25/06/2026

Volumen 32 – Abril 2, 1933
«Mi pequeña alma siente la necesidad extrema de vivir entre los brazos del Fiat Divino, soy débil y no sé dar un paso por mí misma, me abandono diciéndole: “Si quieres que haga, hagámoslo juntos, porque por mí no sé hacer nada”. Y entonces siento en mí un amor continuo, un movimiento, un respiro que no son míos, pero tan fundidos que no sé decir bien si es mío o no es mío, y mientras estaba pensativa, mi soberano Jesús sorprendiéndome, todo bondad me ha dicho: “Hija mía bendita, tú debes saber que nuestro Ser Divino no es otra cosa que una sustancia toda de amor, así que como consecuencia, todo, dentro y fuera de Nosotros, todo es amor, por lo que nuestro respiro es amor, y el aire que respiramos es amor; nuestro latido es amor, y mientras palpitamos amor, forma la circulación de puro amor en nuestro Ser Divino, con una carrera que no se detiene jamás, y esta circulación mientras conserva nuestra Vida en el puro y perfecto equilibrio de amor, da amor a todos y quisiera amor de todos».
FIAT