24/04/2026

Volumen 28 – Agosto 29, 1930
“Hija mía, las cruces, los incidentes, las mortificaciones, los actos, los abandonos de las criaturas, todo lo que se puede sufrir por amor mío, no son otra cosa que piedrecillas que señalan el camino que conduce al cielo, así que en el punto de la muerte la criatura verá que todo lo que ha sufrido le ha servido para formarse el camino, que ha señalado con modos incancelables y con piedras irremovibles la vía recta que conduce a la Patria Celestial. Y si todo lo que mi Providencia ha dispuesto que sufra, lo ha sufrido para cumplir mi Divina Voluntad, para recibir no la pena sino un acto de su Vida Divina, formará tantos soles por cuantos actos ha hecho y penas ha sufrido, de modo que se verá su camino a derecha e izquierda señalado por soles, que tomándola e invistiéndola con su luz la conducirán a las regiones celestiales. Por eso los tantos incidentes de la vida son necesarios, porque sirven para formarse el camino y trazarse la ruta del cielo; si no se forman los caminos resulta difícil ir de un país a otro, mucho más resulta difícil llegar a la gloria eterna”.
FIAT




















