08/03/2026

Evangelio según San Juan 4, 5-42 / Volumen 13 – Julio 20, 1921
Continuando mi habitual estado me sentía muy amargada y decía entre mí: “Sólo tu Querer me queda, no tengo nada más, todo ha desaparecido”. Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
“Hija mía, mi Voluntad es lo único que te debe quedar, Ella está simbolizada por el agua, que mientras se ve abundante en los mares, en los ríos, en los pozos, en el resto de la tierra se ve como si el agua no estuviera, sin embargo no hay punto de la tierra que no esté impregnado por el agua, no hay edificios en los cuales el agua no haya sido el primer elemento para edificarlos, no hay alimento en el que el agua no tenga su lugar primario, de otra manera sería alimento árido que el hombre ni siquiera podría deglutir. Es tal y tanta la fuerza que contiene el agua, que si tuviera el campo libre para salir del lecho del mar, devastaría y abatiría toda la tierra. Más que agua es mi Voluntad; es verdad que en ciertos puntos, épocas y circunstancias ha estado como represa en vastísimos mares, ríos y pozos, pero no hay cosa, de la más grande a la más pequeña, en la cual mi Voluntad no corra y no tenga el puesto primario, pero como escondida, como está escondida el agua en la tierra, que aunque no aparece, es ella la que hace vegetar las plantas y da la vida a las raíces”.
FIAT