16/07/2026

Volumen 11 – Julio 28, 1915
“Jesús, que desgarro es tu privación, que muerte continua, pero a pesar de todo estoy abandonada del todo en tu Voluntad, es más, te ofrezco esta tu privación como Tú me enseñas… “Hija mía, dime ¿qué deseas, qué quieres hacer, qué amas?” Y yo: “Te deseo a Ti, y que todas las almas se salven; quiero hacer tu Voluntad y te amo a Ti solamente”. Y Él: “Así que deseas lo que quiero Yo, con esto me tienes en tu propio puño, y Yo a ti, ni tú puedes desunirte de Mí, ni Yo de ti. Luego ha agregado con acento tierno: “Hija mía, quien hace mi Voluntad está tan fundido Conmigo, que su corazón y el mío forman uno solo, y como todas las almas que se salvan se salvan por medio de este corazón, y conforme se forma el latido así toman el vuelo a la salvación saliendo de la boca de este corazón, así que daré al alma el mérito de aquellas almas salvadas, porque ha querido ella junto Conmigo la salvación de aquellas almas y por haberme servido de ella como vida de mi propio corazón””.
FIAT