30/08/2026

Evangelio según San Mateo Mt. 16, 21-27 / Volumen 32 – Mayo 28, 1933
“En qué abismo se precipita quien se hace dominar por el propio querer, es más, cada mal que te hago conocer de él, es una puerta que te hago cerrar a la voluntad humana y una guardia que te doy, a fin de que si tú quisieras entrar de nuevo y descender en el precipicio del querer humano, la guardia te impida el paso y mantenga cerrada la puerta, y cada vez que te hago conocer otros males del querer humano, no son otra cosa que defensas y guardias que agrego, a fin de que no te dejen descender en el fondo de su abismo, porque tú debes saber que cada mal de la voluntad humana, no son otra cosa que tantas puertas distintas que ella posee para descender en el reino de los males, de los vicios, de los terrores espeluznantes del infierno viviente, hasta volverse nauseante e insoportable a Dios y a sí misma, y Yo con hacer conocer sus males, no hago otra cosa que amurallar las puertas y poner en ellas mi sello y decir: ‘Esta puerta no se abre más’”.
FIAT