29/08/2026

Volumen 31 – Julio 24, 1932
«Ahora hija mía, tú debes saber otra sorpresa de nuestro decir, supón que yo te hablo de mi santidad, esta mi palabra encierra el don de la santidad divina para dar a la criatura, por cuanto a criatura es posible; si hablo de la bondad divina, mi palabra encierra el don de la bondad; si hablo de la Voluntad Divina, encierra el don de nuestra Voluntad; en suma la cosa que dice nuestra palabra de bello, de bueno, de grande, de santo, ese bien encierra».
FIAT