31/07/2026

Volumen 18 – Noviembre 5, 1925
Si veo bautizar al recién nacido lloro de dolor, porque mientras con el bautismo le restituyo la inocencia, reencuentro de nuevo a mi hijo, le restituyo los derechos perdidos sobre la Creación, le sonrío de amor y complacencia, le pongo en fuga al enemigo, a fin de que no tenga más derecho sobre él, lo confío a los ángeles, todo el Cielo le hace fiesta, pero rápidamente la sonrisa se me cambia en dolor, la fiesta en luto, veo que aquel bautizado será un enemigo mío, un nuevo Adán, y quizá también un alma perdida.
FIAT