18/02/2026

Volumen 11 – Agosto 14, 1915

Todo lo que hizo y sufrió Jesús, está en acto y
sirve de apoyo a las almas para salvarse.

(1) Continuando mi habitual estado, Jesús ha venido, y estaba tan cansado y extenuado, que Él mismo me ha llamado a besar sus llagas y secarle la sangre que por todas partes de su Santísima Humanidad le escurría. Después de haber repasado todos sus miembros haciendo varias adoraciones y reparaciones, mi dulce Jesús aliviado y apoyándose en mí me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Pasión, mis llagas, mi sangre, todo lo que hice y sufrí, está todo en medio a las almas en continuo acto, como si ahora mismo obrara y sufriera, y me sirven como puntales para apoyarme y como puntales para que se apoyen las almas para no caer en la culpa y salvarse. Ahora, en estos tiempos de flagelos Yo estoy como una persona que vive en el aire, que le falta el piso bajo los pies y entre continuos choques, la Justicia me golpea desde el Cielo, las criaturas con la culpa desde la tierra. Ahora, por cuanto más el alma se está en torno a Mí besándome las llagas, reparándome, ofreciendo mi sangre, en un palabra, rehaciendo ella lo que Yo hice en el curso de mi Vida y Pasión, tantos otros puntales forma para poderme apoyar y no dejarme caer, y más se ensancha el círculo donde las almas encuentran el apoyo para no caer en la culpa y salvarse. No te canses hija mía de estar en torno a Mí, y de repetir, y volver a repetir tu recorrido por mis llagas, Yo mismo te suministraré los pensamientos, los afectos, las palabras, para darte el campo de estarte en torno a Mí. Seme fiel, los tiempos apremian, la Justicia quiere desplegar su furor, las criaturas la irritan, es necesario que se multipliquen más los puntales, así que no falles en esta obra”.

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Hoy empieza la Cuaresma, ese tiempo de preparación para la Pascua. Aparte de prepararnos espiritualmente como nos indica la Iglesia a través de los sacramentos, ayunos, rezo del Vía Crucis y demás actos preparatorios; Jesús nos pide algo muy importante en esta lectura del Libro de Cielo. No se trata de leer lecturas sobre la Pasión en estas semanas, sino de hacer Vida lo que Él nos pide para ser otro Cristo en la tierra, para ser un puntal.

Debemos tomar conciencia de que todo lo que vivió Jesús en su Pasión está en acto; todo acto que vivió Jesús es materia prima para convertirnos en puntales, para sostenerle en los flagelos que aún recibe por parte de las criaturas, y para que las criaturas no caigan en la culpa y se salven.

¿Pero qué podemos hacer nosotros?

Tomar todo lo que vivió Jesús en su Vida y su Pasión, y rehacer y reparar cada acto de criatura. Vivir en torno a Él tomando Sus Palabras, Su Sangre, adorando sus Llagas; y así, formaremos tantos puntales con nuestros giros de adoración, de amor, de correspondencia, de agradecimiento, de bendición, que Nuestro Amado podrá apoyarse en nosotros y en todos, y el resto de criaturas también se apoyaran en esos puntuales formados por la oración hecha en la Voluntad Divina.

Pero, ¿quiénes son esos puntales? Cada puntal es un alma que vive en la Divina Voluntad; cada alma que hace Vida la oración es un puntal para Cristo, un puntal para el resto de criaturas y un puntal para esta obra de la Santificación. Así que no falles en esta obra a la que estás llamado por Dios, porque tus giros son bendiciones para llamar a otros a vivir en la Divina Voluntad.

Las almas que viven en la Divina Voluntad son puntuales. Los actos hechos en la Divina Voluntad son puntuales. Tú eres un puntal.

FIAT

Fdo. Elena Bautista

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