De las 6 a las 7 de la mañana: Jesús de nuevo ante Caifás
“Caifás confirma la sentencia de muerte y te envía a Pilato, y tú, condenado Jesús mío, aceptas esta sentencia con tanto amor y resignación, q parece que se la arrebatas al inicio pontífice, y de este modo reparas todos los pecados hechos deliberadamente y con toda malicia, y por todos aquellos que en vez de afligirse por el mal, se alegran y gozan del pecado, y esto los lleva a la ceguera y a sofocar en ellos toda luz y gracia”.
“Mi Jesús, amor sin límites, me uno contigo; también yo te agradezco por cuanto me has hecho sufrir, por lo que me quede por sufrir, y te ruego hagas despuntar en todos los corazones la aurora de la gracia para que Tú, Sol divino, puedas resurgir en todos los corazones y reinar sobre todos. Pero también veo, mi dulce Jesús, que Tú reparas todas las primicias de los pensamientos, de los afectos y palabras que al principio del día no son ofrecidos a Ti para darte honor, y llamas en Ti, como en custodia, los pensamientos, los afectos y palabras de las criaturas para reparar y dar al Padre la gloria que ellas le deben”.
De las 4 a las 5 de la mañana:Jesús en medio de los soldados
«Queriéndome despierta junto contigo, para tener al menos una que vea todas tus penas y te compadezca, me estrechas más fuerte a tu corazón, me despierto ¿qué veo? ¿Qué siento? Insultos y humillaciones tan increíbles, que sólo tu amor podría soportar tantos ultrajes. Juegan contigo, te cubren el rostro de densos salivazos y para estar más libres te vendan los ojos con un vilísimo trapo, de modo de poder desenfrenarse del todo sobre tu adorable persona; así que te golpean sin piedad, te arrastran, te pisotean bajo sus pies, repiten los puñetazos, las bofetadas, sobre tu rostro y sobre tu cabeza, rasguñándote y jalándote los cabellos y empujándote de un lado a otro. No dices ni una palabra para defenderte, estás en manos de esos soldados como un harapo, y te pueden hacer lo que quieren».
De las 3 a las 4 de la mañana: Jesús en casa de Caifás
“Hija mía, no he hecho nada de mal y he hecho todo, oh, mi delito es el amor, que contiene todos los sacrificios, el amor de costo inmensurable. Estamos aún al principio; tú estate en mi corazón, observa todo, ámame, calla y aprende; haz que tu sangre helada corra en mis venas para dar alivio a mi sangre que es toda llamas; haz que tu temblor corra en mis miembros a fin de que fundida en Mí puedas afirmarte y calentarte para sentir parte de mis penas, y al mismo tiempo adquirir fuerza al verme sufrir tanto; esta será la más bella defensa que me harás; sé fiel y atenta”.
De las 2 a las 3 de la mañana: Jesús es presentado a Anás
«Ante estas dignas palabras tuyas, todos tiemblan, pero es tanta la perfidia, que un siervo, queriendo honrar a Anás, se acerca a Ti y te da una bofetada con la mano, tan fuerte de hacerte tambalear y ponerse pálido tu rostro santísimo. Ahora comprendo dulce vida mía por qué me has despertado, Tú tenías razón: ¿Quién habría de sostenerte en este momento en que estás por caer? Tus enemigos rompen en risas satánicas, en silbidos y en palmadas, aplaudiendo un acto tan injusto, y Tú, tambaleándote, no tienes en quien apoyarte».
De la 1 a las 2 de la mañana: Jesús, atado, es hecho caer al torrente Cedrón.
«Oh amor incomparable, Tú quedas todo bañado y como cubierto por aquellas aguas pútridas, nauseantes y frías, y en este estado representas a lo vivo el estado deplorable de las criaturas cuando cometen el pecado. ¡Oh, cómo quedan cubiertas por dentro y por fuera con un manto de inmundicias, que dan asco al Cielo y a cualquiera que pudiese verlas, atrayéndose así los rayos de la divina Justicia!»
Evangelio según San Juan 4, 5-42 / Volumen 13 – Julio 20, 1921
Continuando mi habitual estado me sentía muy amargada y decía entre mí: “Sólo tu Querer me queda, no tengo nada más, todo ha desaparecido”. Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho: “Hija mía, mi Voluntad es lo único que te debe quedar, Ella está simbolizada por el agua, que mientras se ve abundante en los mares, en los ríos, en los pozos, en el resto de la tierra se ve como si el agua no estuviera, sin embargo no hay punto de la tierra que no esté impregnado por el agua, no hay edificios en los cuales el agua no haya sido el primer elemento para edificarlos, no hay alimento en el que el agua no tenga su lugar primario, de otra manera sería alimento árido que el hombre ni siquiera podría deglutir. Es tal y tanta la fuerza que contiene el agua, que si tuviera el campo libre para salir del lecho del mar, devastaría y abatiría toda la tierra. Más que agua es mi Voluntad; es verdad que en ciertos puntos, épocas y circunstancias ha estado como represa en vastísimos mares, ríos y pozos, pero no hay cosa, de la más grande a la más pequeña, en la cual mi Voluntad no corra y no tenga el puesto primario, pero como escondida, como está escondida el agua en la tierra, que aunque no aparece, es ella la que hace vegetar las plantas y da la vida a las raíces”.
De las 11 a las 12 de la noche: Tercera hora de agonía en el huerto de Getsemaní
“Dulce bien mío, mi corazón no resiste; te miro y veo que sigues agonizando. La sangre a ríos te escurre por todo el cuerpo y con tanta abundancia, que no sosteniéndote en pie has caído en un lago de sangre. ¡Oh mi amor, se me rompe el corazón al verte tan débil y agotado! Tu rostro adorable y tus manos creadoras se apoyan en la tierra y se llenan de sangre; me parece que a los ríos de iniquidad que te mandan las criaturas, Tú quieras dar ríos de sangre para hacer que estas culpas queden ahogadas en ellos y así, con eso, dar a cada uno el reescrito de tu perdón. Pero, oh mi Jesús, reanímate, es demasiado lo que sufres; baste hasta aquí a tu amor”.
De las 10 a las 11 de la noche: Segunda hora de agonía en el Getsemaní
«En estas horas Tú quieres dar el primado al amor, el segundo lugar a todos los pecados, por los cuales Tú expías, reparas, glorificas al Padre y aplacas a la divina Justicia; y el tercer lugar a los judíos. Con esto muestras que la Pasión que te harán sufrir los judíos no será otra cosa que la representación de la doble amarguísima Pasión que te hacen sufrir el amor y el pecado, y es por esto que yo veo en tu corazón todo concentrado: la lanza del amor, la lanza del pecado, y esperas la tercera lanza, la lanza de los judíos».
De las 9 a las 10 de la noche: Primera hora de agonía en el huerto Getsemaní
«Hijo mío, ¿quieres saber quién es el que me atormenta mucho más que los mismos verdugos? Es más, ¡ellos no harán nada en comparación con lo que ahora sufro! Es el Amor Eterno, que queriendo tener la supremacía sobre todo, me está haciendo sufrir todo junto y hasta en lo más íntimo de mi ser, lo que los verdugos me harán sufrir poco a poco. ¡Ah, hijo mío! Es el amor que prevalece totalmente sobre mí y en mí».
De las 8 a las 9 de la noche: La Institución de la Eucaristía
“Padre Santo, gracias te sean dadas, pues siempre escuchas a tu Hijo. Padre Santo, concurre conmigo, Tú un día me enviaste del Cielo a la tierra a encarnarme en el seno de mi Mamá para venir a salvar a nuestros hijos, ahora permíteme que me encarne en cada una de las hostias para continuar su salvación y ser vida de cada uno de mis hijos”.
«Dulce bien mío, mientras me estoy a tu lado, veo que el alimento que tomas junto con tus amados discípulos no es otro que un cordero. Es el cordero que te representa, y así como en este cordero, por la fuerza del fuego, no queda ningún humor vital, así Tú, cordero místico, que por las criaturas debes consumirte todo por fuerza de amor, ni siquiera una gota de tu sangre conservarás para Ti, derramándola toda por amor nuestro».
Evangelio según San Mt. 17, 1-9 / Volumen 16 – Enero 23, 1924
“Viendo que mi adorado Jesús conforme hablaba de su Voluntad me desaparecía y quedaba como eclipsado en una luz inmensa, como cuando el sol hace desaparecer las estrellas eclipsándolas en su luz, he dicho: “Jesús, vida mía, no me hables de tu Voluntad porque Tú te eclipsas en su luz y yo te pierdo y quedo sola sin Ti. ¿Cómo puede ser que tu Querer me haga perder a mi Vida, a mi todo?” Y Jesús ha agregado: “Hija mía, mi Humanidad es más pequeña que mi Voluntad Eterna, tiene sus confines, sus límites, y por eso mi Voluntad interminable acercándose a ti con sus conocimientos, hace que mi Humanidad quede perdida en su luz y como eclipsada, y por eso tú no me ves, pero Yo quedo siempre en ti y gozo, porque veo a la pequeña recién nacida de mi Voluntad eclipsada en la misma luz de mi Humanidad, así que estamos juntos, pero como nuestra vista queda deslumbrada por la Luz resplandeciente del Querer Supremo, no nos vemos”.
De las 6 a las 7 de la tarde: Separación de Jesús y María
«Adorable Jesús mío, mientras que junto contigo he tomado parte en tus dolores y en los de tu afligida Madre, finalmente te decides a partir para dirigirte a donde la Voluntad del Padre te llama. Es tan grande el dolor de uno y otro que los vuelve inseparables, por lo que tú te quedas en el Corazón de tu Madre, y ella, dulce Reina y Madre, se queda en el tuyo, de lo contrario les sería imposible separarse. Luego, bendiciéndose el uno al otro, tú la besas por última vez para fortalecerla y para que pueda soportar tantos amargos dolores; te despides de ella por última vez y te vas».
De las 5 a las 6 de la tarde: Jesús se despide de su Madre Santísima.
«Oh Celestial Mamá, la hora de la separación se acerca y yo vengo a Ti. ¡Oh Madre, dame tu amor y tus reparaciones, dame tu dolor, porque junto contigo quiero seguir paso a paso al adorado Jesús! Y he aquí que Jesús viene, y Tú con el alma rebosante de amor corres a su encuentro, pero al verlo tan pálido y triste el corazón se te oprime por el dolor, las fuerzas te abandonan y estás a punto de desfallecer a sus pies. Oh dulce Mamá mía, ¿sabes por qué ha venido a Ti el adorable Jesús? ¡Ah! Él ha venido para darte el último adiós, para decirte la última palabra, para recibir el último abrazo. Oh Mamá, a Ti me estrecho con toda la ternura de la cual es capaz este mi pobre corazón, a fin de que estrechado y unido a Ti, también yo pueda recibir los abrazos del adorado Jesús».
“Hija mía, en el curso de mi Vida mortal, millones y millones de ángeles cortejaban a mi Humanidad y recogían todo lo que Yo hacía, los pasos, las obras, las palabras y aun los suspiros, las penas, las gotas de sangre, en suma, todo. Eran ángeles destinados a mi custodia, a darme honor, obedientes a todas mis señales, subían y bajaban del Cielo para llevar al Padre todo lo que Yo hacía. Ahora estos ángeles tienen un oficio especial, y conforme el alma hace memoria de mi Vida, de mi Pasión, de mi sangre, de mis llagas, de mis oraciones, se ponen en torno a esta alma y recogen sus palabras, sus oraciones y condolencias que me hacen, las lágrimas, los ofrecimientos, los unen con los míos y los llevan ante mi Majestad para renovarme la gloria de mi misma Vida, es tanta la complacencia de los ángeles, que reverentes están en torno para oír lo que dice el alma y rezan junto con ella, por eso con qué atención y respeto el alma debe hacer estas horas, pensando que los ángeles están pendientes de sus labios, para repetir junto a ella lo que ella dice”.
«Hija mía, en recompensa por haber escrito las horas de mi Pasión, por cada palabra que has escrito te daré un beso, un alma». Y yo: » Amor mío, esto a mí, y a aquellos que las harán, ¿ qué les darás?» Y Jesús: «Si las hacen junto Conmigo, y con mi misma Voluntad, por cada palabra que reciten les daré también un alma, porque toda la mayor o menor eficacia de estas horas de mi Pasión está en la mayor o menor unión que tienen Conmigo, y haciéndolas con mi Voluntad, la criatura se esconde en mi Querer, y actuando mi Querer puedo hacer todos los bienes que quiero, aún por medio de una sola palabra, y esto cada vez que las hagan».
“Hija mía, con las oraciones indulgenciadas se gana alguna cosa, en cambio las horas de mi Pasión, que son mis mismas oraciones, mis reparaciones y todo amor, han salido propiamente del fondo de mi corazón. ¿Has acaso olvidado cuántas veces me he unido contigo para hacerlas juntos y he cambiado los flagelos en gracias para toda la tierra? Por eso es tal y tanta mi complacencia, que en lugar de la indulgencia le doy al alma un puñado de amor, que contiene precio incalculable de infinito valor, y además, cuando las cosas son hechas por puro amor, mi Amor encuentra en eso su desahogo, y no es indiferente que la criatura dé alivio y desahogo al Amor de su Creador”.
“Hija mía, ¿qué haces? Yo soy el contento de los contentos; estando en ti y sintiendo algunos descontentos vengo a reconocer que eres tú, y por lo tanto no me reconozco solo en ti, porque los descontentos son parte de la naturaleza humana, no de la divina, mientras que mi Voluntad es que lo humano no exista más en ti, sino sólo mi Vida Divina”. “Hija mía, a mi querida Mamá nunca se le escapó el pensamiento de mi Pasión, y a fuerza de repetirla se llenó toda, toda de Mí. Así sucede al alma, a fuerza de repetir lo que Yo sufrí viene a llenarse de Mí”.
Evangelio según San Mateo Mt, 4. 1-11 / Volumen 22 – Septiembre 8, 1927
Hija mía, el número de cuarenta días de mi vida aquí abajo es simbólico y significativo. Cuarenta días desde que nací quise estar en la gruta de Belén, símbolo de mi Voluntad Divina que mientras estaba en medio de las criaturas, estaba como escondida y fuera de la ciudad de sus almas, y Yo para reparar los cuarenta siglos de voluntad humana, quise estar por cuarenta días fuera de la ciudad en una vil choza a llorar, gemir y orar, para llamar de nuevo mi Voluntad Divina a la ciudad de las almas para darle su dominio, y después de cuarenta días salí para presentarme al templo y revelarme al santo anciano Simeón; era la primera ciudad que llamaba al conocimiento de mi Reino, y fue tanta su alegría que cerró los ojos a la tierra para abrirlos a la eternidad. Cuarenta estuve en el desierto, y después, súbito hice mi vida pública para dar a las criaturas los remedios y los medios para alcanzar el reino de mi Querer. Cuarenta días quise estar sobre la tierra después de mi Resurrección para confirmar el reino del Fiat Divino y sus cuarenta siglos de reino que debía poseer. Así que todo lo que Yo hice en este mundo, el primer acto era el restablecimiento de Él, todas las otras cosas entraban en el orden secundario, pero el primer anillo de conjunción entre Yo y las criaturas era el reino de mi Voluntad.
«Hija mía, cuánto amo a las almas, mira: La naturaleza humana estaba corrompida, humillada, sin esperanza de gloria y de resurgimiento, y Yo quise sufrir todas las humillaciones en mi Humanidad, especialmente quise ser desnudado, flagelado y que a pedazos cayeran mis carnes bajo los azotes, casi deshaciendo mi Humanidad para rehacer la humanidad de las criaturas, y hacerla resurgir llena de vida, de honor y de gloria a la vida eterna. ¿Qué otra cosa podía hacer y que no haya hecho?»
“Hija mía, me es tan querido quien siempre va pensando en mi Pasión, y siente desagrado y me compadece, que me siento como retribuido por todo lo que sufrí en el curso de mi Pasión, y el alma rumiándola siempre, viene a formar un alimento continuo, en el que hay tantos diversos condimentos y sabores que producen diversos efectos. Así que si en el curso de mi Pasión me dieron cadenas y cuerdas para atarme, el alma me desata y me da la libertad; aquellos me despreciaron, me escupieron y me deshonraban, ella me aprecia, me limpia de esas escupitinas y me honra; aquellos me desnudaron y me flagelaron, ella me cura y me viste; aquellos me coronaron de espinas tratándome como rey de burla, me amargaron la boca con hiel y me crucificaron, el alma rumiando todas mis penas me corona de gloria y me honra como su Rey, me llena la boca de dulzura dándome el alimento más exquisito como es el recuerdo de mis mismas obras, y desclavándome de la cruz me hace resucitar en su corazón, dándole Yo por recompensa, cada vez que hace esto, una nueva vida de gracia, así que ella es mi alimento y Yo me hago su alimento continuo. Así que la cosa que más me agrada es que el alma piense siempre en mi Pasión”.
“Hija mía, el primer significado de la Pasión contiene gloria, alabanza, honor, agradecimiento, reparación a la Divinidad. El segundo es la salvación de las almas y todas las gracias que se necesitan para obtener esta finalidad. Entonces, quien participa en las penas de mi Pasión, su vida contiene estos mismos significados, no sólo, sino que toma la misma forma de mi Humanidad, y como dicha Humanidad está unida con la Divinidad, también el alma que participa en mis penas está en contacto con la Divinidad y puede obtener lo que quiere. Es más, sus penas son como llaves para abrir los tesoros divinos, esto mientras vive acá abajo, y después allá en el Cielo también le está reservada una gloria distinta que le es dada por mi Humanidad y Divinidad, en modo de semejarse a mi misma luz y gloria, y será una gloria más especial para toda la corte celestial, que le será dada por medio de esta alma, por lo que Yo le he comunicado, porque por cuantas más almas se han semejado a Mí en las penas, tanto más de dentro de la Divinidad saldrá luz y gloria, y toda la corte celestial participará de esta gloria”.
18/02/2026 Volumen 11 – Agosto 14, 1915 Todo lo que hizo y sufrió Jesús, está en acto ysirve de apoyo a las almas para salvarse. (1) Continuando mi habitual estado, Jesús ha venido, y estaba tan cansado y extenuado, que Él mismo me ha llamado a besar sus llagas y secarle la sangre que por […]
“Mi Amor es fuego, pero no como el fuego material que destruye las cosas y las convierte en cenizas, mi fuego vivifica, perfecciona, y si quema y consume lo hace con todo lo que no es santo, los deseos, los afectos, los pensamientos que no son buenos; esta es la virtud de mi fuego: Quema el mal y da vida al bien; así que si el alma no siente en sí ninguna tendencia al mal, puede estar segura de que está en ella mi fuego, pero si siente en sí fuego y mezcla de mal, hay mucho que dudar que sea mi verdadero fuego”.
“Hija mía, las oraciones hechas junto Conmigo y con mi misma Voluntad, pueden darse a todos, sin excluir a ninguno, y todos tienen su parte y sus efectos como si fueran ofrecidas para uno solo, pero actúan según las disposiciones de las criaturas, como la Comunión o mi Pasión, para todos y cada uno Yo las doy, pero los efectos son según las disposiciones de ellos, y si los reciben diez, no es menor el fruto que si los reciben cinco. Tal es la oración hecha junto Conmigo y con mi Voluntad”.
“La fe hace conocer a Dios, pero la confianza lo hace encontrar, así que la fe sin la confianza es fe estéril. Y a pesar de que la fe posee inmensas riquezas para que el alma pueda enriquecerse, si falta la confianza queda siempre pobre y desprovista de todo”.
Evangelio según San Mateo Mt. 5, 17-37 – Lectura de Libro de Cielo: Vol. 1 Quiero de ti perfecta conformidad a mi Voluntad.
“Estas pláticas te llenan la mente de cosas que no me pertenecen a Mí, te circundan el corazón de polvo, de modo que te hace sentir débil mi Gracia, no más viva. ¡Ah! Imítame a Mí cuando estaba en la casa de Nazaret, mi mente no se ocupaba de otra cosa que de la gloria del Padre y de la salvación de las almas, mi boca no decía otra cosa que discursos santos, con mis palabras buscaba reparar las ofensas al Padre, trataba de asaetear los corazones y atraerlos a mi Amor, y primariamente a mi Madre y a San José, en una palabra, todo nombraba a Dios, todo se obraba por Dios y todo a Él se refería. ¿Por qué no podrías hacer tú otro tanto?”
“Mi pequeña hija de mi Voluntad, cómo es bello, honor más grande no puede recibir la criatura que aquél de ser admitida dentro de Ella; los instantes, los más pequeños actos hechos en Ella, abrazan los siglos, y como son divinos, están investidos de tal poder, que lo que se quiere hacer con ellos, todo se puede hacer y todo obtener, el Ser Divino queda atado en estos actos, porque son actos suyos y debe darles el valor que merecen”.
“Estaba toda abandonada en el Fiat Divino, mi pobre mente me la sentía inmersa en el mar de su luz interminable, y mi adorable Jesús, moviéndose en mi interior me ha dicho:¿cuántas verdades no había dentro de ellos? ¿Cuántas Vidas no han sofocado y formado la tumba a mis hijos que con tanto amor he sacado de mi seno paterno? Por parte de quien no ha tenido cuidado, tanto, de llegar a perderlos, siento que han roto el plano de mi Divina Voluntad y su larga historia, dictados con tanto amor para hacerla conocer, que cada vez que me disponía a decirte lo que a mi Fiat pertenecía, era tanto el ímpetu de mi Amor, que sentía que renovaba el acto de toda la Creación, especialmente cuando en este arrebato de nuestro amor venía creado el hombre”.
“Hija mía, mi Amor por la criatura es grande, mira cómo la luz del sol invade la tierra, si tú pudieras deshacer esa luz en tantos átomos, en aquellos átomos de luz oirías mi voz melodiosa, que te repetirían uno tras otro: “Te amo, te amo, te amo”. De modo que no te darían tiempo para numerarlos, quedarías ahogada en el amor. Y en realidad te amo: te amo en la luz que llena tus ojos, te amo en el aire que respiras, te amo en el murmullo del viento que llega a tus oídos, te amo en el calor y en el frío que siente tu cuerpo, te amo en la sangre que corre en tus venas, te amo en el latido de tu corazón te dice mi latido, te amo te repito en cada pensamiento de tu mente, te amo en cada movimiento de tus manos, te amo en cada paso de tus pies, te amo en cada palabra, porque nada sucede dentro y fuera de ti si no concurre un acto mío de amor hacia ti, así que un te amo mío no espera al otro; y de tus te amo, ¿cuántos son para Mí?”
“Hija mía, cómo es bella mi Mamá, su Majestad es encantadora, ante su santidad se abajan los Cielos, sus riquezas son interminables e incalculables, ninguno puede decirse similar a Ella, por eso Ella es Señora, Madre y Reina; ¿pero sabes cuáles son sus riquezas? Las almas. Cada alma vale más que un mundo entero, ninguno entra en el Cielo si no es por medio suyo y en virtud de su Maternidad y de sus dolores, así que cada alma es una propiedad suya, por eso se le puede dar de hecho el nombre de verdadera Señora… Como Madre tiene sus hijos innumerables, como Reina tendrá su pueblo del reino de la Divina Voluntad. Estos hijos y este pueblo formarán su corona más refulgente, quién como sol y quién como estrella coronarán su augusta cabeza con tal belleza, de raptar todo el Cielo”.
“Hija mía, me es demasiado duro no contentar a quien hace mi Voluntad. Como tú ves no tengo más manos, ni pies, ni corazón, ni ojos, ni boca, nada me queda; en mi Voluntad que has tomado, de todo te has adueñado, y a Mí nada me queda. He aquí el por qué ante los tantos males que inundan la tierra no llueven los flagelos merecidos, porque me es duro no contentarte, y además cómo lo puedo hacer si no tengo manos, y tú no me las cedes”.
“Cuando el alma está desapegada de todo, en todas las cosas encuentra a Dios, lo encuentra en sí misma, lo encuentra fuera de sí misma, lo encuentra en las criaturas, así que puede decir que todas las cosas se convierten en Dios para el alma desapegada de todo, más aún, no sólo lo encuentra, sino lo mira, lo siente, lo abraza, y como en todo lo encuentra, así todas las cosas le suministran la ocasión de adorarlo, de implorarlo, de agradecerle, de estrecharse más íntimamente a Él”.
Evangelio según San Mateo Mt. 5, 13-16 / Vol 16 – Febrero 10, 1924
«La doctrina sobre mi Voluntad es la más pura, la más bella, no sujeta a sombra de materia o de interés, tanto en el orden sobrenatural como en el orden natural, por eso será a manera de sol, la más penetrante, la más fecunda y la más bienvenida y acogida. Y como es Luz, por sí misma se hará entender y se abrirá camino; no estará sujeta a dudas, a sospechas de error, y si alguna palabra no se entenderá, será la demasiada luz que eclipsando la inteligencia humana no podrán comprender toda la plenitud de la verdad, pero no encontrarán una palabra que no sea verdad, a lo más, no podrán del todo comprenderla».
“Así son nuestras obras, nuestros actos, sólo porque poseen la virtud extensible de poderse dar en modo universal a todos y de hacer bien a todos, es el más grande honor y la más grande gloria para Nosotros, no hay honor mayor, gloria más grande que poder decir: ‘Soy el portador de bien a todos, en mi acto tomo en mi mano a todos, abrazo a todos, y tengo virtud de generar el bien sobre todo ‘. Y como mi ideal es la criatura, por eso la llamo en mi voluntad a fin de que junto con Ella se vuelva extensible a todos, y conozca con cuánto amor y cómo obra mi Voluntad”.
“Hija mía, toda la Creación, todos los santos, no son otra cosa que los efectos de mi Divina Voluntad, Ella, si habla crea y forma las obras más bellas, cada pequeño movimiento suyo son perfumes de prodigios que pone sobre las criaturas, su pequeño aliento arroja variedad de bellezas sobre quien lo recibe, verdadera imagen del sol, que sólo con que invista la tierra, con su toque de luz da las tantas variedades de los colores, de dulzuras a todas las plantas. Ninguno puede negar que sólo conque se haga tocar por su luz, no ha recibido el bien que ella contiene. Más que sol es mi Divina Voluntad, con solo que se hagan tocar, su toque milagroso debe producir un bien, que perfumándolo y calentándolo con su luz le hará sentir sus benéficos efectos de santidad, de luz y de amor”.
“Hija mía, las almas que más resplandecerán, como refulgentes gemas en la corona de mi Misericordia, son las almas que tienen más confianza, porque por cuanta más confianza tienen, tanto más dan campo al atributo de mi Misericordia para derramar cualquier gracia que esas almas quieran; en cambio quien no tiene verdadera confianza, ella misma me encierra las gracias dentro de Mí y permanece siempre pobre y desprovista, y mi Amor queda contenido en Mí y sufro grandemente, y para no sufrir tanto y para poder más libremente desahogar mi Amor, trato más con las almas que tienen confianza que con las otras, porque con éstas puedo desahogar mi Amor, puedo jugar, puedo tomar amorosos contrastes, porque no tengo que temer que se enfaden, que se dejen llevar por el temor, más bien se hacen más atrevidas y en todo encuentran como amarme más”.
“Hija mía, sobre todo debe tener la primacía mi Querer. Mira un poco tú misma, tienes un cuerpo, un alma, estás compuesta de inteligencia, de carne, de huesos, de nervios, pero no eres de frío mármol, contienes también un calor, así que el alma, la inteligencia, el cuerpo, la carne, los huesos, los nervios, deben ser mi Voluntad, y el calor que contiene, el amor. Mira la llama, el fuego; la llama, el fuego, debe ser mi Voluntad, y el calor que produce la llama y el fuego, el amor. Así que en todas las cosas la sustancia debe ser mi Voluntad, los efectos el amor; el uno y la otra están tan conectados juntos, que no puede estar el uno sin la otra, así que cuanta más sustancia de mi Voluntad el alma contiene, más amor produce”.
“Y Jesús tomando mis manos en las suyas parecía que me mitigaba los dolores, y luego me ha hecho ver dos escaleras altas de la tierra al Cielo, en una había mucha gente y en la otra poquísima. En la que había pocos era de oro macizo y los pocos que subían por ella parecía que eran otros tantos Jesús, así que cada uno de ellos era un Jesús; en la otra, donde había más gente, parecía de madera, y se distinguía quiénes eran las personas, casi todas bajas y sin gran desarrollo”.
“En tus penas, en los encuentros dolorosos que también a ti no te faltan, cuando sepas que el Querer Divino quiere algún sacrificio de ti, está pronta, no te abatas, sino que repite rápidamente el querido y dulce Fiat, o sea: Lo que quieras Tú, lo quiero yo” y con amor heroico haz que el Querer Divino tome su puesto real en tus penas, para que te las convierta en moneditas de infinito valor”.
Evangelio según San Mateo 5, 1-12a/ Volumen 32 – Noviembre 10, 1933
«En mi patria celestial reina el acto único y universal, una es la Voluntad de todos, lo que quiere uno quiere el otro, ninguno cambia acción ni Voluntad, cada bienaventurado siente como vida propia a mi Querer, La potencia de mi Divina Voluntad tiene a todos los bienaventurados absorbidos, identificados, fundidos en Sí misma, como si fueran uno solo. ¿Pero crees tú que el acto universal de Ella se extiende sólo en el Cielo, y su Vida palpitante y comunicativa a cada criatura? No, no, lo que hace en el Cielo hace en la tierra, y la feliz criatura que la hace reinar se la siente por todas partes, por dentro y fuera su acto universal la tiene circundada por todos lados».
«Hija mía, hay gran diferencia entre la una y la otra, quien vive en mi Divina Voluntad posee la Vida de Ella, y recibe vida continua de Dios para conservar, alimentar y hacer crecer esta Vida de mi Voluntad en la criatura, Vida posee y Vida recibe. En cambio quien hace mi Divina Voluntad recibe los efectos de Ella, y entre la Vida y los efectos hay tal distancia, que no hay comparación posible”.
“Quiero que la fe te inunde por todas partes, como aquellas barcas que son inundadas por las aguas del mar, y como la fe soy Yo mismo, siendo inundado por Mí, que todo poseo, puedo y doy libremente a quien en Mí confía, sin que tú pienses en lo que vendrá, y al cuándo y el cómo y qué harás, Yo mismo, según tus necesidades me prestaré a socorrerte”.
«Hija mía, el bautismo del nacimiento es de agua, por eso tiene virtud de purificar, pero no de quitar las tendencias, las pasiones; en cambio el bautismo de víctima es bautismo de fuego, por eso tiene virtud no sólo de purificar sino de consumar cualquier pasión y tendencia mala; es más, Yo mismo la voy bautizando parte por parte: Mi pensamiento bautiza el pensamiento del alma, mi latido su latido, mi deseo su deseo y así de todo lo demás. Este bautismo se desarrolla entre Yo y el alma a medida que ella se da a Mí y no vuelve a tomar lo que me ha dado, he aquí porqué hija mía no adviertes malas tendencias ni otras cosas, esto te sucede por el estado de víctima, y te lo digo para tu consuelo, por eso di al padre G. que esté bien atento ésta es la misión de las misiones y el apostolado de los apostolados, dile que siempre conmigo lo quiero y todo atento a Mí».
“Amada mía, ¿quieres saber cuándo una obra se hace por la persona amada? Cuando encontrando sacrificios, amarguras y penas, tiene virtud de cambiarlas en dulzuras y delicias, porque esta es la naturaleza del verdadero amor, la de transformar las penas en alegrías, las amarguras en dulzuras, si se experimenta lo contrario es señal de que no es el verdadero amor el que obra. ¡Oh, en cuántas obras se dice: lo hago por Dios, pero en las dificultades retroceden!, con esto hacen ver que no era por Dios, sino por el propio interés y el placer que sentían”.
“Así el alma que no hace mi Voluntad está en continua actitud de robarme, y los hurtos que me hace los convierte en veneno; así que está a mi alrededor sólo para robarme, me roba la obra de la Creación, la de la Redención y la de la Santificación con relación a ella; me roba la luz del sol, el alimento que toma, el aire que respira, el agua que le quita la sed, el fuego que la calienta, la tierra que pisa, porque todo esto es de quien hace mi Voluntad, todo lo que es mío es de ellos; en cambio quien no hace mi Voluntad no tiene ningún derecho, y por eso me siento continuamente robado. Así que quien no hace mi Voluntad se debe tener como extranjero nocivo y fraudulento, y por eso es necesario encadenarlo y arrojarlo en las cárceles más profundas”.
“Hija mía, a quien verdaderamente me ama, todo lo que le sucede, interior y exterior, devora todo en una sola cosa, en la Voluntad Divina. De todas las cosas ninguna le parece extraña, mirándolas como un producto de Divina Voluntad, por eso en Ella todo consume, su centro, su mira, es única y solamente la Voluntad de Dios; así que en Ella siempre gira como dentro de un anillo, sin encontrar jamás el camino para salirse, haciendo de Ella su alimento continuo”
Evangelio según San Mt. 4, 12-23 / Volumen 19 – Agosto 27, 1926
«Dice Jesús: El título que darás al libro que publicarás sobre mi Voluntad será éste: ‘El Reino de mi Divina Voluntad en medio a las criaturas. Libro de Cielo. Llamada a las criaturas al orden, a su puesto y a la finalidad para la que fueron creadas por Dios’. Mira, también el título quiero que corresponda a la gran obra de mi Voluntad, quiero que la criatura comprenda que su puesto, asignado a ella por Dios, es en mi Voluntad, y hasta en tanto no entre en Ella estará sin puesto, sin orden, sin finalidad, será una intrusa en la Creación, sin derecho de permanencia, y por eso irá errante, sin paz, sin herencia, y Yo, movido a compasión de ella le gritaré continuamente: ‘Entra en tu puesto, ven al orden, ven a tomar tu herencia, a vivir en tu casa’».
«Ahora, tú debes saber que Yo no miro la acción externa de la criatura, sino la intención que forma la vida de la acción, ella es como el alma de la acción, ésta se vuelve como el velo de la intención. Sucede como el alma al cuerpo, que no es el cuerpo el que piensa, el que habla, palpita, obra y camina, sino que el alma da vida al pensamiento, a la palabra, al movimiento, así que el cuerpo es velo del alma, la cubre y se hace portador de ella, pero la parte vital, la acción, el paso, es del alma».