04/04/2026

Volumen 21 – Abril 16, 1927
“Hija mía, ¿quieres saber cómo es que mi Mamá tuvo la fuerza de dejarme? Todo el secreto de su fuerza estaba en mi Voluntad reinante en Ella. Ella vivía de Voluntad Divina, no humana, y por eso contenía la fuerza inmensurable. Es más, tú debes saber que cuando mi traspasada Mamá me dejó en el sepulcro, mi Querer la tenía inmersa en dos mares inmensos, uno de dolor y el otro más extenso de alegrías, de bienaventuranzas, y mientras el de dolor le daba todos los martirios, el de la alegría le daba todos los contentos y su bella alma me siguió al limbo y asistió a la fiesta que me hicieron todos los patriarcas, los profetas, su padre y su madre, nuestro
amado San José; el limbo se transformó en paraíso con mi presencia y Yo no podía hacer menos que hacer participar a Aquélla que había sido inseparable en mis penas, hacerla asistir a esta primera fiesta de las criaturas, y fue tanta su alegría, que tuvo la fuerza de separarse de mi cuerpo, retirándose y esperando el momento de mi Resurrección como cumplimiento de la Redención. La alegría la sostenía en el dolor, y el dolor la sostenía en la alegría.
FIAT