“La vida humana es un juego: quién juega el placer, quién el dinero y quién la propia vida, y tantos otros juegos que hacen. También Yo me deleito de jugar con las almas, ¿pero cuáles son estos juegos que hago? Son las cruces que envío, si las reciben con resignación y me lo agradecen, Yo me recreo y juego con ellas, complaciéndome inmensamente, recibiendo por ello gran honor y gloria y a ellas les hago hacer grandes adquisiciones”.
«Por cuanto la lloro y la llamo a reposarse en Mí, no soy escuchado, esta es una ofensa grande, una afrenta a mi Amor, que la criatura ni siquiera considera y no se preocupa en lo más mínimo en reparar. He aquí porqué yo quise dormir, para dar la satisfacción al Padre del reposo que no toman las almas en Él, correspondiéndole por todos, y mientras reposaba impetraba para todos el verdadero reposo, haciéndome Yo vigilante de cada corazón para librarlo de la vigilia de la culpa, y amo tanto este reposo de la criatura en Mí, que no sólo quise dormir, sino que quise caminar para darle reposo a sus pies, obrar para darle reposo a sus manos, latir, amar, para darle el reposo al corazón, en suma, quise hacer todo para hacer que el alma hiciera todo en Mí y tomara reposo, y Yo hiciera todo por ella, siempre y cuando la tuviera al seguro en Mí”.
«Ahora, quién vive en lo alto de nuestro Querer, ve el gran mal de quien vive en lo bajo, y teniendo a su disposición nuestro acto receptor, esto es la infinitud de nuestro amor y la multiplicidad de nuestras obras, las pone a nuestra disposición y de las criaturas, a fin de que Nosotros quedemos correspondidos del amor de todos, y ellas reciban gracias, luz, amor, por cuanto corresponde a su pequeñez».
“Hija mía, si no puedes restringirte toda tú dentro del breve giro de una hostia por amor mío, puedes muy bien restringirte toda tú en mi Voluntad, para poder formar la hostia de ti en mi Voluntad. Cada acto que hagas en mi Voluntad me formarás una hostia, y Yo me alimentaré de ti como tú de Mí”.
“Las columnas sobre las cuales debes apoyarte para poder vivir con plena seguridad, una es mi Voluntad: En mi Voluntad no puede haber pecados; mi Voluntad hace pedazos todas las pasiones y pecados, más bien los pulveriza hasta destruir sus mismas raíces. Apoyada en la columna de mi Voluntad, las tinieblas se cambiarán en luz, las dudas en certeza, la esperanza en posesión. La segunda columna sobre la cual debes apoyarte es la voluntad firme y atención continua a no ofenderme, aun mínimamente; disponer tu propio querer a sufrir todo, a afrontar todo, a someterse a todos antes que desagradarme. Cuando el alma ve que está continuamente apoyada sobre estas columnas, que forman más que su propia vida, puede vivir más segura que si viviera en continuos favores míos. Mucho más que este estado tuyo lo permito para disponerte a partir de esta tierra”.
“Hija mía ¿quieres saberlo? Porque es tanto mi amor y mi suprema bondad, que cada vez que la criatura hace mi Voluntad y obra porque lo quiero Yo, le doy de lo mío, y para darle siempre de lo mío quiero que haga mi Voluntad; por lo tanto, toda la razón y el interés por lo cual quiero que haga mi Voluntad, es para encontrar ocasiones y medios para poder siempre dar; es mi amor que no quiere estar quieto, quiere siempre correr, volar hacia la criatura, pero, ¿para hacer qué? Para dar, y ella con hacer mi Voluntad se acerca a Mí y Yo a ella, y Yo doy y ella toma”.
“Hija mía, las criaturas, en casi todos los eventos que suceden, van repitiendo y diciendo siempre: ¿Y por qué? ¿Y por qué? ¿Y por qué? ¿Por qué esta enfermedad? ¿Por qué este estado de ánimo? ¿Por qué este castigo? Y tantos otros ¿por qué? La explicación del ¿por qué? no está escrita en la tierra sino en el Cielo, y allá la leerán todos. ¿Sabes tú qué cosa es el por qué? Es el egoísmo que da alimento continuo al amor propio. ¿Sabes tú dónde fue creado el por qué? En el infierno. ¿Quién fue el primero en pronunciarlo? Un demonio. Los efectos que produjo el primer ¿por qué? fueron la pérdida de la inocencia en el mismo Edén, la guerra de las pasiones implacables, la ruina de muchas almas, los males de la vida. La historia del ¿por qué? es larga, basta decirte que no hay mal en el mundo que no tenga la marca del ¿por qué? El ¿por qué? es destrucción de la sabiduría divina en la almas. ¿Y sabes tú dónde será sepultado el por qué? En el Infierno, para dejar a todos los condenados intranquilos eternamente, sin darles jamás paz. El arte del ¿por qué? es hacer la guerra a las almas sin jamás darles tregua”.
“Hija mía, cálmate, estoy aquí, y diciéndome que te he puesto fuera de mi corazón es un insulto que me haces, pues te tengo en el fondo de mi corazón, y tan estrechada, que todo mi Ser corre en ti y el tuyo en Mí, por lo tanto se atenta a que de este Ser mío que corre en ti nada te escape, y que cada acto tuyo esté unido con mi Voluntad, porque mi Voluntad contiene actos cumplidos. Tú, haciendo el acto más simple unido con mi Voluntad, me darás un acto completo de amor, de alabanza, de reparación, de todo, en suma, todo encerrarás en este acto, es más, me encerrarás también a Mí mismo y me darás a Mí a Mí mismo”.
“Hija mía, ¿quieres saber qué significa hacer y vivir en mi Voluntad Divina? Conocer dónde se encuentra, con quién tiene qué hacer, qué puede recibir, no olvidar el bien que ha recibido, todo esto es señal de que el alma vive en mi Divina Voluntad, porque decir que vive en Ella y no conocer dónde se encuentra la morada divina que se presta a hacerle de habitación, sería no apreciar, porque las cosas, las personas, los lugares cuando no se conocen, no se aprecian, decir vivo en el Querer Divino y no saberlo es absurdo, y si no lo conoce no es una realidad, sino un modo de decir, mientras que la primera cosa que hace mi Voluntad es develarse, hacerse conocer a quien quiere vivir junto con Ella… Con este conocimiento la criatura adquiere el oído para escucharlo, la voz para hablar de él, la mente para comprenderlo, la confianza en modo divino para pedir todo y recibir todo, así que no ignora los bienes que posee, más bien es toda ojo para custodiarlos y agradece a Aquél que tanto se ha abajado a vivir con ella”.
«Hija bendita de mi Querer, cada acto de la criatura hecho en mi Voluntad es un paso que da para acercarse a Dios, y Dios a su vez da un paso para acercarse a ella, se puede decir que el Creador y la criatura están siempre en camino el uno hacia el otro, no se detienen jamás, y mi Voluntad desciende en el acto de la criatura para formar su paso de Vida Divina y ella sube en el Fiat, en las regiones divinas para hacerse conquistadora de luz, amor, de santidad, y conocimientos celestiales».
“Hija mía, no te estés en ti, en tu voluntad, sino entra en Mí y en mi Voluntad. Yo soy inmenso, y sólo quien es inmenso puede multiplicar los actos por cuantos quiere; quien está en lo alto puede dar luz a lo bajo, ¿no ves el sol? Porque está en lo alto es luz de cada ojo, es más, cada hombre puede tener al sol a su disposición como si fuera todo suyo; en cambio las plantas, los árboles, los ríos, los mares, porque están en lo bajo no están a disposición de todos, no pueden decir de ellos como del sol: “Si quiero lo hago todo mío, a pesar de que puedan gozarlo los demás”.
“Los cimientos formados en la nada significan que la mano divina obra ahí, donde está la nada, y jamás mezcla sus obras con las obras materiales. Los muros sin abertura alrededor, significan que el alma no debe tener ninguna correspondencia con las cosas terrenas, tanto, que no haya ningún peligro que pueda entrar ni siquiera un poco de polvo, porque todo está bien cerrado”.
“Hija mía, cuánto me desagrada ver al alma encogida en sí misma, verla obrar sola, mientras estando Yo junto a ella la miro, y viéndola muchas veces que no sabe hacer bien lo que hace, Yo estoy esperando que me llame y me diga: “Quiero hacer esta cosa y no sé hacerla, ven Tú a hacerla junto conmigo, y todo sabré hacer bien”. Por ejemplo: “Quiero amar, ven junto conmigo a amar; quiero rezar, ven Tú a rezar junto conmigo; quiero hacer este sacrificio, ven Tú a darme tu fuerza pues yo me siento débil”.
«Al dar principio a mi Pasión, quise con mi palabra creadora y omnipotente bendecir a mi Mamá, pero no era sólo a Ella a quien bendecía, en mi Mamá veía a todas las criaturas, era Ella quien tenía el primado sobre todo, y en Ella bendecía a todas y a cada una, es más, bendecía cada pensamiento, palabra, acto, etc., mi palabra creadora, bendiciendo quedaba en acto de bendecir siempre. Pero esto no es todo aún, con mi bendición quise llamar a mi Padre Celestial a bendecir para comunicar a la criatura la potencia; quise bendecirla a nombre mío y del Espíritu Santo para comunicarle la sabiduría y el amor, y así renovar la memoria, la inteligencia y la voluntad de la criatura, restableciéndola como soberana de todo. ¡Oh! si todos pudieran ver esta mi bendición, la sentirían en el agua que beben, en el fuego que los calienta, en el alimento que toman, en el dolor que los aflige, en los gemidos de la oración, en los remordimientos de la culpa, en el abandono de las criaturas, en todo escucharían mi bendición».
“Hija mía, los sufrimientos desvían mi justo enojo y se renueva la luz de la gracia en las mentes humanas. ¡Ah! hija, ¿crees tú que serán los seglares los primeros en perseguir a mi Iglesia? ¡Ah! no, serán los religiosos, las mismas cabezas, que fingiéndose por ahora hijos, pastores, pero en el fondo son serpientes venenosas que se envenenan a sí mismos y a los demás, los que empezarán a dañar entre ellos mismos a esta buena madre, y después seguirán los seglares”.
Encontrándome fuera de mí misma, veía al padre con dificultades respecto a la gracia que quiere, y Jesús bendito otra vez con San José le decían: “Si te pones a la obra, todas tus dificultades desaparecerán, y se caerán como escamas de pez”.
“Ahora hija mía, tú debes saber que es mi Voluntad absoluta que la criatura haga mi Voluntad; cómo suspiro verla reinante y obrante en ella, cómo quiero oír decir: ‘La Voluntad de Dios es la mía, lo que quiere Dios quiero yo, lo que hace Dios hago yo’. Ahora, siendo mi Voluntad que vive en ella, debía darle los medios, las ayudas necesarias, y por eso mi Humanidad se pone a disposición de la criatura en el pequeño campito de la inmensidad de mi Voluntad asignado a ella”.
“Así son nuestras obras, nuestros actos, sólo porque poseen la virtud extensible de poderse dar en modo universal a todos y de hacer bien a todos, es el más grande honor y la más grande gloria para Nosotros, no hay honor mayor, gloria más grande que poder decir: ‘Soy el portador de bien a todos, en mi acto tomo en mi mano a todos, abrazo a todos, y tengo virtud de generar el bien sobre todo ‘. Y como mi ideal es la criatura, por eso la llamo en mi voluntad a fin de que junto con Ella se vuelva extensible a todos, y conozca con cuánto amor y cómo obra mi Voluntad”.
“Y Jesús tomando mis manos en las suyas parecía que me mitigaba los dolores, y luego me ha hecho ver dos escaleras altas de la tierra al Cielo, en una había mucha gente y en la otra poquísima. En la que había pocos era de oro macizo y los pocos que subían por ella parecía que eran otros tantos Jesús, así que cada uno de ellos era un Jesús; en la otra, donde había más gente, parecía de madera, y se distinguía quiénes eran las personas, casi todas bajas y sin gran desarrollo”.
«Hija mía, el bautismo del nacimiento es de agua, por eso tiene virtud de purificar, pero no de quitar las tendencias, las pasiones; en cambio el bautismo de víctima es bautismo de fuego, por eso tiene virtud no sólo de purificar sino de consumar cualquier pasión y tendencia mala; es más, Yo mismo la voy bautizando parte por parte: Mi pensamiento bautiza el pensamiento del alma, mi latido su latido, mi deseo su deseo y así de todo lo demás. Este bautismo se desarrolla entre Yo y el alma a medida que ella se da a Mí y no vuelve a tomar lo que me ha dado, he aquí porqué hija mía no adviertes malas tendencias ni otras cosas, esto te sucede por el estado de víctima, y te lo digo para tu consuelo, por eso di al padre G. que esté bien atento ésta es la misión de las misiones y el apostolado de los apostolados, dile que siempre conmigo lo quiero y todo atento a Mí».
“Así el alma que no hace mi Voluntad está en continua actitud de robarme, y los hurtos que me hace los convierte en veneno; así que está a mi alrededor sólo para robarme, me roba la obra de la Creación, la de la Redención y la de la Santificación con relación a ella; me roba la luz del sol, el alimento que toma, el aire que respira, el agua que le quita la sed, el fuego que la calienta, la tierra que pisa, porque todo esto es de quien hace mi Voluntad, todo lo que es mío es de ellos; en cambio quien no hace mi Voluntad no tiene ningún derecho, y por eso me siento continuamente robado. Así que quien no hace mi Voluntad se debe tener como extranjero nocivo y fraudulento, y por eso es necesario encadenarlo y arrojarlo en las cárceles más profundas”.
“Y yo: “Temo mucho, oh mi amado Jesús, al conocerme que estoy toda llena de miserias, y que en vez de hacer bien, hago mal uso de tus gracias. Pero lo que más me hace temer es la lengua, que frecuentemente me hace faltar en la caridad hacia el prójimo”. Y Jesús: “No temas, te enseñaré Yo mismo el modo que debes tener al hablar con el prójimo»: La primera cosa: Cuando se te dice algo respecto al prójimo, hecha una mirada sobre ti misma y observa si tú eres culpable de ese mismo defecto, y entonces el querer corregir es un querer indignarme y escandalizar al prójimo. La segunda: Si tú te ves libre de aquel defecto, entonces elévate y busca hablar como habría hablado Yo, así hablarás con mi misma lengua. Haciendo así jamás faltarás en la caridad del prójimo, es más, con tus palabras harás bien a ti, al prójimo, y a Mí me darás honor y gloria”.
“Quien hace mi Voluntad representa a lo vivo el periodo de mi Vida en la tierra, que mientras externamente parecía hombre, al mismo tiempo era siempre el Hijo amado de mi querido Padre. Así el alma que hace mi Voluntad, externamente tiene la piel de la humanidad, pero por dentro se encuentra mi persona, inseparable como Yo en el Amor y en la Voluntad de la Trinidad Sacrosanta, así que la Divinidad dice: Ésta es otra hija que tenemos sobre la tierra, por amor a ella sostengamos la tierra, porque hace en todo nuestras veces”.
«Dar un bien sin hacerlo conocer es como si se quisiese dar el alimento a los muertos, y Yo jamás he tenido que hacer con los muertos, sino con los vivos; hacerlo conocer y no darlo sería una burla, no sería modo de nuestra naturaleza divina. Por eso, si tantas verdades te he manifestado sobre mi Divina Voluntad, es porque quiero darte el don de su Vida obrante en ti, si esto no fuera, jamás te habría dicho tanto, mi solo decir es mensajero, portador y depositario del gran don de mi Divina Voluntad, no sólo a ti sino al mundo entero. Por eso sé atenta, a fin de que mi semilla se espolvoree en ti hasta cambiarse en naturaleza, y entonces sentirás con los hechos el bien del reinar de mi Voluntad en tu alma».
«Ahora, el vivir en mi Divina Voluntad es exactamente esto, sentirse correr en todo el ser, en todos los actos, la luz, la fuerza divina, la Vida de mi Voluntad, porque donde no está su Vida Obrante, aquel acto permanece sin Vida, sin Calor, sin fuerza y luz divina, está como muerto para el bien, y cuando no tiene bien adentro, se forma el mal y termina por pudrirse».
«Mi pequeña hija de mi Querer, tú te oprimes demasiado y Yo no lo quiero, al estar oprimida en medio de tantos bienes míos, haces ver que pones más atención a ti misma que a los bienes que tu Jesús te ha dado, y con ello haces ver que no has comprendido aún los dones y los bienes que tú Jesús te ha dado. Tú debes saber que cada palabra mía es un don, y por ello encierra un bien grande, porque mi palabra tiene la virtud creadora, comunicativa, formadora, y conforme viene pronunciada por Nosotros, así forma el nuevo bien para dar a la criatura».
“Por tanto no te maravilles si te señalo la Creación y a la Soberana Reina, porque debo señalarte los ejemplares más perfectos donde mi Voluntad tiene Vida perenne y donde jamás ha encontrado obstáculo a su campo de acción divina para poder obrar cosas dignas de Sí. Por eso hija mía, si quieres que mi Fiat Supremo reine como en el Cielo, que es la cosa más grande que nos queda por hacer para las humanas generaciones, haz que mi Querer tenga el puesto de soberano y que viva íntegro y permanente en ti, de todo lo demás no tengas ningún pensamiento, ni de tu incapacidad, ni de las circunstancias, ni de las cosas nuevas que pueden surgir en torno a ti, porque reinando en ti mi Querer, servirán como materia y alimento para que mi Fiat tenga su cumplimiento”.
«Hija bendita, mis actos y los de la Reina Mamá, nuestro amor, nuestra santidad, están en acto de espera continua de encerrar tus actos en medio de los nuestros, para darles la forma de nuestros actos, y poner sobre tus actos el sello de los nuestros, porque tú debes saber que los actos de la Soberana del Cielo están entrelazados con mis actos, por eso son inseparables, y quien vive en nuestro Querer Divino viene a obrar en medio a nuestro entretejido, y ahí quedan encerrados en medio a nuestros actos, los cuales los tienen en custodia como triunfo y obras del Fiat Santo, nada entra en nuestros actos si no son parto de Él».
“En cambio, el no pensar en sí mismo, sino pensar sólo en Mí, sólo en amarme, cualesquiera que sean las cosas, es luz a la mente y en ella se forma un dulce encanto divino, y este encanto divino también teje en la mente su red, y esta red está formada toda de luz, de fortaleza, de gozo, de confianza, en suma, de todos los bienes que poseo Yo mismo, y cuanto menos se piensa en sí mismo, más densa se forma esta red, así que no se reconoce más. ¡Cómo es bello ver al alma envuelta en esta red que en ella ha tejido el encanto divino, cómo es agradable, graciosa y amada por todo el Cielo!, lo contrario para el alma que piensa en sí misma”.
«Así que quien se une con los actos de nuestra Voluntad Divina, nos da ocasión de ponernos a trabajar, ¿pero para hacer qué cosa? Formar nuestra Vida con nuestro trabajo en la criatura. Tú debes saber que la criatura con elevarse en nuestra Divina Voluntad, deja todo y se reduce en su nada, esta nada reconoce a su Creador y el Creador reconoce la nada que sacó a la luz, no la nada llena de cosas que a Él no pertenecen, no, y encontrándola nada la llena del Todo».
“Precisamente Yo, y mis dedos que están en los tuyos trabajan; hija mía, cuando Yo estuve en la tierra, ¿mis manos no se abajaban a trabajar la madera, a martillar los clavos, a ayudar en los trabajos de carpintería a mi padre putativo José? Y mientras esto hacía, con esas mismas manos, con esos dedos, creaba las almas, a otras las llamaba a la otra vida, divinizaba todas las acciones humanas, las santificaba dando a cada una un mérito divino, en los movimientos de mis dedos llamaba a reseña todos los movimientos de tus dedos y de los de todas las demás criaturas, y si Yo veía que los harían por Mí o porque Yo los quería hacer en ellas, Yo continuaba mi vida de Nazaret en ellas y me sentía como pagado por parte de ellas por los sacrificios, las humillaciones de mi vida oculta, dándoles a ellas el mérito de mi misma Vida”.
«Por eso nuestra única fiesta y felicidad que tenemos sobre la tierra, es el alma que se hace poseer por el dominio de mi suprema voluntad, en ella encuentra lugar nuestra palabra, nuestra Vida, nuestras alegrías, se puede decir que la obra de nuestras manos creadoras está en el orden, donde fue establecido por nuestra sabiduría infinita, esto es en nuestra Divina Voluntad, está en su puesto de honor. Por el contrario quien se hace dominar por la voluntad humana, está en el desorden y es nuestro continuo fallo de nuestra obra creadora».
Y Jesús: “Hija mía, para el alma que hace mi Voluntad y vive en mi Querer no hay ni existen muertes. La muerte está para quien no hace mi Voluntad, porque debe morir a tantas cosas: a sí mismo, a las pasiones, a la tierra; pero quien hace mi Voluntad no tiene a que cosa morir, ya está habituado a vivir de Cielo, no es otra cosa que dejar sus harapos, como uno que dejara los vestidos de pobre para vestirse con las vestiduras de rey para dejar el exilio y llegar a la patria, porque el alma que hace mi Voluntad no está sujeta a la muerte, no tiene juicio, su vivir es eterno, lo que debía hacer la muerte lo ha hecho anticipadamente el amor, y mi Querer la ha reordenado toda en Mí, de manera que no tengo de qué juzgarla. Por eso estate en mi Voluntad, y cuando menos lo pienses te encontrarás en mi Voluntad en el Cielo”.
Me siento morir por el dolor y voy repitiendo frecuentemente mi estribillo: Pobres hermanos míos, pobres hermanos míos. Jesús ha acrecentado mi dolor haciéndome ver la tragedia de la guerra. «No puedo más, quiero terminar con esto, tú harás mi Querer, ¿no es verdad?»
Cierto, como Tú quieras, ¿pero puedo acaso olvidar que son tus hijos salidos de tus mismas manos?
Y Jesús: «Pero estos hijos me hacen sufrir mucho, y no sólo quieren matar a su propio Padre, sino que se quieren volver homicidas de ellos mismos. Si tú supieras cuánto me hacen sufrir, tú te uniformarías Conmigo»
«El todo está en el estado al cual han llegado las almas con mi gracia, por ejemplo: Si Yo fuera a un alma principiante, o bien que no haya llegado a la posesión de Mí como si fuera todo suyo, poco o nada me haría, no tendría aquel atrevimiento, aquella confianza de desarmarme, de atarme como le plazca. Éstas están ante Mí todas tímidas, y con razón, porque no han entrado en Mí como dueñas para poder disponer como quieran, en cambio, el alma cuando ha llegado a poseerme es atrevida, confiada, conoce todos los secretos divinos y puede decirme, y con razón: «Si eres mío, quiero hacer lo que quiero».
Y yo: «Cierto Señor, debería comportarme en todo como me has enseñado Tú mismo.. Contigo puedo todo, sin Ti no puedo nada».
“Hija mía, conforme vas repitiendo lo que te he enseñado, así me siento herido por mi mismo amor; cuando te lo enseñé Yo, te herí a ti con mi eterno amor, cuando me lo repites tú, me hieres a Mí, y aún con solo recordar mis palabras y enseñanzas, son heridas que me das. Si me amas, hiéreme siempre”.
«Hija mía, tú jamás estás sola en tus actos, tienes a la Mamá Celestial junto contigo, que no sólo te circunda, sino que con la luz de sus virtudes alimenta tu acto para darle la vida, porque tú debes saber que la Soberana Reina, desde su Inmaculada Concepción, fue la primera y única criatura que formó el anillo de conjunción entre el Creador y la criatura, roto por Adán».
“Hija mía, mi Amor siente una irresistible necesidad de que se multipliquen las almas que viven de mi Querer, porque estas almas son los lugares de mis reencuentros. Mi Amor quiere hacer el bien a todos, pero las culpas me impiden verter sobre ellas mis beneficios, por eso voy buscando a estas almas, y como en estas almas no soy impedido de derramar mis gracias, las derramo, y por medio de estas almas toman parte los pueblos y las personas que las circundan. Por eso, por cuantas más encuentros de tal género tenga en la tierra, tanto más desahogo tiene mi Amor y más se derrama en beneficios en pro de la humanidad”.
(1) Esta mañana, encontrándome fuera de mí misma me he encontrado con el niño Jesús en brazos, rodeada de varias personas devotas, sacerdotes, muchos de los cuales estaban atentos a la vanidad, al lujo y a la moda, y parecía que decían entre ellos aquel dicho antiguo: “El hábito no hace al monje”. Y el bendito Jesús me ha dicho: (2) “Amada mía, ¡oh! cuán defraudado me siento por la gloria que me debe la criatura, y que con tanta desfachatez me niega, y hasta por las personas que se dicen devotas”. (3) Yo al oír esto he dicho: “Querido de mi corazón, recitemos tres Gloria Patri poniendo la intención de dar toda la gloria que debe la criatura a vuestra Divinidad, así recibirá al menos una reparación”. (4) Y Él: “Sí, sí, recitémoslas”.
«Hija mía, si la voluntad no quiere otra cosa que a Mí solo, si la inteligencia no se ocupa de otra cosa que de conocerme a Mí, si la memoria no se recuerda de otra cosa sino sólo de Mí, he aquí consumadas las tres potencias del alma en el amor. Así también de los sentidos: Si habla sólo de Mí, si escucha sólo lo que se refiere a Mí, si se gustan sólo las cosas mías, si se obra y se camina sólo por Mí, he aquí la consumación del amor formada en los sentidos».
“Hija mía, las criaturas, en casi todos los eventos que suceden, van repitiendo y diciendo siempre: ¿Y por qué? ¿Por qué esta enfermedad? ¿Por qué este estado de ánimo? ¿Por qué este castigo? Y tantos otros ¿por qué? La explicación del ¿por qué? no está escrita en la tierra sino en el Cielo, y allá la leerán todos. ¿Sabes tú qué cosa es el por qué? Es el egoísmo que da alimento continuo al amor propio. ¿Sabes tú dónde fue creado el por qué? En el infierno. ¿Quién fue el primero en pronunciarlo? Un demonio. Los efectos que produjo el primer ¿por qué? fueron la pérdida de la inocencia en el mismo Edén, la guerra de las pasiones implacables, la ruina de muchas almas, los males de la vida. La historia del ¿por qué? es larga, basta decirte que no hay mal en el mundo que no tenga la marca del ¿por qué? El ¿por qué? es destrucción de la sabiduría divina en las almas. ¿Y sabes tú dónde será sepultado el por qué? En el Infierno, para dejar a todos los condenados intranquilos eternamente, sin darles jamás paz. El arte del ¿por qué? es hacer la guerra a las almas sin jamás darles tregua”.
“Hija mía, para quien hace mi Voluntad no existe pasado ni futuro, sino que todo está en acto presente, y así como todo lo que hice y sufrí está todo en acto presente, así que si quiero dar satisfacción al Padre, o hacer el bien a las criaturas, puedo hacerlo como si en acto estuviera sufriendo y obrando; así lo que puede sufrir o hacer la criatura en mi Voluntad, se unifica ya en mis penas y en mis obras y se hacen una sola, y el alma cuando quiere testimoniarme su amor con sus penas, puede tomar las penas sufridas otras veces, que están en acto, y dármelas para duplicar su amor, sus satisfacciones hacia Mí; y Yo al ver el ingenio de la criatura que pone como en un banco para multiplicar sus actos y ganar intereses para darme amor y satisfacciones, para enriquecerla mayormente y no dejarme vencer en amor, le daré mis penas, mis obras multiplicadas, para darle amor y hacerme amar”.
“Hija mía, quien mucho habla es señal de que está vacío en su interior, mientras que quien está lleno de Dios, encontrando más gusto en su interior no quiere perder aquel gusto, le cuesta trabajo hablar y sólo por necesidad habla, y aun hablando no se aparta jamás de su interior, y trata, por cuanto está en él, de imprimir en los otros lo que siente en sí. Mientras que quien mucho habla no sólo está vacío de Dios, sino que con su mucho hablar trata de vaciar de Dios a los demás”.
“El alma mientras reposa en mi Voluntad está siempre pegada a mi boca, y de ella absorbe en si misma la Vida Divina, formando de Ella su alimento continuo. La Voluntad de Dios es el paraíso del alma en la tierra, y el alma que hace la Voluntad de Dios viene a formar el paraíso a Dios sobre la tierra”.
«Hija mía, tú debes saber que los actos hechos en mi Divina Voluntad son imperecederos e inseparables de Dios, y permanecen como continuo recuerdo de que el alma ha tenido el bien de obrar junto con una Voluntad Divina, y que Dios ha tenido junto con Él a la criatura para hacerla obrar con su misma Divina Voluntad».
“Hija mía, tu alma debe tratar de tener el vuelo del águila, es decir, morar en lo alto, sobre todas las cosas bajas de esta tierra, y tan alto, que ningún enemigo la pueda dañar, porque quien vive en lo alto puede herir a los enemigos, pero no ser herida. Y no sólo debe vivir en lo alto, sino que debe tratar de tener pureza y agudeza de ojos similares a los del águila. Así, teniendo esta vista y viviendo en lo alto, con la agudeza de su vista penetra las cosas divinas, no de paso, sino masticándolas hasta hacer de ellas su alimento predilecto, disgustándose de cualquier otra cosa, pero también penetra las necesidades del prójimo y no teme descender entre ellos y hacerles el bien, y si es necesario pone su propia vida. Y con la pureza de la vista, de dos amores hace uno, el amor de Dios y el amor del prójimo, haciéndolo todo por Dios, tal debe ser el alma si quiere agradarme”.
“Hija mía, el honor más grande que la criatura puede dar a Dios como creador, es el de depender en todo de su Voluntad Divina, y el Creador viendo que la criatura hace su deber de criatura hacia el Creador, le comunica su Gracia.”
“Hija Mía, La Unión de las obras humanas con las mías, es garantía para salvarse, porque si dos personas trabajan en un mismo terreno, el trabajar en aquel terreno es garantía de que ambas deberán cosechar; así quien une sus obras con las mías, Es como si trabajara en mi mismo terreno, por lo tanto, ¿ no deberá cosechar en mi reino? ¿ tal vez deberá trabajar junto Conmigo en mi terreno, y deberá cosechar en un reino extraño a Mí? ¡Ciertamente que no!”
«En cuanto el alma comienza a desearme, Yo quedo ya concebido, cuanto más se adentra en el deseo, así me voy agrandando en el ama, cuando este deseo llena todo el interior y llega a desbordar fuera, entonces renazco en todo el hombre, esto es, en la mente, en la boca, en las obras y en los pasos».
“Hija mía, ven junto a Mí y encontrarás el camino a Jesús, es más, quiero enseñarte el secreto para poder estar siempre con Jesús y para vivir siempre contenta y feliz aun sobre esta tierra, y éste es, tener fijo en tu interior que sólo Jesús y tú están en el mundo, y nadie más, y sólo a Él debes agradar, complacer y amar, y sólo de Él debes esperar ser amada y contentada en todo. Estando en este modo tú y Jesús, no te hará más impresión si estarás circundada de desprecios o alabanzas, de parientes o extraños, de amigos o enemigos, sólo Jesús será todo tu contento y sólo Jesús te bastará por todos. Hija mía, hasta en tanto que todo lo que existe acá abajo no desaparezca del todo del alma, no se puede encontrar verdadero y perpetuo contento”.