02/06/2025

Volumen 19 – Junio 29, 1926

Palabras de Luisa. “Yo en los brazos de Jesús era muy pequeña, y me sentía sin deseos de dormir, quería gozarme a Jesús, quería decirle tantas cosas ahora que tenía el bien de que se entretenía largamente conmigo, pero Jesús continuaba arrullándome, y yo sin quererlo tomaba un dulce, dulce sueño, pero en el sueño oía el latido del corazón de Jesús que hablaba y decía:
“Voluntad mía”. Y al siguiente latido como si respondiese: “Amor quiero
infundir en la pequeña hija de mi Querer”. En el latido “Voluntad mía”, se formaba un cerco de luz más grande, y en el latido “amor” otro cerco más pequeño, de manera que el grande encerraba al pequeño; y Jesús mientras yo dormía tomaba aquellos cercos que formaba su latido y los imprimía en toda mi persona.”

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