23/03/2026

De la 1 a las 2 de la tarde: Segunda hora de agonía en la cruz. Segunda, tercera y cuarta palabra sobre la cruz

«Crucificado amor mío las llamas que queman tu corazón se elevan tan alto, que están en acto de incinerarte; tu amor reprimido es más fuerte que la misma muerte, por eso, queriéndolo desahogar pones tu mirada en el ladrón que está a tu derecha, y queriéndoselo robar al infierno le tocas el corazón, y ese ladrón se siente todo cambiado, te reconoce, te confiesa por Dios, y todo contrito dice: «Señor, acuérdate de mí cuando estés en tu reino». (Lc 23, 42) Y Tú no vacilas en responderle: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso»Madre e Hijo os entendéis y te consuelas viendo que puedes dar tu Mamá a la criatura, y considerando en Juan a todo el género humano, con voz tan tierna para enternecer a todos los corazones dices: «Mujer, he ahí a tu hijo». (Jn 19, 26) Y a Juan: «He ahí a tu Madre». (Jn 19, 27) Tu voz desciende en su corazón materno y unida a las voces de tu sangre continúa diciendo: «Mamá mía, te confío a todos mis hijos; todo el amor que sientes por Mí tenlo por ellos; todas tus premuras y ternuras maternas sean para mis hijos; Tú me los salvarás a todos»».

FIAT