Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús, al venir me hacía ver su adorable corazón todo lleno de heridas de las que brotaban ríos de sangre, y todo doliente me ha dicho:
«Hija mía, entre tantas heridas que contiene mi corazón, hay tres heridas que me dan penas mortales y tal acerbidad de dolor, que sobrepasan a todas las demás heridas juntas».
Volumen 1 – Como el pecado hiere el Sagrado Corazón de Jesús
“Mira, para hacer que Yo derrame mis gracias en tu corazón, quiero hacerte comprender que por ti nada puedes. Yo me cuido muy bien de aquellas almas que se atribuyen a ellas mismas lo que hacen, queriéndome hacer tantos hurtos de mis gracias. En cambio con aquellas que se conocen a sí mismas, Yo soy generoso en verter a torrentes mis gracias, sabiendo muy bien que nada refieren a ellas mismas, me agradecen y tienen la estima que conviene, viven con continuo temor de que si no me corresponden puedo quitarles lo que les he dado, sabiendo que no es cosa de ellas. Todo lo contrario en los corazones que apestan de soberbia, ni siquiera puedo entrar en su corazón, porque inflado de ellos mismos no hay lugar donde poderme poner; los miserables no toman en cuenta mis gracias y van de caída en caída hasta la ruina”.
“Hija mía, mi Divina Voluntad es latido sin corazón, la criatura es corazón, Ella es el latido. Mira que unión inseparable hay entre mi Fiat y la criatura: el corazón es nada, no tiene ningún valor sin el latido, con el latido se constituye vida de la criatura, pero el latido no puede palpitar sin el corazón. Tal es mi Divina Voluntad, si no tiene la nada del corazón de la criatura, no tiene donde formar su latido de vida para desarrollar y formar su Vida Divina. Ella se restringe para encerrase en la criatura, mientras permanece inmensa, y victoriosa forma en ella su reino, sirviéndose de ella como si fuese su cuerpo, donde late, respira, habla, obra y camina. Mira qué gran unión hay entre una y la otra, unión que no puede separarse, porque si cesa el respiro cesa la vida. Por eso mi Divina Voluntad es todo para la criatura”.
«Hija mía, por cuántas virtudes practicó mi corazón, tantas fuentes se formaron en él, y conforme se formaban, así salían innumerables ríos, que brotando hasta el Cielo glorificaban dignamente al Padre a nombre de todos, y estos ríos, desde el cielo descendían para bien de todas las criaturas».
“Y mientras esto decía, la persona de Jesús se multiplicaba, así que veía a Jesús a la derecha, Jesús a la izquierda, Jesús en el corazón, no había parte de mí, o lugar en el que no veía a Jesús, y todos juntos decían: Te amo, te amo, pero esto era nada, conteniendo Jesús la potencia creadora, todo lo creado repetía junto: Te amo. Cielo y tierra, viadores y bienaventurados, todos juntos a coro, como si fuera un solo eco repetían: Te amo con el amor con el que te ama Jesús. Yo he quedado confundida ante tanto amor”.
“Después de esto continuaba mi abandono en el Fiat Divino, y el bendito Jesús ha regresado con el corazón abierto, del cual derramaba sangre, y en aquél corazón divino se veían todas las penas de Jesús, que sufría en todas las partes de su Divina Persona, concentradas todas en el corazón, más bien en él estaba la sede y el principio de todas sus penas que derramándose por toda su santísima Humanidad, como tantos ríos salían de su santísimo corazón llevando el desgarro que sufría toda su Divina Persona”.
«Hija mía, en este estado se encontraba mi corazón en el momento de mi Pasión. En mi corazón palpitaban todas las vidas humanas, que con sus pecados estaban todas en actitud de darme la muerte, y mi corazón a pesar de su ingratitud, llevado por la violencia de amor les restituía a todos la vida, por eso palpitaba tan fuerte, y en mi latido encerraba todos los latidos humanos, haciéndolos resurgir en latidos de gracia, de amor y de delicias divinas».
“Escucha hija mía, ¿acaso ha entrado en ti algún pensamiento, afecto, deseo, que no sea para Mí? Si algo de esto hubiera entrado deberías temer, pero si nada de esto hay, es señal de que tu corazón lo tengo en Mí y lo hago dormir. Vendrá, vendrá el tiempo en que lo haré, y entonces verás que tomarás la actividad de antes, y como has estado en reposo la actividad será mayor”.
“Las oraciones más potentes sobre el corazón de mi Hijo y que más lo enternecen, es cuando la criatura se reviste con todo lo que Él mismo obró y sufrió, habiendo dado todo eso como don a la criatura. Por tanto hija mía, reviste tu cabeza con las espinas de Jesús, adorna tus ojos con sus lágrimas, impregna tu lengua con su amargura, reviste tu alma con su sangre, adórnate con sus llagas, traspasa tus manos y pies con sus clavos, y como otro Cristo preséntate ante su Divina Majestad. Este espectáculo lo conmoverá, de manera que no sabrá rehusar nada al alma revestida con sus mismas divisas».
“Mi Jesús, vida de mi pobre corazón, Tú que sabes en qué amargura me encuentro, ven en mi ayuda, arrolla en tus llamas a la pequeña recién nacida de tu Querer Divino, a fin de que me des la fuerza para poder comenzar otro volumen y tu Fiat Divino eclipse mi mísera voluntad, a fin de que no tenga más vida y la reemplace tu Voluntad Divina, y Ella misma escriba con los caracteres de su luz lo que Tú, amor mío, quieres que escriba”.
“Hija, estoy resuelto a reposarme, por eso quiero llenar tanto tu corazón de mi aliento, para poner en él todo el amor que todo el resto de la Creación debería darme; mi reposo no puede ser perfecto si no encuentro la correspondencia del amor que ha salido de Mí, por eso quiero encontrar en este corazón el amor que todos deberían darme, mi Querer hará este prodigio en ti y tu corazón tendrá una nota por todos que me dirá: amor”.
“Hija mía, al crear al hombre nuestra Divinidad puso fuera de Nosotros mismos: santidad, amor, bondad, belleza, y así de lo demás, que debían servir al hombre para hacerse santo, bueno, bello, y darnos amor por amor. Ahora, nuestros bienes no han sido del todo tomados por él, y esperan quién los tome. Por eso ven en nuestros bienes, ven a tomar las migajas de la santidad, del amor, de la bondad, las migajas de la belleza, de la fortaleza; digo migajas en comparación de lo que dejarás, porque nuestros bienes son inmensos y aquello que puede tomar la criatura se pueden llamar migajas respecto de lo que deja, pero a ella la llenarán tanto hasta desbordar fuera. Nuestro amor sólo está contento cuando ve a la criatura amada en nuestros bienes, llena hasta el borde”.
“Hija mía, este árbol fue concebido junto Conmigo, dentro del centro de mi corazón, y desde entoncesYo sentí en lo más profundo del corazón todo lo que de bien y de mal debía hacer el hombre gracias a este árbol de Redención, llamado árbol de vida, tanto que todas aquellas almas que se mantienen unidas a este árbol recibirán vida de gracia en el tiempo, y cuando los haya hecho crecer bien les suministrará vida de gloria en la eternidad”.
“¡Oh Jesús mío! Dulce prisionero de amor, heme aquí Contigo de nuevo, te dejé con decirte “adiós”, y ahora vuelvo a Ti diciéndote: “Buenos días”. Me consumía el ansia de volverte a ver en esta prisión de amor para darte mis amorosos saludos, mis latidos afectuosos, mis respiros encendidos, mis deseos ardientes, y toda yo misma para infundirme toda en Ti y dejarme toda en Ti en perpetuo recuerdo y prenda de mi amor constante hacia Ti”.
“Estate dentro de Mí, sólo aquí encontrarás la verdadera paz y estable contento, porque dentro de Mí no penetra nada de lo que no pertenece a la paz y felicidad, y quien mora en Mí no hace otra cosa que nadar en el océano de todos los contentos; mientras que al salir fuera de Mí, aunque el alma no se tomara la molestia de nada, sólo con ver las ofensas que me hacen y el modo como me disgustan, ya viene a participar en las aflicciones, y queda perturbada por ello; por eso tú de vez en cuando olvídate de todo, entra dentro de Mí y ven a gustar mi paz y felicidad, después sal fuera y hazme el oficio de reparadora mía”.
“Debes saber que de ahora en adelante vivirás con mi corazón, y debes entendértela a modo de mi corazón, para encontrar en ti mis complacencias, por eso te lo encomiendo, porque no es más corazón tuyo, sino corazón mío”
“Y Jesús: “Hija mía, para ti no hay celdas en mi cuerpo, porque quien vive en mi Querer no puede vivir en un apartamento mío, sino debe vivir en el latido de mi corazón. El latido es el centro y la vida del cuerpo humano, si cesa el latido cesa la vida, el latido mantiene la circulación de la sangre, el calor, la respiración, por consiguiente la fuerza, la actividad de los miembros; si el latido no es regular toda la actividad humana está en desorden, aun la misma inteligencia pierde la vivacidad, el ingenio, la plenitud de la luz intelectual, porque al crear al hombre le puse en el corazón un sonido especial, al cual até la armonía eterna, de manera que si el latido está sano, todo es armonía en la criatura”.
“Confirmación de nuestra obra creadora, porque la obra que Nosotros hacemos una vez, está tan llena de sabiduría, de sublimidad y belleza, que amamos el repetirla siempre’. Y si nuestra bendición no es otra cosa que el suspiro de nuestro corazón de ver reintegrada nuestra imagen en las criaturas, y la repetición de nuestra confirmación de lo que queremos hacer, la señal de la Cruz que la Iglesia enseña a los fieles, no es otra cosa que impetrar por parte de las criaturas nuestra semejanza, y por eso haciendo eco a nuestra bendición repite: En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo’”.
“Hija mía, ¿qué tienes? ¿Quieres perder el tiempo? ¿Quieres salir de tu nada? Ponte en tu puesto, en tu nada, a fin de que el Todo pueda tener su lugar en ti. Has de saber que toda tú debes morir en mi Voluntad, el sufrir, las virtudes, todo; mi Querer debe ser la tumba del alma y así como en la tumba la naturaleza se consume hasta en realidad desaparecer, y de esa misma consumación resurgirá a vida más bella y nueva, así el alma sepultada en mi Voluntad como dentro de una tumba, morirá al sufrir, a sus virtudes, a sus bienes espirituales y resurgirá en todo a la Vida Divina.¿por qué no quieres aprender a vivir sólo de mi Querer? ¿Por qué no quieres vivir sólo de la vida del Cielo aun estando en la tierra? Querer es el Amor, lo que no muere jamás, así que para ti el sepulcro debe ser mi Voluntad, la lápida que te debe encerrar, lapidar, sin darte la esperanza de salir es el amor”.
“Hija mía, el verdadero amor acompañado también de las palabras te amo, no me da jamás cansancio, porque siendo Yo un complejo de amor, y un acto continuado de amor, que jamás ceso de amar, cuando encuentro mi amor en la criatura, me encuentro a Mí mismo, y la señal de que el amor de ella es parto de mi amor, es cuando es continuo; un amor interrumpido no es señal de amor divino, a lo más puede ser un amor de circunstancias, un amor interesado, que una vez que cesan estas cosas cesa el amor; y también las palabras te amo, te amo, no son otra cosa que el aire que produce mi amor en la criatura, que condensado en ella produce como tantos rayos de fuego hacia Aquél que ama, y Yo cuando oigo decir te amo, te amo, ¿sabes que digo? Mi hija relampaguea en el aire de su amor hacia Mí, y un relámpago no espera al otro”.
“En cuanto la criatura se decide con firmeza inmutable a querer vivir de mi Voluntad, haciéndola reinar y dominar en ella, nuestra Bondad infinita es tanta, nuestro Amor que no sabe resistir a una decisión verdadera de la criatura, mucho más que no quiere ver actos disímiles de los nuestros en ella, escucha qué hace, cubre todo lo que ha hecho hasta entonces con mi Voluntad, los modela, los transforma en su luz, de modo que ve que con el prodigio de su Amor transformante todo es Voluntad suya en la criatura, y con Amor todo Divino continúa formando su Vida y sus actos en la criatura”.
“Hija mía, mira a quien hace mi Voluntad y cómo me fundo y me hago una sola cosa con ella, me hago su vida propia, porque mi Voluntad está dentro y fuera del alma, se puede decir que es como el aire que ella respira, que da vida a todo en ella; como luz que hace ver todo y hace comprender todo; calor que calienta, que fecunda y hace crecer; corazón que palpita; manos que obran; pie que camina, y cuando la voluntad humana se une a mi Querer, se forma mi Vida en el alma”. Después, habiendo recibido la comunión estaba diciendo a Jesús: “Te amo”. Y Él me ha dicho: “Hija mía, ¿quieres amarme en verdad? Di: “Jesús, te amo con tu Voluntad”. Y como mi Voluntad llena Cielo y tierra, tu amor me circundará por doquier, y tu te amo se repercutirá arriba en los Cielos y hasta en lo profundo de los abismos; así si quieres decir te adoro, te bendigo, te alabo, lo dirás unida con mi Voluntad, y llenarás Cielos y tierra de adoraciones, de bendiciones, de alabanzas, de agradecimientos”.
“Hija mía, dime ¿qué deseas, qué quieres hacer, qué amas?” Y yo: “Te deseo a Ti, y que todas las almas se salven; quiero hacer tu Voluntad y te amo a Ti solamente”. Y Él: “Así que deseas lo que quiero Yo, con esto me tienes en tu propio puño, y Yo a ti, ni tú puedes desunirte de Mí, ni Yo de ti. ¿Cómo dices entonces que te he dejado?”
“Hija mía, mi Amor por la criatura es grande, mira cómo la luz del sol invade la tierra, si tú pudieras deshacer esa luz en tantos átomos, en aquellos átomos de luz oirías mi voz melodiosa, que te repetirían uno tras otro: “Te amo, te amo, te amo”. De modo que no te darían tiempo para numerarlos, quedarías ahogada en el amor. Y en realidad te amo: te amo en la luz que llena tus ojos, te amo en el aire que respiras, te amo en el murmullo del viento que llega a tus oídos, te amo en el calor y en el frío que siente tu cuerpo, te amo en la sangre que corre en tus venas, te amo en el latido de tu corazón te dice mi latido, te amo te repito en cada pensamiento de tu mente, te amo en cada movimiento de tus manos, te amo en cada paso de tus pies, te amo en cada palabra, porque nada sucede dentro y fuera de ti si no concurre un acto mío de amor hacia ti, así que un te amo mío no espera al otro; y de tus te amo, ¿cuántos son para Mí?”
“Hija mía, me es demasiado duro no contentar a quien hace mi Voluntad. Como tú ves no tengo más manos, ni pies, ni corazón, ni ojos, ni boca, nada me queda; en mi Voluntad que has tomado, de todo te has adueñado, y a Mí nada me queda. He aquí el por qué ante los tantos males que inundan la tierra no llueven los flagelos merecidos, porque me es duro no contentarte, y además cómo lo puedo hacer si no tengo manos, y tú no me las cedes”.
“Hija mía, sobre todo debe tener la primacía mi Querer. Mira un poco tú misma, tienes un cuerpo, un alma, estás compuesta de inteligencia, de carne, de huesos, de nervios, pero no eres de frío mármol, contienes también un calor, así que el alma, la inteligencia, el cuerpo, la carne, los huesos, los nervios, deben ser mi Voluntad, y el calor que contiene, el amor. Mira la llama, el fuego; la llama, el fuego, debe ser mi Voluntad, y el calor que produce la llama y el fuego, el amor. Así que en todas las cosas la sustancia debe ser mi Voluntad, los efectos el amor; el uno y la otra están tan conectados juntos, que no puede estar el uno sin la otra, así que cuanta más sustancia de mi Voluntad el alma contiene, más amor produce”.
«Hija mía, Yo soy Amor, e hice a las criaturas todo amor: los nervios, los huesos, las carnes, son tejidos de amor; y después de haberlas tejido de amor hice correr en todas sus partículas, como cubriéndolas con un vestido, la sangre, para darles vida de amor, así que la criatura no es otra cosa que un complejo de amor, y no se mueve por ninguna otra cosa sino sólo por amor… ¡Ah, hija mía! ¿Cuál no será mi dolor al ver en las criaturas la propiedad de mi Amor que he puesto en ellas, profanado, contaminado en otro uso? Yo, para custodiar este amor salido de Mí y dado a las criaturas, me estoy en torno a ellas como un pobre mendigo, y conforme la criatura se mueve, late, respira, obra, habla, camina, le voy mendigando todo, y le pido, le suplico y le ruego que me dé todo a Mí diciéndole: «Hija, no te pido sino lo que te he dado, es por tu bien, no me robes lo que es mío: El respiro es mío, respira sólo para Mí; el latido, el movimiento son míos, late y muévete sólo por Mí, y así de todo lo demás».
«Encontrándome fuera de mí misma, mi adorable Jesús continúa haciéndome ver mi corazón en el suyo, pero tan transformado que no reconozco más cuál es el mío y cual el de Jesús. Lo ha conformado perfectamente con el suyo, le ha impreso todas las insignias de la Pasión, haciéndome entender que su corazón, desde que fue concebido, fue concebido con estas insignias de la Pasión, tanto, que lo que sufrió en lo último de su vida fue un desbordamiento de lo que su corazón había sufrido continuamente. Me parecía verlos como el uno así el otro».
“Hija mía, la vida es una consumación continua, quién la consume por los placeres, quién por las criaturas, quién por pecar, otros por los intereses, alguno por caprichos, hay tantos tipos de consumación. Ahora, quien esta consumación la forma toda en Dios, puede decir con toda certeza: ‘Señor, mi vida se ha consumido de amor por Ti, y no sólo me he consumido, sino que estoy muerta sólo por tu amor”.
«Hija mía bendita, tú debes saber que es tanto nuestro amor y el deseo ardiente de tener juntos con Nosotros a la criatura, que no apenas creada le asignamos el puesto real en nuestra Voluntad Divina, así que cada una de las criaturas tiene su puesto de honor en nuestra morada divina, así que su principio, su primer acto de vida, tanto en la eternidad como en el tiempo, es en nuestro Fiat».
“Con haberme comunicado en tres modos a los Magos, les obtuve tres efectos, porque jamás me comunico a las almas inútilmente, sino que siempre reciben algún provecho. Entonces, comunicándome con el amor obtuvieron el desapego de ellos mismos, con la belleza obtuvieron el desprecio de las cosas terrenas, y con la potencia quedaron sus corazones atados a Mí, y obtuvieron el valor de arriesgar la sangre y la vida por Mí”.
«Hija mía, estas oraciones han salido del fondo de mi corazón, y quien las rece con la intención de estarse Conmigo, como está expresado en ellas, Yo lo tendré Conmigo y en Mí haciendo lo que hago Yo, y no sólo los enfervorizaré en mi Amor, sino que cada vez que lo haga aumentaré mi amor hacia el alma, admitiéndola a la unión de la vida divina y de mis mismos deseos de salvar a todas las almas».
“Hija mía, de Mí se dijo que era necesario que muriera uno para salvar a todo el pueblo. Era una verdad, pero en aquel tiempo no comprendida. Así en todos los tiempos es necesario que sufra uno para perdonar a los demás, y este uno para ser acepto debe ofrecerse voluntariamente y sólo por amor de Dios y por amor del prójimo, sufriendo él para evitar a todos los demás el sufrimiento; y el sufrir de éste no puede equivaler al sufrimiento de todos los demás juntos, no hay valor que lo iguale. ¿Crees tú que es nada el vacío de tu sufrir? No obstante no es un vacío del todo, y si te suspendo del todo, ¿dónde irán a terminar los pueblos? ¡Ay, ay, las cosas no terminan aquí!”
“Hija mía, las amarguras las puedo desahogar con todos, pero los desahogos de amor, las dulzuras, sólo las puedo verter en quien me ama y es todo amor por Mí. ¿No sabes tú que también el amor es necesidad en Mí, y que tengo necesidad de él más que de todo?”
“Hija mía, haz que la vida de tu corazón sea toda de amor, no hagas que entre otra cosa, porque Yo quiero tomar alimento de dentro de tu corazón, y si no encuentro todo amor, para Mí no será alimento sabroso. En cuanto a las otras partes de ti, les podrás dar a cada una su oficio, esto es, a la mente, a la boca, a los pies, a todos tus sentidos, a quien le darás la adoración, a quien la reparación, a quien las alabanzas, el agradecimiento y todo lo demás, pero del corazón quiero sólo amor”.
“Hija amada mía, me es tan querida la criatura y la amo tanto, que si la criatura lo comprendiera le estallaría el corazón de amor, y esto es tan cierto, que al crearla no la hice otra cosa que un pequeño recipiente lleno de partículas de los atributos divinos, de modo que de todo mi Ser, atributos, virtudes, perfecciones, el alma contiene muchas pequeñas partículas de todo ello, según la capacidad dada por Mí, y esto a fin de que pudiera encontrar en ella otros tantos pequeños distintivos correspondientes a mis atributos y así poder deleitarme y juguetear perfectamente con ella. Ahora, este pequeño recipiente lleno de lo divino, cuando el alma se ocupa de las cosas materiales y las hace entrar en ella, hecha afuera alguna cosa de lo divino y toma su lugar alguna cosa material; qué afrenta recibe la Divinidad y qué daño el alma; pero si por necesidad se ocupa de las cosas materiales, ¡cuánta atención se requiere para no hacerlas entrar! Tú, hija, está atenta, de otra manera, si veo en ti alguna cosa que no sea divina, Yo no me haré ver más”.
“Así es mi Amor simbolizado por el sol: Como sol majestuoso surge en medio a todos, no hay mente que no esté iluminada con mi luz, no hay corazón que no sienta mi calor, no hay alma que no esté abrazada por mi Amor. Más que sol me estoy en medio a todos, pero, ¡ay!, cuán pocos me ponen atención, estoy casi inobservado en medio de ellos, no soy correspondido y continúo dando luz, calor, amor; pero si algún alma me pone atención, entonces Yo me vuelvo loco, pero sin estrépitos, porque mi Amor, siendo sólido, fijo, veraz, no está sujeto a debilidades”.
«¡Oh, cuán escaso es el número de aquellos que funden toda su vida en el amor! Te recomiendo hija mía, haz conocer a todos aquellos que puedas que el todo está en el amor, la necesidad del amor, y que todo lo que no es amor, aunque sean cosas santas, en lugar de hacerles caminar hacia delante los hacen ir hacia atrás; tú misión sea enseñar la verdadera vida de amor, que es donde está todo lo bello de las criaturas y todo lo más bello que me pueden dar». Y yo: «Cuánto se necesita para hacerlos comprender eso, a algunos les parece extrañeza que el todo esté en el amor, y que amando, el amor asume el empeño de hacerlas similares a Ti que eres todo amor, pero haré todo cuanto pueda».
«Hija bendita, el más dulce recuerdo que más inmensamente agradezco, es cuando la criatura recuerda mi amor en la Creación, de modo especial la del hombre; nuestro amor se desahogó más que una madre cuando pone fuera, a la luz del día a su querido hijo. Nuestro amor corría, corría para encerrarlo en Él, a fin de que dondequiera, dentro y fuera de sí, pudiese encontrar el apoyo de nuestro amor que le dice: ‘Te amo, te amo”.
“Hija mía, conforme vas repitiendo lo que te he enseñado, así me siento herido por mi mismo amor; cuando te lo enseñé Yo, te herí a ti con mi eterno amor, cuando me lo repites tú, me hieres a Mí, y aún con solo recordar mis palabras y enseñanzas, son heridas que me das. Si me amas, hiéreme siempre”.
«Hija mía, el amor obraba potentemente en mi Madre. El amor la consumía toda en Mí, en mis llagas, en mi sangre, en mi misma muerte y la hacía morir en mi amor; y mi amor, consumiendo el amor y a toda mi Madre, la hacía resurgir de amor nuevo, o sea, toda de mi amor. Así que su amor la hacía morir, mi amor la hacía resurgir a una vida nueva toda en Mí, de una mayor santidad y toda divina. Así que no hay santidad si el alma no muere en Mí; no hay verdadera vida si no se consume toda en mi amor».
“El Amor soy Yo, y si tú sientes el amor, cierto es que estoy contigo”. “Luisa, tú eres mi paraíso en la tierra, y tu amor me vuelve feliz”.
“Escúchame bien hija mía y comprenderás lo que Yo te digo. No hay cosa creada que no tenga vida de mi corazón, todas las criaturas son como tantas cuerdas que salen de mi corazón y que tienen vida de Mí, por eso por necesidad y naturalmente todo lo que hacen repercute en mi corazón…
Y yo: “¡Oh! mi Jesús, amor eres Tú, eres todo amor, y amor yo quiero, amor deseo, amor suspiro, amor yo suplico y te ruego amor… “De amor quieres tú que te hable? Escucha hija amada mía mi vida de amor: Si respiro te amo; si me late el corazón, mi latido te dice amor, amor, son locuras de amor por ti; si me muevo, amor te agrego, de amor te inundo, de amor te circundo, de amor te acaricio, de amor te flecho, de amor te saeteo, de amor te atraigo, de amor te alimento y agudos dardos te mando al corazón”.
“Hija mía, mi Amor siente una irresistible necesidad de que se multipliquen las almas que viven de mi Querer, porque estas almas son los lugares de mis reencuentros. Mi Amor quiere hacer el bien a todos, pero las culpas me impiden verter sobre ellas mis beneficios, por eso voy buscando a estas almas, y como en estas almas no soy impedido de derramar mis gracias, las derramo, y por medio de estas almas toman parte los pueblos y las personas que las circundan. Por eso, por cuantas más encuentros de tal género tenga en la tierra, tanto más desahogo tiene mi Amor y más se derrama en beneficios en pro de la humanidad”.
«El amor la hace generar, el amor la hace producir, el amor la hace crear, el amor la hace conservar y da continua vida a todas sus operaciones, así que si no tuviera amor, no obraría y no tendría vida. Ahora, las criaturas no son otra cosa que chispas salidas del gran fuego de Amor de Dios, y su vida recibe vida y actitud de obrar de esta chispa, así que también la vida humana recibe vida del Amor; pero no todos se sirven de ella para amar, para obrar lo bello, lo bueno, para todo su obrar, sino que transformando esa chispa la usan: quien para amarse a si mismo, quien a las criaturas, quien a las riquezas, y quién hasta a las bestias, todo esto con sumo desagrado de su Creador, que habiendo hecho salir estas chispas de su gran fuego, anhela recibirlas todas de nuevo en Sí, pero más engrandecidas, como otras tantas imágenes de su Vida Divina».
“Basta, basta, no sigas adelante, tú quieres hablar de misericordia, ¿y de la justicia qué haremos? Lo he dicho y te lo repito, es necesario que la justicia tenga su curso”. (3) Por lo tanto he repetido: “No hay remedio, ¿y para qué dejarme en esta tierra cuando no puedo aplacarte más y sufrir yo en lugar de mi prójimo? Siendo así es mejor que me hagas morir”. Mientras estaba en esto veía a otra persona detrás de las espaldas de Jesús bendito, y me ha dicho casi haciéndome señas con los ojos: “Preséntate a mi Padre y ve qué cosa te dice”. Yo me he presentado toda temblando, y apenas me ha visto me ha dicho: (4) “¿Qué quieres que has venido a Mí?” (5) Y yo: “Bondad adorable, misericordia infinita, sabiendo que Tú eres la misma misericordia, he venido a pedirte misericordia, misericordia para tus mismas imágenes, misericordia para las obras creadas por Ti, misericordia no para otros, sino para tus mismas criaturas”. Y Él me ha dicho: (6) “¿Entonces es misericordia lo que tú quieres? Pero si quieres verdadera misericordia, la justicia después de que se haya desahogado, producirá grandes y abundantes frutos de misericordia”.
“Hija mía, si además del alimento del amor me das el pan de tu paciencia, porque el amor paciente y sufriente es alimento más sólido, más sustancioso y tonificante, porque si el amor no es paciente se puede decir que es amor vacío, ligero y sin ninguna sustancia, así que se puede decir que faltan las materias necesarias para formar el pan de la paciencia. Por eso si tú me das este pan, Yo te daré el pan dulce de la gracia”.
Esta mañana el bendito Jesús se hacía ver en mi interior en acto de recrearse y aliviarse de tantas amarguras que le dan las criaturas, y ha dicho estas simples palabras: “Tú eres mi Paraíso en la tierra, mi consuelo”. Y ha desaparecido.
“Hija mía, no hay cosa que pueda superar al amor, ni la doctrina, ni la dignidad, mucho menos la nobleza ¿pero quién llega a hacerme su propio objeto? El amor. ¿Quién llega a comerme como se hace con un alimento? El amor. Quien ama me devora; quien me ama, en cada partícula de su ser encuentra fundido mi Ser. Hay diferencia entre quien me ama de verdad y los demás, de cualquier condición o cualidades que sean, la diferencia es como la que hay entre quien conoce un objeto precioso, lo aprecia, lo estima, pero no es cosa suya, y entre quien posee aquel objeto precioso como propio. Así que el amor suple la doctrina y la supera, suple a la dignidad y supera todas las dignidades, dándole la dignidad divina, suple por todo y supera todo”.
“Hija mía, si quieres estar siempre transformada en Mí, más bien, ser una sola cosa Conmigo, ámame siempre y mantendrás la transformación Conmigo, porque el amor es fuego, y cualquier leño que se arroja en el fuego, pequeño o grande, verde o seco, todos toman la forma de fuego y se convierten en el mismo fuego, y después que estos leños han quedado quemados, no se discierne más cuál era un leño y cuál el otro, ni el verde ni el seco, no se ve otra cosa que fuego, así el alma cuando no cesa jamás de amarme. El amor es fuego que transforma en Dios, el amor une, sus llamas invisten todas las obras humanas y les da la forma de las obras divinas”.
“Hija, estoy buscando el pincel de tu voluntad para poder pintar mi imagen en tu corazón, porque si no me das tu voluntad me falta el pincel para poder pintarme libremente en ti, y así como la voluntad me sirve de pincel en mis manos, así el amor me sirve de pintura para poder imprimir la variedad de los colores de mi imagen. Además de esto, así como la voluntad humana me sirve de pincel, así mi Voluntad sirve de pincel en manos del alma para pintar su imagen en mi corazón, y en Mí encontrará abundante tinta de amor para la variedad de los colores”.