27/08/2026

Volumen 11 – Abril 1, 1916

“Hija mía, quien verdaderamente me ama y en todo hace mi Querer, su latido y el mío son uno solo, así que Yo los llamo latidos míos, y como tales los quiero en torno y aun dentro del latido de mi corazón, todos dedicados a consolarme, a endulzar todos mis latidos dolorosos, y su latido en el mío formará dulce armonía que me repetirá toda mi Vida, me hablará de las almas obligándome a salvarlas. Pero, hija mía, para hacer eco a mi latido, ¡qué desapego se necesita, debe ser más vida de Cielo que de tierra, más Divina que humana!”

FIAT