03/10/2026

Volumen 14 – Octubre 3, 1922

“Hija mía, no te abatas, cuando mi Voluntad lo quiere, también tú debes ceder, y además, esto no es otra cosa que un paso de mi Vida. Mi misma Vida oculta, mis penas internas y todo lo que hice, tuvieron siempre al menos uno o dos espectadores, y esto con razón, por necesidad y para obtener la finalidad de mis mismas penas. El primer espectador fue mi Padre Celestial, a quien nada podía escaparle siendo Él mismo el que me infligía las penas, era actor y espectador; si mi Padre no hubiera visto ni hubiera sabido nada, ¿cómo podía darle satisfacción, darle la gloria, e inclinarlo ante la vista de mis penas a misericordia para el género humano? Entonces la finalidad no se hubiera logrado”.

FIAT