿qué entendemos por sacrificio? ¿Qué es lo que tenemos que sacrificar? Veamos que nos dice María el día 25 en la Reina del Cielo:

En este misterio mi Hijo quiere darnos a Mí y a ti una enseñanza sublime. ¿Podrías acaso suponer que Él ignorase lo que Yo sufría? Todo lo contrario, porque mis lágrimas, mi búsqueda, mi crudo e intenso dolor se repercutían en su corazón, sin embargo, durante aquellas horas tan penosas, Él sacrificaba a su Divina Voluntad a su propia Mamá, a Aquella que Él amaba tanto, para demostrarme cómo también Yo, un día debía sacrificar su misma Vida al Querer Supremo.

En esta pena indecible no te olvidé querida mía; pensando que ella te habría servido de ejemplo, la puse a tu disposición, a fin de que también tú pudieras tener, en el momento oportuno, la fuerza de sacrificar toda cosa a la Divina Voluntad”.

Puede ser que ahora no entendamos exactamente a qué se refiere María cuando nos dice: “tener la fuerza de sacrificar toda cosa a la Divina Voluntad.”

Pero ya sabemos que, lo primero ante todo para entrar en este ambiente divino, el primer obstáculo es el querer humano; lo que quiero, lo que espero, lo que deseo de las cosas, de la vida, de diversas situaciones, porque este querer humano debe desaparecer por completo y nuestra voluntad humana libre tome la decisión con propósito firme de querer vivir en esta Voluntad Divina.

La voluntad humana trae oscuridad a nuestra vida, nuestro querer humano nos llena de la búsqueda de nuestro propio interés y reconocimiento, porque nuestra voluntad humana fue hecha, dice María, para estar de manera connatural con la Voluntad Divina que es Luz.

La enseñanza divina de hoy es tomar cualquier sacrificio, no importa que ya lo hayamos vivido o estemos por vivirlo, y unirlo a ese momento de María por la pérdida de Jesús para tomar el bien divino de la fortaleza encerrado en este acto.

FIAT

Fdo. Karlina Delgado

Arca de Refugio. La casa de Nazaret.

En la catequesis pasada estuvimos hablando de la huida de la Familia Sagrada a Egipto, tierra llena de ídolos, y que de igual manera estamos nosotros también llenos de ídolos. Hoy hablaremos de la vida de la Sagrada Familia en la casa de Nazareth.

María nos muestra a través de su vida cotidiana, común, tranquila, en la pequeña casa de Nazareth, como ella junto con Jesús formaban este Reino tan santo, porque todos los actos que ella hacía estaban animados por el Querer Supremo. Nos enseña que no tenemos que realizar grandes actos, o apostolados y ministerios grandiosos, sino que todo lo que hagamos -desde la tarea más simple-, esté animada por la Voluntad Divina.

María en su vida oculta, íntima, sin estragos, ni haciendo cosas importantes en apariencia, formaba este Reino de Luz en sus actos. Ella nos va mostrando todo esto con la única finalidad de que olvidemos nuestra voluntad, y dándole la mano nos pueda dar todos esos bienes divinos que preparó para cada uno de nosotros. Cada uno de esos bienes que Dios depositó en ella: bienes de gracia, de belleza, de santidad; para que ella como Madre los diera a sus hijos. Ella es canal y fuente perenne de donde deben salir todos los bienes a favor de las criaturas.

Ahora María puede bilocar y dar todos esos bienes que ella contiene al alma que así realmente lo quiera.

¿Cómo obtendremos estos bienes? Haciendo siempre la Voluntad Divina. Vivir en ella sin darle vida a la nuestra. Nuestros actos se llenan de Dios llamándole en todo, pero tienen que ser actos vacíos de finalidad propia e interés personal.

Para esto tienes que aprender cómo se vive en este Reino, para quitar de tu vida todo aquello que no es necesario, viviendo la simplicidad, la sencillez, tomando a María como modelo de oración.

Ella misma nos dice el día 25 en la Reina del Cielo lo siguiente: «hay tantos que van a la Iglesia para rogar, pero la plegaria que ellos dirigen a Dios se queda en sus labios, porque su corazón y su mente están lejos de Él. Cuántos van a la iglesia por pura costumbre o para pasar inútilmente el tiempo, estos cierran el Cielo en vez de abrirlo; y ¡cómo son numerosas las irreverencias que se cometen en la casa de Dios! Cuántos flagelos no se podrían evitar en el mundo, y cuántos castigos no se convertirían en gracias, si todas las almas se esforzaran en imitar nuestro ejemplo».

Esto que dice María tiene que hacer que te cuestiones: ¿a qué vas a la iglesia? ¿Para qué haces oración? Dice ella que muchos lo hacen por costumbre o para pasar inútilmente el tiempo.

Y termina diciéndonos ese mismo día: «Solamente la plegaria que sale de un alma en la cual reina la Divina Voluntad, obra en modo irresistible sobre el corazón de Dios, ella es tan poderosa de vencerlo y de obtener de Él las máximas gracias. Ten por eso cuidado de vivir en el Divino Querer, y tu Mamá, que te ama, cederá a tu plegaria los derechos de su poderosa intercesión».

La enseñanza divina de hoy es tener cuidado de vivir todo en el Divino Querer.

FIAT

Fdo. Karlina Delgado

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