“Hija mía bendita, en cuanto el alma entra en mi Querer, Él con su imperio le dice: ‘ Olvida todo, hasta la casa de tu madre tierra, aquí se vive de Cielo, no hay lugar para las miserias y para la infelicidad, mi luz destruye todo, y los males los transforma en bien’”.
«¡Oh! Qué diferente es la santidad del alma que vive en el Querer Divino! Éstas almas son la sonrisa de Jesús, están alejadas de todos, sólo Jesús es todo para ellas, así que no son suplicio para ninguno; el aire benéfico que poseen embalsamada todos, son el orden y la armonía de todos. Jesús celoso de éstas almas, se hace actor y espectador de lo que hacen. Jesús las tiene tan absorbidas en el Divino Querer, que difícilmente pueden recordarse que viven en el exilio».
“Hija mía, es necesario obrar a través del velo de la Humanidad de Cristo para encontrar la Divinidad, es decir, obrar unido con su Humanidad, con la misma Voluntad de Cristo, como si la suya y la de la criatura fuesen una sola, para agradarlo sólo a Él, obrando con sus mismos modos, dirigiendo todo a Cristo, llamándolo junto a ella en todo lo que hacemos, como si Él mismo debiera hacer sus mismas acciones; haciendo así, el alma se encuentra en continuo contacto con Dios, porque la Humanidad a Cristo no le era otra cosa que una especie de velo que cubría la Divinidad; entonces, obrando en medio a estos velos ya se encuentra con Dios”.
«Solo en esto, creo, consiste la verdadera Santidad; todas las demás son sombras, larvas, espectros de Santidad. En el Querer Divino las virtudes toman puesto en el orden Divino; en cambio fuera de Él, en el orden humano, están sujetas a estima propia, a vanagloria a pasiones…Quiera el cielo que todos comprendieran la verdadera santidad, oh! Cómo todas las demás cosas desaparecerían… Muchos se encuentran en el camino falso de la santidad».
“Amada mía, el alma que vive en mi Voluntad reposa, porque la Voluntad Divina hace todo por ella, y Yo, mientras obra por ella, ahí encuentro el más bello reposo, así que la Voluntad de Dios es reposo del alma y reposo de Dios en el alma. Y el alma mientras reposa en mi Voluntad está siempre pegada a mi boca, y de ella absorbe en sí misma la Vida Divina, formando de Ella su alimento continuo. La Voluntad de Dios es el paraíso del alma en la tierra, y el alma que hace la Voluntad de Dios viene a formar el paraíso a Dios sobre la tierra”.
“Hija mía, mi Voluntad es más que alimento; el alimento da la fuerza al cuerpo, lo calienta, aumenta la sangre, reaviva la inteligencia si está debilitada, da la fuerza a todos los miembros y empuja a la criatura a nuevas obras y sacrificios; en cambio una que está en ayunas, no dando el alimento necesario a su cuerpo es débil, fría, pobre de sangre, la inteligencia debilitada, agotada en todos sus miembros, lo que la lleva a la tristeza y la empuja a no hacer nada, sin ganas de sacrificarse en nada”.
«Hija bendita, cuando el alma se da en poder de mi Voluntad, Ella tiene la virtud de hacer perder la vida del mal, no hay pecado o pasiones que no sientan darse más que por armas mortales la muerte, más bien, por sí mismas mueren, en cuanto mi voluntad reina en el alma así se sienten perder la vida».
«Quién vive resignado al Divino Querer le es casi imposible no mezclar su voluntad en lo que hace, será un buen hijo, pero no tendrá en todo los pensamientos, las palabras, la Vida del Padre retratada del todo en él, porque debiendo ir, regresar, seguir, tratar con otros, el amor queda roto, porque solo la unión continuada hace crecer el amor y jamás se rompe, y la corriente de la Voluntad del Padre no está en comunicación continua con la corriente de la voluntad del hijo y en aquellos intervalos el hijo puede habituarse a hacer la propia voluntad; sin embargo creo que es el primer paso hacia la santidad».
«¿Quieres saber el por qué? Porque con tomar su voluntad pongo a la criatura al seguro, y con darle la mía la tomo por todos lados y pongo al seguro mi Vida en ella, y como mi Voluntad Divina no hay cosa o persona en que no tenga sus vínculos de dominio y de conservación, la afortunada criatura la siento junto Conmigo en todo y en todos, y entonces puedo decir con los hechos, no con las palabras: ‘Lo que es mío es tuyo, y todo lo he hecho por ti'».
«Así tú hija Mía, si te das en poder de Mi Voluntad no tendrás más pensamiento de nada… corriendo en Mi Voluntad encontrarás el sostén, mis besos escondidos, mi Vida en ti, vestida de ti, en tu mismo latido sentirás el Mío, ardiente y doliente, y si no me ves, me sientes, mis brazos te estrechan, y cuántas veces no sientes mi movimiento, mi aliento refrescante que calma tus ardores?..Yo te sonrió y te beso con los besos de Mi Querer y me escondo más en ti, para sorprenderte de nuevo y para darte un avance de más en Mi Voluntad».
“Hay una luz que cualquiera que se acerque a ella puede encender cuantas lámparas quiera, y estas lámparas sirven para hacer corona de honor a la luz, y dar luz a quien las enciende”. Yo decía para mí: “Qué bella luz es ésta, que tiene tanta luz y tanta potencia, que mientras da a los demás cuanta luz quieren, ella siempre queda lo que es, sin empobrecer en luz; ¿pero quién será aquél que la tiene?” Mientras esto pensaba, he oído que me decían:
(2) “La luz es la Gracia y la tiene Dios, y el acercarse significa la buena voluntad del alma de hacer el bien, porque cuantos bienes se quieren tomar de la Gracia, se toman, y las lámparas que se forman son las diversas virtudes, que mientras dan gloria a Dios dan luz al alma”.
«Tú debes de saber que tanto las obras de la Creación como en las de la Redención, Nosotros poníamos en cada una de ellas la plenitud de la Felicidad, de la luz, de la Gracia, de la bondad y así del resto de todas las cualidades divinas, y todas las prerrogativas en acto de derramarse sobre la criatura para volverla feliz».
“Sí que podrás vestirme, tienes toda mi Voluntad en tu poder, absórbela en ti y luego hazla salir, y me harás la más bella vestidura, una vestidura de Cielo y divina, ¡oh! cómo quedaré calentado y Yo te vestiré a ti con el vestido de mi Voluntad, a fin de que podamos quedar vestidos con un mismo vestido, por eso la quiero de ti, para podértela dar a ti con justicia; si tú me vistes a Mí, es justo que Yo te vista a ti para darte la correspondencia de lo que has hecho por Mí”.
«Ahora si mi Divina Voluntad no forma su reino en las almas, y ellas no le dan la libertad de hacerse dominar con su virtud creadora y obrante, verdadera correspondencia no nos será dada, y por tanto estaremos siempre en espera y veremos nuestras obras más bellas como a medias y sin el cumplimiento de nuestra finalidad, así que falta la cosa más bella, el acto más importante, faltándonos la finalidad por la cual todas las cosas fueron creadas».
“Hija mía, no se quiere entender. El vivir en mi Voluntad es reinar, el hacer mi Voluntad es estar a mis órdenes; lo primero es poseer, lo segundo es recibir mis órdenes y cumplirlas. El vivir en mi Querer es hacer suya mi Voluntad como cosa propia, es disponer de Ella; el hacer mi Voluntad es tenerla en cuenta como Voluntad de Dios, no como cosa propia, ni poder disponer de Ella como se quiere. El vivir en mi Voluntad es vivir con una sola Voluntad, la cual es la de Dios, la cual, siendo una Voluntad toda Santa, toda pura, toda paz, y siendo una sola Voluntad la que reina, no hay contrastes, todo es paz; las pasiones humanas tiemblan ante esta Suprema Voluntad y quisieran rehuirla, no se atreven a moverse ni a oponerse, viendo que ante esta Santa Voluntad tiemblan Cielos y tierra”.
“Hija mía, ¿por qué temes? ¿No sabes tú que lo que menos sabe de Mí la serpiente infernal es de mi Voluntad? Porque no quiso hacerla, y no haciéndola ni la conoció ni la amó, mucho menos penetró en los secretos de mi inescrutable Querer para conocer sus efectos, el valor de mi Voluntad, y si no los conoce, ¿cómo puede hablar de Ella? Más bien la cosa que más aborrece es que el alma haga mi Voluntad; a él no le importa si el alma reza, si se confiesa, si comulga, si hace penitencia, si hace milagros, sino la cosa que más lo daña es que el alma haga mi Voluntad, porque en cuanto se rebeló a mi Voluntad fue creado en él el infierno, su estado infeliz, la rabia que lo corroe, así que mi Voluntad es infierno para él”.
«Por cuanto la lloro y la llamo a reposarse en Mí, no soy escuchado, esta es una ofensa grande, una afrenta a mi Amor, que la criatura ni siquiera considera y no se preocupa en lo más mínimo en reparar. He aquí porqué yo quise dormir, para dar la satisfacción al Padre del reposo que no toman las almas en Él, correspondiéndole por todos, y mientras reposaba impetraba para todos el verdadero reposo, haciéndome Yo vigilante de cada corazón para librarlo de la vigilia de la culpa, y amo tanto este reposo de la criatura en Mí, que no sólo quise dormir, sino que quise caminar para darle reposo a sus pies, obrar para darle reposo a sus manos, latir, amar, para darle el reposo al corazón, en suma, quise hacer todo para hacer que el alma hiciera todo en Mí y tomara reposo, y Yo hiciera todo por ella, siempre y cuando la tuviera al seguro en Mí”.
«Hija mía, hay un conocimiento equivocado en el bajo mundo, y creen que la criatura puede vivir como apartada de Nosotros, ¡qué equivocación! ¡Qué equivocación! Toda la Creación no es otra cosa que una herencia salida de Nosotros, por tanto nuestra, nos pertenece, tanto, que si bien la hemos puesto fuera, pero la hemos dejado inseparable de Nosotros, y queremos el honor, la gloria de nuestra herencia, y que las criaturas no sean viles siervos nuestros, sino hijos y como tantos príncipes de nuestro reino, y este Principado le venía dado de la inseparabilidad de nuestra Voluntad, tanto que la criatura no puede hacerse a un lado de ella, ni puede vivir, ni separarse, ni siquiera en el mismo infierno, a lo más, quién la tiene obrante y quién la tiene conservadora de su ser sin darle la oportunidad de hacerla obrar el bien».
“Tomo tu sueño y lo hago mío, y durmiendo con tu sueño quiero darte el contento como si otro Jesús durmiera”… “Ah, sí hija mía, duerme con mi sueño a fin de que mirándote pueda ver mi reflejo en ti, y mirándome pueda encontrar en ti a todo Yo mismo, y ya que duermes con mi sueño, y a fin de que mirándote tú en Mí, podamos los dos estar de acuerdo en todo. Quiero decirte porqué mi Humanidad se sometió a la debilidad del sueño: Hija mía, la criatura fue hecha por Mí, y como cosa mía la quería tener sobre mi seno, en mis brazos, en continuo reposo, por tanto, el alma debía reposarse en mi Voluntad y Santidad, en mi Amor, en mi Belleza, Potencia, Sabiduría, etc., todos estos actos que constituyen el verdadero reposo”.
“Hija mía, ¿cómo? ¿Quisieras sustraerte de mi Querer? Demasiado tarde, después de haberte atado tú misma en mi Voluntad, Ella para tenerte más segura te ha atado con dobles cadenas. Has vivido como reina en mi Voluntad, te has habituado a vivir con alimentos delicadísimos y sustanciosos, no dominada por ninguno sino dominadora de todo, hasta de ti misma; estás habituada a vivir con todas las comodidades, inmersa en inmensas riquezas. Si tú sales de mi Voluntad, de inmediato sentirías la miseria, el frío, el dominio perdido, todos los bienes te desaparecerán y de reina te convertirás en vilísima sierva”.
«Ahora hija mía, tú debes saber otra sorpresa de nuestro decir, supón que yo te hablo de mi santidad, esta mi palabra encierra el don de la santidad divina para dar a la criatura, por cuanto a criatura es posible; si hablo de la bondad divina, mi palabra encierra el don de la bondad; si hablo de la Voluntad Divina, encierra el don de nuestra Voluntad; en suma la cosa que dice nuestra palabra de bello, de bueno, de grande, de santo, ese bien encierra».
“Hija mía, habiendo puesto en ti la propiedad de mi Querer, quiero que no sólo sea poseído por ti, sino que lo sepas conservar bien, cultivar, agrandar, de manera de multiplicarlo; así que las penas, las mortificaciones, la vigilancia, la paciencia, y hasta mi misma privación sirven para agrandar y custodiar los confines de mi Voluntad en tu alma. No basta el poseer, sino saber poseer; ¿de qué le sirve al hombre poseer una propiedad si no se toma el cuidado de sembrarla, cultivarla, custodiarla, para después recoger los frutos de sus fatigas? Si no trabaja su terreno, a pesar de que lo posee se puede decir que no tendrá con qué quitarse el hambre, así que no es el poseer lo que hace rico y feliz al hombre, sino el saber cultivar bien lo que posee.”
“Hija mía ¿quieres saberlo? Porque es tanto mi amor y mi suprema bondad, que cada vez que la criatura hace mi Voluntad y obra porque lo quiero Yo, le doy de lo mío, y para darle siempre de lo mío quiero que haga mi Voluntad; por lo tanto, toda la razón y el interés por lo cual quiero que haga mi Voluntad, es para encontrar ocasiones y medios para poder siempre dar; es mi amor que no quiere estar quieto, quiere siempre correr, volar hacia la criatura, pero, ¿para hacer qué? Para dar, y ella con hacer mi Voluntad se acerca a Mí y Yo a ella, y Yo doy y ella toma”.
“Hija mía, ¿por qué te perturbas tanto? ¿No sabes tú que si se unieran juntas todas las potencias diabólicas, no pueden entrar dentro de un corazón y tomar dominio de él, a menos que el alma misma, por propia voluntad les dé la entrada? Sólo Dios tiene este poder de entrar en los corazones y dominarlos como le place”.
«Hija mía, el verdadero nombre de esta fiesta, debería ser: ‘La fiesta de la Divina Voluntad’. Fue la Voluntad humana la que cerró el cielo, que destrozó los vínculos con su Creador, la que hizo salir todas las miserias, el dolor, y que puso término a las fiestas que la criatura debía gozar en el Cielo».
“Hija mía, ánimo, estoy Yo para ti, ¿de qué temes? ¿Acaso alguna vez te he faltado? Y si tú no quieres a ningún costo separarte mínimamente de mi Querer, mucho menos quiero Yo no estar contigo y no ser vida de cada acto y pena tuya. Ahora tú debes saber que mi Voluntad es oro purísimo, y para hacer que el hilo de fierro de tu voluntad humana pueda convertirse en oro purísimo, de modo que entretejiéndose el hilo de tu voluntad con la mía no se distinga cuál sea la tuya y cuál la mía, es sólo el sacrificio, las penas, que consumiendo el hilo de tu voluntad humana lo sustituye con el hilo de oro divino, que fundiéndose con el mío forma uno sólo, y entrelazando toda la gran rueda de la eternidad se extiende por todas partes y se encuentra por todas partes; pero si mi Querer es oro y el tuyo es fierro, permanecerás atrás y el mío no descenderá a entretejerse con el tuyo”.
«Mis Fiat son repetidamente dichos, cada pensamiento es acompañado por la potencia de mi Fiat y oh cuántas estrellas adornan el cielo de la inteligencia del alma; sus acciones son seguidas por mi Fiat, son más dulces que el murmullo de las aguas del mar, donde el mar de mis gracias corre para llenar este gran vacío y mi Fiat se deleita en formar las olas que llegan hasta más allá del cielo y de Él descienden más cargadas para engrandecer el mar del alma».
“Hija mía, todas las cosas son para Mí de igual peso, tanto me pesa el Cielo cuanto la tierra. Mi Voluntad contiene perfecto equilibrio; el equilibrio lleva el orden, el régimen, lo útil, la armonía, todas las cosas armonizan juntas como si fueran una sola cosa. El orden lleva la igualdad, la igualdad lleva la semejanza, he aquí por qué tanta armonía, orden y semejanza en las Tres Divinas Personas; y todas las cosas creadas están en perfecta armonía, la una es el sostén, la fuerza y la vida de la otra, si una sola cosa creada desarmonizara, todas las demás rodarían y se destruirían”.
Si veo bautizar al recién nacido lloro de dolor, porque mientras con el bautismo le restituyo la inocencia, reencuentro de nuevo a mi hijo, le restituyo los derechos perdidos sobre la Creación, le sonrío de amor y complacencia, le pongo en fuga al enemigo, a fin de que no tenga más derecho sobre él, lo confío a los ángeles, todo el Cielo le hace fiesta, pero rápidamente la sonrisa se me cambia en dolor, la fiesta en luto, veo que aquel bautizado será un enemigo mío, un nuevo Adán, y quizá también un alma perdida.
“Hija mía, la virtud que triunfa sobre todo, que conquista todo, que allana todo, que endulza todo, es la Voluntad de Dios, porque ésta contiene tal potencia que no hay cosa que pueda resistirle”. Mientras esto decía aparecía ante mí un camino todo lleno de piedras, de espinas y de montes escarpados. Todo esto, puesto en la Voluntad de Dios, con su potencia las piedras quedaban pulverizadas, las espinas cambiadas en flores y los montes allanados, así que en la Voluntad de Dios todas las cosas tienen un solo aspecto, todas toman el mismo color. ¡Sea siempre bendita su Santísima Voluntad!”
“He creado al alma de una belleza singular, la he dotado de una luz superior a cualquier luz creada, no obstante el hombre destruye esta belleza en la fealdad y esta luz en las tinieblas”.
“Hija mía, la voluntad humana ha cubierto de nubes toda la atmósfera, de modo que densas tinieblas penden sobre todas las criaturas, y casi todas caminan cojeando y a tientas, y cada acción humana que hacen sin la conexión de la Voluntad Divina acrecienta las tinieblas y el hombre se vuelve más ciego, porque la luz, el sol de la voluntad humana es la Divina Voluntad, quitada Ésta, luz no hay para la criatura. Ahora, quien obra, reza, camina, etc., en mi Querer, se eleva por encima de estas tinieblas y conforme obra, reza, habla, así, rasgando estas densas nubes, manda rayos de luz sobre toda la tierra, de despertar a quien vive en lo bajo de su voluntad, y prepara los ánimos a recibir la luz, el sol de la Divina Voluntad”.
«Hija buena, tú debes saber que mi Divina Voluntad posee y contiene dentro de Sí todo, todas las alegrías, todas las bellezas, de Ella todo sale y sin perder nada todo contiene en Sí, se puede decir que lleva a todos y todo en su regazo inmenso de luz».
«Hija mía, el conocer mi Divina Voluntad es la cosa más grande que Yo puedo dar y la criatura puede recibir, y su reinar es la confirmación de su gran don, y el desarrollo de su Voluntad conocida».
“Querida hija mía, ¿has visto? El mar simboliza mi inmensidad, y los objetos diferentes en el tamaño, las almas que viven en mi Voluntad; los diferentes modos de estar en Ella, quién en la superficie, quién más adentro, y quién perdido en Mí, son según vivan en mi Querer, quién imperfecto, quién más perfecto, y quién llega a tanto de perderse del todo en mi Querer. Ahora hija mía, mi “ad intra” que te dije es propiamente esto, que ahora te tengo junto Conmigo, con mi Humanidad, y tú tomas parte en mis penas, en las obras y en las alegrías de mi Humanidad; y ahora, atrayéndote dentro de Mí, te hago perderte en mi Divinidad, ¿cuántas veces no te he hecho nadar en Mí, y te he tenido tan dentro de Mí que tú no podías ver otra cosa más que a Mí dentro y fuera de ti? Ahora, teniéndote en Mí tú has tomado parte en los gozos, en el amor y en todo lo demás, siempre según tu pequeña capacidad, y si bien nuestras obras “ad intra” son eternas, también las criaturas gozan de los efectos de esas obras en su vida según sea su amor”.
“Hija mía, tú debes saber que cada acto de criatura contiene el valor de la finalidad con la cual anima su acto, la finalidad es como la semilla, que sepultada bajo la tierra se pulveriza con la tierra, pero no para morir sino para renacer y formar la plantita cargada de ramas, de flores y frutos que a aquella semilla pertenecen. La semilla no se ve, está escondida en la plantita, pero por los frutos se conoce la semilla, si es buena o mala. Tal es la finalidad, es semilla de luz, y se puede decir que queda como sepultada y se pulveriza en el acto de la criatura. Y si la finalidad es santa, todos los actos que vienen de aquella finalidad, todos serán actos santos, porque está la primera finalidad, la primera semilla que anima y da vida al séquito de los actos de la primera finalidad, y estos actos forman la vida de la finalidad, en los cuales se ven flores y frutos de verdadera santidad. Y hasta en tanto la criatura con todo el conocimiento de su voluntad no destruye la primera finalidad, puede estar segura que sus actos son encerrados en la primera finalidad. Ahora tu carrera en mi Divina Voluntad tendrá la finalidad que tú quieres, que se forme su reino, y por eso todos tus actos vienen concentrados en mi Fiat, y convirtiéndose en semillas de luz, todos se vuelven actos de mi Voluntad, los cuales elocuentemente, con voces arcanas y divinas, piden este reino tan santo en medio a las humanas generaciones”.
“Hija mía, ¿qué dices? ¿Cómo, nada te sirve? ¿Todo ha terminado? Falso, te engañas, nada ha terminado y todo te es útil. Tú debes saber que todo lo que hago al alma está sellado con el sello de lo eterno, y no hay potencia que pueda quitar al alma lo que mi gracia ha obrado. Así que todo lo que he hecho a tu alma, todo existe y tiene vida en ti, y te da alimento continuo, así que si te he crucificado, la crucifixión existe y existe por cuantas veces te he crucificado. Yo muchas veces me deleito en obrar en las almas y poner todo en depósito en ellas, y después renuevo mi obrar sin quitar lo que he hecho antes. Entonces, ¿cómo puedes decir que nada te sirve y que todo ha terminado?.. Éstas son mis más queridas víctimas de mi corazón, y el mundo me empuja a tenerlas casi inactivas, pero no es inactividad la suya, porque estando en mi Voluntad, mientras parece que no hacen nada hacen todo, más bien abrazan lo inmenso, lo eterno, sólo que el mundo por su maldad no goza todos los efectos”.
“Hija mía, dime ¿qué deseas, qué quieres hacer, qué amas?” Y yo: “Te deseo a Ti, y que todas las almas se salven; quiero hacer tu Voluntad y te amo a Ti solamente”. Y Él: “Así que deseas lo que quiero Yo, con esto me tienes en tu propio puño, y Yo a ti, ni tú puedes desunirte de Mí, ni Yo de ti. ¿Cómo dices entonces que te he dejado?”
“Mi pequeña hija de mi Voluntad, cómo es bello, honor más grande no puede recibir la criatura que aquél de ser admitida dentro de Ella; los instantes, los más pequeños actos hechos en Ella, abrazan los siglos, y como son divinos, están investidos de tal poder, que lo que se quiere hacer con ellos, todo se puede hacer y todo obtener, el Ser Divino queda atado en estos actos, porque son actos suyos y debe darles el valor que merecen”.
“Hija mía, toda la Creación, todos los santos, no son otra cosa que los efectos de mi Divina Voluntad, Ella, si habla crea y forma las obras más bellas, cada pequeño movimiento suyo son perfumes de prodigios que pone sobre las criaturas, su pequeño aliento arroja variedad de bellezas sobre quien lo recibe, verdadera imagen del sol, que sólo con que invista la tierra, con su toque de luz da las tantas variedades de los colores, de dulzuras a todas las plantas. Ninguno puede negar que sólo conque se haga tocar por su luz, no ha recibido el bien que ella contiene. Más que sol es mi Divina Voluntad, con solo que se hagan tocar, su toque milagroso debe producir un bien, que perfumándolo y calentándolo con su luz le hará sentir sus benéficos efectos de santidad, de luz y de amor”.
“Hija mía, sobre todo debe tener la primacía mi Querer. Mira un poco tú misma, tienes un cuerpo, un alma, estás compuesta de inteligencia, de carne, de huesos, de nervios, pero no eres de frío mármol, contienes también un calor, así que el alma, la inteligencia, el cuerpo, la carne, los huesos, los nervios, deben ser mi Voluntad, y el calor que contiene, el amor. Mira la llama, el fuego; la llama, el fuego, debe ser mi Voluntad, y el calor que produce la llama y el fuego, el amor. Así que en todas las cosas la sustancia debe ser mi Voluntad, los efectos el amor; el uno y la otra están tan conectados juntos, que no puede estar el uno sin la otra, así que cuanta más sustancia de mi Voluntad el alma contiene, más amor produce”.
“En tus penas, en los encuentros dolorosos que también a ti no te faltan, cuando sepas que el Querer Divino quiere algún sacrificio de ti, está pronta, no te abatas, sino que repite rápidamente el querido y dulce Fiat, o sea: Lo que quieras Tú, lo quiero yo” y con amor heroico haz que el Querer Divino tome su puesto real en tus penas, para que te las convierta en moneditas de infinito valor”.
“Hija mía, a quien verdaderamente me ama, todo lo que le sucede, interior y exterior, devora todo en una sola cosa, en la Voluntad Divina. De todas las cosas ninguna le parece extraña, mirándolas como un producto de Divina Voluntad, por eso en Ella todo consume, su centro, su mira, es única y solamente la Voluntad de Dios; así que en Ella siempre gira como dentro de un anillo, sin encontrar jamás el camino para salirse, haciendo de Ella su alimento continuo”
“Hija mía, cuando el alma se propone no pecar, o bien el hacer un bien y no sigue los propósitos hechos, significa que no se hacen con toda la voluntad, y que la luz divina no ha tenido contacto con el alma, porque cuando la voluntad es verdadera y la luz es divina, les hace conocer el mal a evitar o el bien por hacer, y difícilmente el alma no sigue lo que se ha propuesto”.
«Hija amada mía, viviendo tú de mi Vida, se puede decir que tu vida ha terminado, que no vives más, así que no viviendo más tú, sino Yo en ti, todo lo que te hacen, agradable o desagradable, Yo lo recibo como hecho propiamente a Mí; y esto lo puedes comprender porque ante eso que te hacen, agradable o desagradable, tú no sientes nada, esto significa que debe ser otro quien siente ese gusto o ese disgusto, ¿y quién otro lo puede sentir sino Yo que vivo en ti y que te amo tanto, tanto?»
“Hija mía, pobre hija mía, te quieren afligir, ¿no es verdad? ¡Ah, hija mía, hago tanto para tenerte en paz y ellos te quieren turbar! No, no, debes saber que el primero en disgustarse si tú osaras ofenderme sería Yo, y por eso sería el primero en decírtelo, y si nada te digo, no te preocupes. Pero, ¿quieres saber quién es la causa de todo esto? Es el demonio. Él se corroe de rabia y cada vez que hablas de los efectos de mi Voluntad a quien se te acerca, monta en furor, y no pudiendo él acercarse a quien hace mi Voluntad directamente, da la vuelta y va a quien puede acercársete bajo aspecto de bien, para tener al menos el mísero intento de turbar el cielo sereno del alma en la que me deleito morar, por eso desde lejos truena y relampaguea creyendo hacer con esto alguna cosa, pero pobrecito, la fuerza de mi Voluntad rompe sus piernas y hace caer truenos y relámpagos sobre él mismo, y queda más enfurecido que antes”.
“Sin embargo la paja es necesaria a la espiga del grano, si no fuera por la paja el grano no podría madurar ni multiplicarse. La pobre paja sirve de vestido y defensa al grano; si el ardiente sol lo inviste, la paja lo defiende del demasiado calor para no dejarlo secar; si la escarcha, la lluvia u otras cosas invaden al grano, la paja toma sobre ella todos estos males, así que se puede decir que la paja es la vida del grano, y si la paja se tira y se quema, es cuando ha sido separada del grano. El grano de mi Voluntad no está sujeto ni a crecer ni a decrecer, por mucho que tomen no disminuirá en nada, por lo tanto me será necesaria tu paja porque me servirá de vestidura, de defensa, defendiendo los derechos de mi Querer, por eso no hay peligro de que puedas ser separada de Mí”.
“¿Has visto la felicidad de quien hace mi Voluntad, y cómo sólo de estas almas sale la repetición de mis obras? Así que quien hace mi Voluntad se nutre de luz, o sea de Mí, y mientras hace nada hace todo, por eso puede estar segura que lo que piensa, obra y dice es efecto del alimento que toma, o sea, que todo es fruto de mi Querer”.
«Hija mía, mi Voluntad en el Cielo contenía al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, una era la Voluntad de las Tres Divinas Personas, mientras eran distintas entre Ellas, pero la Voluntad era una, y Ésta siendo la única que obraba en Nosotros formaba toda nuestra felicidad, nuestra igualdad de amor, de potencia, de belleza, etc. Si en vez de una Voluntad fueran tres Voluntades, no podríamos ser felices, mucho menos volver felices a los demás; habríamos sido desiguales en la potencia, en la sabiduría, en la santidad, etc., así que nuestra única Voluntad, obrante en Nosotros, es todo nuestro bien, del cual brotan tantos mares de felicidad, que ninguno puede penetrar hasta el fondo».
«Hija mía, a quien en verdad hace mi Voluntad le sucede como al árbol injertado, que la fuerza del injerto tiene virtud de hacer destruir la vida del árbol que recibe el injerto, así que no más los frutos, las hojas del primer árbol se ven, sino los del injerto, y si el primer árbol dijera al injerto, «quiero retener para mí al menos una pequeña ramita para poder dar también yo algún fruto para poder hacer conocer a todos que yo existo aún «, el injerto le respondería: «Tú no tienes ya razón de existir, después de que te has sometido a recibir mi injerto la vida será toda mía».